<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048</id><updated>2011-04-21T17:39:19.863-05:00</updated><title type='text'>Blog de Historia Contemporánea</title><subtitle type='html'>Esta tribuna es una mesa para la discusión histórica acerca de los principales tópicos de nuestra historia contemporánea.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elsigloxx.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>30</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-7158479360514989844</id><published>2009-01-12T14:19:00.003-05:00</published><updated>2009-01-12T16:46:01.379-05:00</updated><title type='text'>El marxismo y la izquierda europea</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Entre las décadas de 1850 y 1870 las ideas de Marx fueron madurando, materializándose en una serie de obras de gran alcance, que transformaron las intuiciones expuestas en &lt;em&gt;El Manifiesto&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Comunista&lt;/em&gt; en una sofisticada teoría de lo social. Este ejercicio amplio y potente de inteligencia dialéctica describía con fineza lo que era el mundo capitalista, y que aportaba, además, un programa político muy claro para conducir el pensamiento de izquierda. A esta torta le faltaba solamente una guinda. Eso sucedió en 1867 cuando Marx publicó el primer volumen de &lt;em&gt;El Capital,&lt;/em&gt; su obra más importante. A partir de entonces este emigrado alemán, avecindado en Inglaterra desde fines de la década de 1840, se convirtió en una celebridad mundial. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En los 70’s el marxismo gano una popularidad inusitada al interior del movimiento obrero, popularidad que no había gozado ningún ideario socialista, ni siquiera el anarquismo (tan vivo en la parte latina de Europa: Francia, Italia y España). Había concluido la historia de Marx y sus ideas y había comenzado otra historia distinta, la del &lt;em&gt;marxismo&lt;/em&gt;, esto es, la de un punto de vista teórico que se transforma en el insumo o referente de un gran movimiento social. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El prestigio alcanzado por las ideas de Marx quedó de manifiesto cuando se formó la Segunda Internacional de partidos socialistas, el año de 1889. Esta organización, heredera de la Primera Internacional, transformó a Marx en el único interprete válido de cualquier socialismo posible en Europa. Este avance no quedó acotado a la pirámide de las estructuras. También derramó hacia la base, permeando el cuerpo completo de los distintos movimientos de izquierda. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El primer partido en adoptar las ideas de Marx como su eje fue el PS alemán, de 1875. Poco después se organizaron partidos socialistas en Francia, Austria, Bélgica, Suiza, Dinamarca y Suecia. Todos marxistas. Lo mismo pasó en Rusia, el mismo año de la muerte de Marx (1883). Apareció luego la Federación Social Demócrata inglesa, al lado del partido laborista (un partido obrero no marxista). Incluso en el remoto Chile apareció un partido socialista marxista algunos años después (en 1912).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No se trataba de simples saludos a la bandera. La izquierda marxistas se transformó en una fuerza electoral monumental en los primeros años del siglo XX, llegando a ser la que tenía mayor peso objetivo antes del estallido de la Primera Guerra Mundial.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y estos partidos no eran cualquier cosa. Se trataba de las maquinarias políticas más modernas y eficientes de la época.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Antes de la irrupción de los partidos marxistas la política estaba en manos de frágiles asociaciones de  notables, con una representatividad mínima y  una orgánica débil. Partidos de salón, nada más. Los partidos marxistas fueron los primeros en dialogar con las masas y en iniciar el proceso que llevó a la canalización de su participación. Se trataba de maquinarias centralizadas y disciplinadas, integrados por cientos de miles de ciudadanos. Sus estructuras administrativas funcionaban. Sabían cobrar las cuotas a sus militantes. Sabían organizar movilizaciones eficientes. Sabían socializar sus ideas. Sabían, además, satisfacer ansiendades mucho más profundas del pueblo de izquierda. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Estos partidos de izquierda se encargaban de construir, para los militantes, una cultura socialista propia, un mundo propio, independiente de la cultura oficial burguesa: los partidos socialistas tenían guarderías para niños socialistas, cooperativas de viviendas, sociedades atléticas, clubes de cicilistas, de excursionistas, coros socialistas, campamentos de verano socialistas, todo tipo de organizaciones recreativas y culturales.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Un mundo completo hecho a la medida del ideario marxista, por una razón incuestionable: cómo los trabajadores habían sido excluidos de la sociedad y la sociabilida burguesa, tuvieron que construirse su propia sociedad, su propia sociabilidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pleno éxito del marxismo. Pero también, a la vez, una &lt;em&gt;extraña derrota&lt;/em&gt;. Porque en el mismo momento en el que marxismo lograba imponerse como ideología dominante dentro del movimiento trabajador (en Europa y en otras partes, como Chile), dejaba de pesar como un verdadero instrumento para la superación de capitalismo debido a la primacía que adquieren las posiciones de los socialdemócratas..&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pasaron cosas importantes, que Marx no supo predecir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Marx había anunciado la inevitable superación del capitalismo, como resultado de sus propias debilidades internas: imaginaba el capitalismo como una entelequia inestable, sujeta a  continuas crisis que la irían socavando, hasta un último terremoto, preludio de su definitiva superación histórico. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Eso no sucedió. El capitalismo pasó por aprietos momentáneos, durante el siglo XX, sin que se detuviera nunca el vigor de este proyecto histórico. Lejos de eso, con el tiempo el capitalismo terminó superando todos los umbrales existentes y terminó batiendo al proyecto socialista, por todos lados (incluso, &lt;em&gt;por dentro&lt;/em&gt;, con el caso de algunos países comunistas, que adaptaron el capitalismo, dejando que subsistiera, en un plano formal, el socialismo).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que las supuestas contradicciones internas del capitalismo no provocaron ningún terremoto social: la lucha de clases, lejos de agudizarse, se fue atenuando en forma muy evidente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La sociedad no estaba evolucionando en la dirección prevista.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Marx decía que los burgueses o capitalistas irían cada vez más extrayendo la plusvalía de los trabajadores, hasta dejarlos desnudos, en la máxima miseria, en un proceso incremental, cuyas fases más duras se vivirían conforme el capitalismo alcanzara sus momentos más avanzado. ¿Sólo se empobrecería el proletario? Al principio, si. Al final, todos. Precisamente porque, en la parte final, la expansión burguesa alcanzaría con fuerza a las capas medias y a ella misma. Algunos burgueses superpoderosos lograrían proletarizar a todo el mundo, dejando subsistentes sólo dos clases. Burgueses y proletarios. Dos grandes contendores que se batirían, en una guerra frontal, como no lo habían hecho ninguna clase o estrato anterior.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Eso no sucedió, realmente. A partir de mediados del siglo XIX las condiciones de vida de los trabajadores industriales dejaron de deteriorarse. De hecho, comenzó a pasar lo contrario. Los salarios comenzaron a subir. Los beneficios de la modernidad, antes inaccesibles, comenzaron a ser recibidos, en forma cada vez más rutinaria. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Esto fue especialmente claro a partir de la década de 1870. Los burgueses seguían amasando cada vez más riquezas, pero los proletarios no se estaban empobreciendo. Entre 1870 y el 1900 sus salarios reales subieron en un 50%, debido al incremento de la productividad del trabajo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La cesantía, además, comenzó a caer.... en algunas sociedades industriales incluso pudo lograrse el objetivo del pleno empleo...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El progreso experimentado por los trabajadores permitió que muchos de ellos dejaran de lado la idea de superar el capitalismo.... eran trabajadores, pero no ese proletariado presupuesto por Marx (no ese pueblo elegido cumpliendo con su misión histórica de derribar el capitalismo, apremiado por su horrible situación de vida).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tampoco desaparecieron las otras clases. Eso fue claro, especialmente, a propósito de la clase media.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Marx nos había dicho que la clase media era un paréntesis, algo que debía desaparecer por la expoliación, por la proletarización generada por la concentración. Pero esa clase media no desapareció. Lejos de eso, comenzó a crecer, como no lo había hecho nunca, precisamente en los países en que debió haberse debilitado (en los industrializados). En algunos de esos países ese crecimiento fue tan acentuado, que esta clase que Marx tomaba como algo transitorio, se transformó en casi la única clase que existía. Por montones de motivos que este filósofo no predijo. En primer lugar, porque esta clase media terminó incorporando una parte del proletariado: cierto tipo de trabajadores del nuevo mundo capitalista industrializado, que no estaban en la fábrica, pero cuyos sueldos no daban para profesionales o para capitalistas: esa amplia clase de trabajadores de cuello blanco (oficinistas, funcionarios públicos, etc.) que no se sentían identificados con el destino que corrían los trabajadores industriales y que no se sentían clientes de los partidos marxistas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Cuántas personas estaban en esta posición intermedia? En naciones como Suiza, en ciertos estados de Estados Unidos, con altos estandares de vida, donde la actividad económica eran los servicios, casi todo el mundo ocupaba esas posiciones intermedias.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y lo más increíble de todo: en las sociedades capitalistas más avanzadas, que conocimos en el siglo XX, las diferencias de ingresos entre los distintos grupos se fueron atenuando, a medida de que los ingresos de los ricos (excluida la elite de los supermillonarios) comenzaron a acercarse cada vez más a los de abajo, debido a las mermas sufridas como resultado de la aplicación de impuestos progresivos (mientras más ganancias, más impuestos). Por arriba, además, los contornos de las antiguas clases dominantes se fueron desdibujando, a medida que surgían otros tipos de estratificación. A la cabeza de la sociedad ya no había un solo segmento social uniforme (la burguesía compacta conformada por dueños de bienes de producción que viven las mismas realidades, que tienen los mismos intereses, que se mueven como bloque buscando lograr, juntos, el control de los destinos de todos los otros), que tuviera el control de todo. En estos mundos tan complejos como los que conocieron las sociedades industriales avanzadas (el motivo de la reflexión de Marx) las parcelas de poder se dividieron en infinidad de minorías especializadas —artísticas, deportivas, culturales, económicas, tecnológicas, etc.—, cada una de las cuales se movía en un sector de la sociedad, era influyente allí. ¿Una misma burguesía? Más bien un sistema muy entreverado de minorías, entrelazas de distintas maneras, sin que ninguna tenga regularmente un control de la situación (un control pleno, como el que Marx endilgaba al burgués que el proyectaba para el futuro). ¿Dónde la burguesía lograba comportarse como lo prescribía el modelo marxiano? En realidad, solamente en pequeñas naciones subdesarrolladas, como Chile.... nunca en los países del capitalismo voraz.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Este desmembramiento de las clases que se dio arriba, también se proyecto hacia abajo. Las clases antiguas, con las líneas divisorias tan claras, se fueron desarmando también en una serie de subgrupos, también en la parte baja y la del medio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Parecía como si en estas sociedades se estuviera cumpliendo la profecía de Marx: el fin de las diferencias sociales sustentadas en las diferencias de clases. Sólo que esta desaparición de las clases no se debía a la derrota del capitalismo, por el proletariado, sino a su implacable éxito. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Al lado de esto, vimos otro error de puntería. Marx nos había dicho que la única manera de lograr un progreso real en las condiciones de vida del proletariado era por el camino de la revolución. No había lugar para un camino evolucionista, como el alentado por los dirigentes sindicales o por la prensa obrera. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El problema con el gradualismo, aducía, es que resultaba inherentemente funcional a la perversidad del capitalismo. Porque las ganancias parciales que permiten estas luchas (nunca esa ganancia neta o total que solo puede permitir el comunismo), siempre terminan desmovilizando al agente del cambio. Hacen sentir al obrero, para partir, que el capitalismo puede ser su sistema. El cartismo, el sindicalismo, todos los movimientos obreros que luchan dentro del sistema, a través de la huelga, a través de la prensa obrera, por obtener leyes sociales, reformas, que mejoraran las condiciones de vida de la clase trabajadores, terminan en lo mismo. Son simple opio, como la religión, opio que garantiza la perpetuación del capitalismo, opio que posterga la realización del cambio violento a la siguiente fase en el calendario de la historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Nada que favorezca, realmente, la integración social y la igualdad. ¿Por qué? Por montones de motivos, como los expuestos. Al final, debido a tesis primaria que se entiende muy bien, si la revisamos con honestidad: resultaba completamente inimaginable, para el padre del socialismo, soñar en que pudiera alcanzarse, dentro del terreno del enemigo, los dones que el consideraba específicos del socialismo; ¿cómo podía pedírsele a un izquierdista genuino que aceptara (que acepte incluso hoy) que puedan cumplirse, dentro del capitalismo, los objetivos de igualdad que se plantea el socialismo... ¿puede haber regímenes industrializados sin esas diferencias odiosas de ingresos? Eso no puede darse, nunca, en ningún escenario.... salvo en el de la completa superación del capitalismo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo tomar el sindicalismo?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Marx aclaraba: estos movimientos obreros sindicalistas eran una simple manifestación del retraso, de la inmadurez, en algunos procesos sociales; el sindicalismo era un momento transitorio, que desaparecería cuando madurara lo suficiente el proceso (cuando se aceleraran en su momento más álgido las contradicciones internas del capitalismo): ahí vendría la lucha frontal.&lt;br /&gt;Pero el sindicalismo y las reformas socialdemócratas no desaparecieron. Lejos de eso, aportaron el conducto central por el cual eligieron transitar todas las fuerzas socialistas, el grueso de los obreros movilizados.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los representantes de la izquierda marxista aceptaron ser parte de los parlamentos, que funcionaban en esos mismos estados-nacionales burgueses que Marx dijo tenían que desaparecer (por obra de la destrucción del obrero revolucionario). Aunque seguían abrazando con entusiasmo el internacionalismo, en la práctica las demandas de los obreros tenían un claro alcance nacional: las leyes que lograron sacarle a los parlamentos siempre buscaban beneficios para los trabajadores de ese país. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El hecho de que los marxistas europeos se movieran dentro de los estados nacionales era agorero. Marx nos había dicho que, a la larga, los países tenían que desaparecer. ¿Por qué? Pues porque los estados nacionales eran construcciones ideológicas hechas a la medida de los explotadores. Y si ya no había propiedad privada, si se esfumaban los explotadores, ¿para qué podían servir los países?.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pero los estados nacionales no desaparecieron en el mundo industrializado. Lejos de eso, se volvieron más poderosos que nunca. Hubo guerras gigantescas que comprometieron a estados nacionales, que se libraron en el nombre de esos estados. Los proletarios, que había avalado los estados al canalizar a través de ellos sus demandas, combatieron en esas guerras con mucho entusiasmo, en el nombre de sus banderas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Lejos de transitar hacia el internacionalismo, los trabajadores marxistas demostraron ser leales nacionalistas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Luego de estas guerras nacionalistas, protagonizadas por las naciones más industrializadas, el nacionalismo se propagó por otros rincones del planeta: hizo las de kiko y caco en el tercer mundo. ¡Nunca eso que Marx había dado como muerto había estado tan vivo!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La idea que había detrás del revisionismo al que dieron lugar estas tendencias que se manifestaron, en forma espontánea, al interior de casi todos los partidos socialistas eran claras: el conflicto de clase, comenzaron a pensar todos, no era algo forzosamente inevitable; para transformar el capitalismo no se necesitaba una guerra de clases destructora; el capitalismo podía ser reformado gradualmente, haciéndolo cada vez más conveniente y favorable para los intereses obrereros; para lograrlo se contaba con partidos propios, con organizaciones sindicales, que podían dar la lucha, dentro de la democracia, sin revolución, sin ninguna dictadura del proletariado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El gradualismo o revisionismo tenía el mejor aval que podía imaginarse. La experiencia práctica vivida por las clases trabajadores de Europa (incluso de Chile). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Las movilizaciones, sindicales o espontáneas, lograron sacar una tajada enorme de los beneficios que producían las empresas a los dueños y al estado. ¿Para qué gastar sangre en beneficios que se estaban logrando de manera tan visible, por un camino mucho más amable? La idea marxiana que predecía el fracaso del gradualismo había fallado. El gradualismo había traído más bienestar del que los pobres habían gozado nunca (por lo menos en las naciones industriales avanzadas). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Las odiosas diferencias del principio fueron dando origen a modelos de mayor integración social. En los países más capitalistas de todos.... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En países como los del norte de Europa, en algunos estados de NA, en Japón, la brecha entre el rico y el pobre se redujo hasta casi desaparecer. Las profesiones manuales no solo lograron generar mejores ingresos. También se dignificaron socialmente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Y la revolución? A comienzos del siglo XX había dejado de ser un objetivo para los marxistas. Los trabajadores, los líderes socialistas, los ideólogos, habían dejado de ser, casi todos ellos, revolucionarios activos. La social-democracia se volvió la receta dominante en Europa. Dejó de ser ser posible, por lo mismo, el estallido de una verdadera revolución proletaria en Europa, que destruyera el capitalismo y la democracia. En todas partes, incluida Rusia, con su aguerrido socialismo revolucionario, en un escenario social en que se veía como inminente el estallido de una gran crisis, incluso de una revolución (pero no marxista, sino burguesa)... ya no había esperanza para la revolución en ninguna parte.... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hasta que vino la Primera Guerra Mundial. Sin ella las ideas de Marx habrían terminado de ser asimiladas en el cuerpo central del pensamiento europeo. Se habrían quedado allí, dormidas, inermes, como las ideas del mismo inspirador de Marx (Hegel), como materia prima para las clases de historia de las ideas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-7158479360514989844?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/7158479360514989844'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/7158479360514989844'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2009/01/el-marxismo-y-la-izquierda-europea.html' title='El marxismo y la izquierda europea'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-7781369474561359274</id><published>2007-06-23T10:22:00.000-06:00</published><updated>2007-10-16T21:49:42.973-05:00</updated><title type='text'>El colapso de los 'socialismos reales'</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;A mediados de los 70’s el mundo conoció el último brote a gran escala de efervecencia revolucionaria, que recorrió todos los continentes. El estallido se precipitó, de manera impensada, en la misma Europa, traduciéndose en la caída de tres importantes dictaduras derechistas instaladas en el corazón del mediterráneo: en Portugal, en Grecia y en España.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La caída de estos tres lunares de la civilización occidental era testimonio claro del avance de una tendencia democratizadora que se cernía con firmeza sobre Europa desde la década anterior. La democracia constitucional, el capitalismo, el liberalismo, una cultura laica, tolerante, abierta al cambio y al contacto con lo alterno se habían afirmado, preludiando lo que va a ocurrir, décadas después, con el resto del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras estas revoluciones “democráticas” revolvían el gallinero en el sur de Europa e impregnaban a occidente de un sello republicano uniforme, una oleada de revoluciones populares daba vuelta de cabeza al tercer mundo. Se trataba de última gran sacudida de esa izquierda revolucionaria tradicional, inspirada de alguna manera en el marxismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En América Latina este &lt;em&gt;revival&lt;/em&gt; de las luchas marxistas un capítulo interesante en el Chile de Salvador Allende, entre 1970 y 1973. Eso no era nada comparado con lo que estaba pasando en Africa y en medio oriente. A mediados de los 70’s la guerrilla y las 'democracias populares' se propagaban en el continente negro con la misma velocidad que lo hizo después el Sida, bajo la mirada atenta de una Unión Soviética que había entrado en una peculiar fibre revolucionaria: esa misma URRS que había renunciado hace rato a internacionalizar el comunismo, estaba viviendo una recaída crepuscular  de aquel espíritu originario del socialismo, que ya estaba bien muerto, hacía rato (cosa bien peligrosa para el orden internacional tomando en cuenta los avances en la capacidad destructiva, permitidos por la aparición de armas nucleares de última generación).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este brote comunista tan generalizado que aprovechó la efervescencia revolucionaria en que entra el tercer mundo, provocó el corto surgimiento de lo que se ha llamado la “segunda guerra fría”. Una nueva fase de enfrentamiento frontal entre ambas superpotencias, que se manifestó en un incremento notable del gasto militar, que complicó mucho al erario norteamericano, en este tiempo de crisis (luego supimos que complicó aún más a los soviéticos). El escenario de esta nueva disputa de colosos era claro: Africa y poco después en Afganistan, donde los soviéticos procuraron usar el discurso y las ínfulas de la revolución con el propósito de contener uno de los primeros brotes de fundamentalismo islámico, ganandose con ello su propio Vietnam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estados Unidos, con su democracia y su capitalismo, se veían más débiles que nunca. Quizás por eso el electorado norteamericano, luego de pasar por las manos del demócrata Jimmy Carter, decidió llevar al triunfo al actor Ronald Reagan, un verdadero cowvoy ultra-conservador (1980-1988).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecía como si el comunismo hubiera despertado y estuviera a punto de derrotar a occidente (ayudaban también los triunfos que se anotaban los musulmanes contra el mismo occidente). Pero esto era sólo una gran ilusión, porque terminó pasando exactamente lo contrario de lo que todos suponían, incluidos los fervorosos anti-comunistas chilenos que apoyaban las labores de profilaxis política encabezadas por el general Pinochet por esos mismos años: en los 70’s y 80’s el único derrotado fue el 'socialismo real', cuyas acciones tan determinadas no eran más que los últimos estertores que daba un cadaver, pocos segundos antes de expirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque eso fue, literalmente, lo que pasó a partir de 1989, pillándonos de sorpresa a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1989 se produjo un hecho simbólico, que definió el futuro del mundo: fue la caída del Muro de Berlín, que luego fue seguida por el desmoronamiento de la URRS y de todo el bloque comunista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo se llegó a eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había razones muy profundas, que occidente no percibía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sistema soviético tenía varias fisuras fundamentales. La primera de ellas fue motivo de la pregunta con que se encontraron en la prueba. La colectivización forzada de la agricultura fue un verdadero desastre. Durante décadas la URRS tuvo que enfrentar constantes descensos en la producción de cereales y otros productos esenciales. La agricultura soviética sencillamente no era capaz de generar todos los alimentos que necesitaba la poblacion de la URRS, obligando al estado a sufrir la constante sangría que suponía el financiamiento de las importaciones. Lo mismo pasó con los satélites de la URRS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro problema grave que se manifestó con crudeza fue el de la inefectividad de la burocracia. La centralización estatal generó una enorme burocracia, que no lograba poner a funcionar el país. Uno de cada dos trabajadores, de este enorme aparato, era un burócrata, algo fuera de cualquier proporción razonable, algo totalmente kafkiano. ¿Qué hacer con toda esta población pasiva que estaba camuflada detrás de los papeles? ¿cómo poner a funcionar así a un país? Sobre todo, luego de que los años fueron mermando la ética socialista inicial y se instaló, en el corazón del sistema, la corrupción. Durante décadas la gente del propio régimen (los miembros más conscientes del propio aparato político del PC) intentó luchar contra este problema, promoviendo la flexibilización del aparato estatal, sobrepoblado de funcionarios inútiles, sin ningún resultado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La burocracia excesiva y la corrupción eran problemas sumamente graves, que se sumaban a otro problema igualmente serio. ¿Cómo hacer para que los planificadores, que regulaban todos los aspectos de la vida económica, tomaran decisiones correctas en relación a la cantidad de bienes y servicios que había que producir en cada ámbito?. En el sistema soviético todas las decisiones económicas eran tomadas por miembros del partido. Estaban los planes. Estaba el tema de las ‘cuotas’. Los burócratas tenían que evaluar las necesidades del país, y juzgar cuántos bienes y servicios se necesitaban de cada tipo. Pero en un sistema en que la información es una mercadería que circula poco y circula mal, era difícil apuntarle a las cantidades. La realidad es que los funcionarios optaron por mantener más o menos fijas las cantidades. No tenían capacidad para proponer variaciones. Además, a las empresas les resultaba muy dificil variar las cantidades o la calidad. Qué decir del tema de la innovación. La tendencia de la máquina planificadora era sencillamente reproducir lo que se había hecho antes. La creatividad, la innovación en la gestión, en la producción o en cualquier ámbito tenía poca cabida en el sistema (en realidad, el único sector innovador y un poco más flexible, era la industria del armamento y la defensa, con mucho la más moderna de la URRS).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los planificadores no lograban transformar la economía con la velocidad suficiente, exigida por el ritmo que iba imponiendo el mundo. Esto quedó de manifiesto sobretodo cuando se presentó, en los 70’s, una extraña crisis, motivada por el incremento en los precios del petróleo (extraña, porque pareciera que el alza convenía, pero terminó siendo perjudicial).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los años la economía soviética fue perdiendo vitalidad. Dejando de lado complejo industrial defensivo-militar, la realidad es que allí las actividades manufactureras comenzaron a ser dejadas de lado. La URRS fue cediendo espacio a la industria más avanzada de los países de europa oriental y fue transformandose en lo que había sido siempre: exportadora de materias primas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su principal item exportable era el petróleo. Pues bien, con el petróleo pasó lo siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La economía soviética llevaba años de mal en peor. El crecimiento se detuvo. Junto con ello, se manifestó un deterioro visible de los indicadores sociales básicos, algo completamente inadmisible para un régimen socialista: el nivel de vida del soviético era ostensible más bajo que el del occidental, lo que se comenzó a reflejar en indicadores objetivos, que no dejaban sombra de dudas acerca de cómo iban las cosas (la esperanza de vida del soviético, por ejemplo, era notoriamente menor que la de los occidentales...). Se estaba viviendo peor y menos..... Sobre todo luego de la crisis del petróleo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A principios de la década de 1970 la economía mundial sufrió la interrupción de su etapa dorada. Esa expansión que había estimulado la producción por dos décadas. Este lapsus fue causado por una de esas crisis típicas del mundo capitalista, cuando se produjo un alza en los precios del petróleo. El asunto cayó como un ladrillo en occidente. De un día para otro los precios de la energía se multiplicaron, afectando a las empresas, al sector financiero. La economía mundial entró en paro. Pero ¿qué pasaba con el lado soviético de la economía mundial? Los soviéticos habían logrado mantenerse al margen de las fluctuaciones que vivía occidente. Esa era su fuerza (los líderes comunistas siempre celebraban como la gran ventaja del sistema, el no estar expuesto a los cíclicos vaivenes que sufrían los países del área capitalista, amparandose en una larga historia de éxitos en este sentido). Pero esta independencia concluyó en la década de 1970, cuando el comunismo entró, por efecto de la globalización que se cernía sobre cualquier rincón del mundo, dentro del carrusel del sube y baja de la economía mundial, casi sin darse cuenta (y sin quererlo, desde luego).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La URRS era una gran productora. Cuando el mundo vivió el alza notable de los precios del petróleo, luego de la guerra árabe-israelí, comenzaron a llegar millones y millones de rublos, que permitían tapar el gran hoyo de esta economía mediocre. Esta bonanza inesperada actuó como un disuasivo para los reformadores, que eran parte de la estructura de poder dentro del partido, que ya habían advertido la necesidad de hacer una gran reforma, que sacara a esta economía de su visible decadencia. No se hizo ningún cambio.... gracias a este dinero gratuito. Cuando la bonanza momentanea determinada por estos precios expecionales se hubo terminado quedó (cuando vino una caída de los precios) quedó en evidencia la lastimosa situación de la economía de esta economía que se estaba volviendo, crecientemente, en monoexportadora, y que no tenía el dinamismo suficiente para enfrentar la realidad compleja de la economía mundial de fines de siglo. Sobre todo luego de que se agregó un factor adicional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema se complicó luego del estallido de la “segunda guerra fría”. La incursiones soviéticas en Africa no fueron nada comparado con los enormes gastos en que hubo que incurrir en Afganistán, el Vietnam de los soviéticos. A partir de 1980, cuando Estados Unidos comenzó a apoyar a los rebeldes afganos, musulmanes, el asunto se escapó de manos. ¿Cómo igualar a los Estados Unidos en gasto militar?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La única manera de salir de esto era apelar a la fórmula estalinista clásica –manejar la crisis mediante serias restricciones que afectaran a la masa, pasarle el costo a algún sector importante, campesinos, obreros, lo que sea, y usar la represión para contener las reacciones de la gente–. Pero eso ya no era tan fácil de lograr, porque el clima ya no daba para estos sacrificios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además estaba la complicación generada por el talón de aquiles del socialismo real: los países comunistas de europa oriental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El comunismo no tenía en europa ninguna legitimidad. En todas esta naciones la fórmula soviética sólo había logrado ser mantenida por obra y gracia del ejército soviético (por la amenaza de una posible invasión del ejército soviético). El asunto se veía especialmente crítico en Polonia. Allí había una Iglesia muy poderosa (con su propia Papa). Había también un movimiente de trabajadores bien organizado, apoyado por gente de izquierda, crítica de Moscú. En 1980, estos trabajadores habían logrado un triunfo espectacular. El movimiento Solidaridad demostró tener fuerzas suficientes para resistir a los soviéticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa era sencilla. O los soviéticos intervenían en Polonia, a la manera como lo había hecho Stalin, o dejaban que todos sus satélites se liberaran. El problema es que los soviéticos no estaban preparados para esa tarea. Porque tenían al frente una tarea el doble de exigente. La necesidad de ese deber quedó en evidencia cuando el PC soviético puso al frente a un reformador muy vanguardista como Mijail Gorvachov, el año de 1985.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ascenso de Gorvachov era respuesta a un diagnóstico claro que se hizo común en toda la elite del PS. Durante los últimos años la URRS había entrado en un largo periodo de estancamiento. Ya no era posible hacerle competencia a Estados Unidos. Lo primero de todo era terminar tan rápido como se pudiera con esta segunda guerra fría, que estaba llevando al país a la bancarrota (el fin de la guerra fría era una condición para la sobrevivencia del bloque). Luego había que ir mucho más lejos. Se necesitaba impulsar profundas reformas para resucitar este cadaver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gorvachov fue el ejecutor de esta idea común a toda la elite comunista. No se trataba de la gente corriente. Ellos, la mayoría que no militaba en el PC, sentía el régimen como totalmente legitimado. No había, al interior de la URRS, ningún cuestionamiento al modelo (a diferencia de lo que pasaba con el habitante de la parte europea del mundo comunista). El cuestionamiento venía de parte de quienes tenían la cultura, la información, el discernimiento suficiente para percibir la gravedad del estacamiento y advertía la necesidad de cambiar las cosas de raíz para evitar la inevitable bancarrota del socialismo. Estos estratos ilustrados percibía con claridad que se necesitaban cambios drásticos para que la URRS pudiera seguir oficiando como una superpotencia. Era clara una cosa: los Estados Unidos, junto a las potencias occidentales, había podido salir con rapidez de la crisis económica de los 70’s, ingresando a toda velocidad a ese nuevo escenario de la economía mundial que se produce cuando adviene la globalización. Mientras esa parte del mundo se ponía en sintonía con lo más reciente, lo propio pasaba con China, que estaba empujando desde hacía tiempo su propia reestructuración profunda destinada a producir una reconciliación entre la estructura centralizada de una economía planificada y los requerimientos de una economía sumamente competitiva, que se desenvuelve plenamente dentro de los margenes del capitalismo (flexibilidad con centralización).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La URRS necesitaba seguir el camino de los chinos. Para apurar ese cambio, Gorvachov empujó dos grandes transformaciones, de resultados francamente desastrozos: la &lt;em&gt;Glasnost&lt;/em&gt; (política de trasparencia o liberación de la información que miraba al establecimiento de un estado democrático, con imperio de la ley, libertades, poniendo fin al sistema de partido único, exigiendo la separación del partido respecto del estado, alentando el surgimiento del poder de los soviets, de asambleas legislativas regionales) y la &lt;em&gt;Perestroika&lt;/em&gt; (reestructuración de la economía centralizada en torno a los principios de la libre competencia).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema fue muy sencillo. Al empujar la glasnost, se debilitó a la única instancia de poder que podía dirigir a todas estas naciones independientes, a la única que, por otra parte, podía conducir una reforma: ese partido comunista dictatorial, que imponía su poder con fuerza en todas partes, actuando como factor de aglutinación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué había en común entra las numerosas naciones que conformaban la URRS? Solo esta partido dictatorial, solo ese ejército, sólo los organismo que ejercían la planificación central, solo la policía política. Al destruir esta dictadura de partido, la URRS se quedó sin nada.... porque nunca hubo un proyecto alternativo de reemplazo para el comunismo.... a pesar de lo corrupto, de lo ineficiente, el sistema de partido único hacía funcionar el sistema. Al pasar el poder del partido al estado, lo que sucedió fue sencillamente que se dejó el poder en el territorio de nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo concreto es esto: cuando las fuerzas espontáneas de europa oriental (Hungría, luego Alemania) derribaron solas el muro de Berlín, ya no estaba gobernando nadie la URRS... fuerzas espontáneas habían disuelto todo estructura posible de poder... ya nadie obedecía a los soviéticos....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las naciones comenzaron a zafarse del bloque. Luego esta confederación tuvo que avanzar al único destino viable: la total dispersión, consumada en años, acaso en meses. Todo el mundo socialista en el suelo.....&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Había terminada para siempre la trayectoria de los socialismos reales. El mundo se veía confrontado a una disyuntiva única: por primera vez un solo sistema –la democracia, con el capitalismo al lado– dominaba en cualquier parte. Parecía haberse consumado esa expectativa occidental que Fujuyama había sincerado en un libro muy popular: la llegada del fin de la historia, cuando occidente se queda sólo, cuando la democracia se queda sola, cuando no hay ninguna alternativa al frente de ese mismo capitalismo que Marx había querido sepultar con sus escritos hace algún tiempo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-7781369474561359274?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/7781369474561359274'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/7781369474561359274'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2007/06/el-colapso-de-los-socialismos-reales.html' title='El colapso de los &apos;socialismos reales&apos;'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-6765667388087737041</id><published>2007-06-23T10:07:00.000-06:00</published><updated>2007-06-23T10:10:28.571-06:00</updated><title type='text'>La izquierda en la cultura</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El modelo de la guerrilla tercermundista inspiró movimientos guerrilleros que florecieron en el seno de las propias sociedades opulentas (Brigadas Rojas, IRA, ETA, FPMR), en un clima de apología general a favor de la violencia, que era considerada como el único vehículo para liberar a los oprimidos de sus cadenas (todo tipo de opresión, no solo las que pensaban los viejos izquierdistas, incluida, por ej., la opresión inter-generacional, la opresión de las costumbres, de tipos canonizados de arte), que envolvió a todas las mentes más alertas. Se expresó también en objetivos y banderas muy concretas: los grupos contestatarios del primer mundo financiaron directamente a las guerrillas de los países del sur; dieron impulso a movimientos a gran escala en rechazo de la carrera armamentista, de las armas nucleares (hoy en día, rechazo de la globalización); impulsaron movimientos pacifistas que se oponían al envío de jóvenes a Vietnam o en cualquier otro rincón del sur (hoy, en Afganistán o en Irak).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo ello traducía una tesis mucho más amplia, que cruzó en forma transversal a la izquierda del primer y el tercer mundo (mucho menos a la del segundo mundo), que se hizo corriente en la década de 1970: la convicción de que solo podría lograrse una emancipación general en el planeta (incluido el primer mundo) una vez que la periferia explotada y &lt;em&gt;dependiente&lt;/em&gt; lograra su propia emancipación de la tutela implacable que siempre había ejercido el centro dominante...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdadera libertad y justicia social llegaría, en el norte, luego de que se produjera una reversión en los circuitos: el tercer mundo que había sido primero conquistado por el primer y el segundo mundo, ahora sería el conquistador. Su rebeldía de periferias lograría lo que la izquierda de los países avanzados no podía lograr por si misma, debido a la ausencia en esas sociedadades de masas de descontentos disponibles para participar en acciones colectivas capaces de transformar un ‘sistema mundial’ deficiente, ignominioso, pero muy potente..... todo eso se desencadenaría luego de que los guerrilleros del sur lograran anotarse más éxitos como los de los vietnamitas que habían podido derrotar a la principal potencia del mundo o el que más tarde se va anotar Osama Bin Laden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La “teoría de la dependencia” con que comulgaban estos contestatarios del mundo burgués, estas ideas progresistas que hicieron época entre los jóvenes (que se miraban en el espejo de la revolución tercermundista) no modificó sustantivamente el paisaje político que ofrecía el planeta, no afectaron en nada al sistema, lo mismo que las antiguas ideas socialistas (vencidas por el capitalismo). Pero si tuvieron una efectividad acotada, a medida que lograron prender con una vitalidad sorprendente en el mundo universitario, transformando todos los paradigmas vigentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque todo eso se daba al mismo tiempo que tomaba forma un nuevo tipo de rebeldía que dejó, al cabo, resultados mucho más visibles de los producidos por la guerrilla, sólo que en ámbitos distintos a los que los antiguos radicales habrían supuesto o deseado (más en el terreno de las ideas, que en el de la tangibilidad de lo social).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A fines de la década de 1960 la expectativa de la clásica revolución social a través de una insurrección de masas había desaparecido completamente en occidente. Las democracias capitalistas se veían bien consolidadas. Sin embargo, en los dos últimos años de esa década (en Chile incluso un poco antes) una ola de rebelión estudiantil recorrió los campus universitarios de los tres mundos. Primero fueron cientos de miles de estudiantes embravecidos, luego fueron millones. Hay un buen capítulo en la Historia del siglo XX de Hobsbawm sobre esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unas ideas acerca de lo más visible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos movimientos prendieron como una llamarada porque se pudieron dar en un escenario mucho más propicio que aquel en que tenía que desenvolverse el proletario o el guerrillero: en cómodos campus universitarios y en los espacios atractivos en que se mueve cultura más sofisticada que consume la elite intelectual. No era tan fácil reprimir allí a contestarios de buenas familias, en el corazón mismo de la modernidad, como si lo había sido con los obreros rebeldes en los planteles mineros (matanza de Santa María, etc),  con guerrilleros que se movían en los mundos campesinos inaccesibles de la selva boliviana o Neltume, en Chile...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gracia de estas movilizaciones es que comprometieron un número sin precedentes de personas, de todos los países. Fueron sin dudas más masivas e internacionalistas de lo que fueron todos lo brotes contestatarios anteriores, casi siempre muy focalizados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que recordar que la educación superior era, antes de la Segunda Guerra Mundial, un privilegio de las elites. El estudiante universitario era un dato marginal en la sociedad que casi ni se veía (salvo en Estados Unidos, que fue el primer país en contar con un mundo universitario a gran escala). En los años que interesan a este curso, esa realidad cambió de manera severa. Entre 1960 y 1980 la población universitaria multiplicó entre 5 y 10 veces en todos los países (salvo en China, gracias a ese acto irracional llamado la  “revolución cultural”). El caso chileno es ilustrativo. A mediados del siglo XX había cerca de 10.000 estudiantes universitarios. Hoy en día esa cantidad se acerca a los 700.000. ¡En un país de apenas 16 millones de habitantes! (que no destaca precisamente por el tamaño de su estudiantado universitario). Pasamos de cientos de miles de universitarios, a varios millones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos querían que sus hijos entraran a este mundo. Porque la educación superior se había convertido en la gran ventana para el ascenso social.... la expansión economica mundial estaba permitiendo que muchísimas familias de clase media, media baja, e incluso del mundo de los trabajadores, pudieran permitirse que algunos de los suyos dejaran de ser generadores de trabajo o de ingreso para la familia y se convirtieran en estudiantes de tiempo completo (o parcial).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para educar a esta masa incontenible se necesitaba muchas más universidades y muchísimos muchos más docentes de los que el mundo universitario había conocido nunca. Ya no eran una elite ultrasofisticada, sino más bien un gran ejército, medianamente preparado, que contaba con enormes beneficios para realizar su trabajo de docencia e investigación (nunca hubo tantos recursos para hacer avanzar la ciencia y la tecnología). Más magister, marejadas de doctores, en las especialidades más diversas, algunas completamente bizantinas....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las universidades del primer mundo se la pudieron con este desafío. Las del tercer mundo con rezago (y mala calidad), las del segundo mundo apenas... pero lo estamos intentando...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos universitarios nuevitos (la mayor parte de los cuales pertenecían a la primera generación con estudios superiores) formaron un grupo bastante uniforme, trasnacional, que compartía montones de valores comunes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos de estos jóvenes (aunque no todos, por cierto), producto de la época que les tocó vivir (una época de profundos cambios en todos los planos), fueron radicales. Querían cambiar el mundo y estaban dispuestos a organizarse (incluso los más tibios, los más partidarios del status quo, también prolongaban parte del radicalismo de su epoca, en el vestuario, los gustos musicales, la valoración de la libertad sexual..). Pero sus revoluciones soñadas eran distintas a las de sus padres y sus abuelos: no mostraron interés en derrocar gobiernos y tomar el poder para instalar socialismos reales (aunque a veces lograron resultados políticos importantes). Lo que les interesó fue empujar una gran reforma universitaria, que permitiera modernizar instituciones que habían nacido para formar minúsculas elites de privilegiados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los estudiantes quisieron terminar con el sesgo conservador y elitista de las universidades. Quisieron abrirlas a una participación más activa de todos los estamentos a través de un movimiento planetario que comenzó en el París de mayo de 1968, y se extendió luego a casi todo el mundo, includo, por cierto, nuestro país (donde, dicho sea de paso, la reforma universitaria ya había comenzado hace rato).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las protestas universitarias prendieron en todas partes. Se trataba de cambiarlo todo, para partir de un nuevo principio. Intención típicamente juvenil, con poco sentido práctico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las actuaciones de los jóvenes radicales a veces arrojaron resultado políticos directos. Los jóvenes botaron algún ministro, empujaron el éxito de algún presidente. Pero los verdaderos efectos de la movilización juvenil se hicieron tangibles en un terreno muy distinto al del izquierdista clásico, interesado ante todo en lo político y lo económico, un izquierdista que siempre había mirado por encima del hombro el dominio de la cultura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vía guerrillera hizo época en los movimientos progresistas o contestatarios, entre los músicos, los jóvenes, los disidentes culturales, como no lo había hecho ninguna moda intelectual anterior. La foto barbada del “che”, la imagen de Ho Chi Minh, el guerrillero que había derrotado a Estados Unidos, se transformaron en íconos. Esta simbología emergió en Woodstock o en Piedra Roja, en el territorio del arte, en todas las manifestaciones contraculturales que se dieron en occidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los espacios públicos de casi todos los países occidentales quedó un lugar que antes no existía para un nuevo tipo de movimientos, que reflejaban sensibilidades que los viejos partidos progresistas o los sindicatos no sabían cómo asimilar: moviemientos feministas, orientalistas, ecológicos, anti-stress (contrarios a la vida tan alienante de las ciudades), solidarios con el tercer mundo, de protección del consumidor, etc. Todos ellos tenían en común una misma intención general: rechazo de la acción deshumanizada de los gobiernos conservadores y de las grandes compañías transnacionales. Rechazo, al final, de todo ese mundo diseñado por sus padres, luego del término de la guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque, al final, el núcleo central de la protesta tenía un carácter intergeneracional que se instanciaba más en el lucha en la arena cultural que en la propiamente política: la lucha de este nuevo grupo social nos dejó como herencia los frutos de una gran revolución en las costumbres, cuyos efectos todavía nos envuelven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las banderas de esta contestación, pues, eran la libertad para tener sexo, para vivir de manera distinta la vida familiar, para tener otro tipo de relaciones interpersonales, para poder conectarse de manera más fraterna con la naturaleza, los animales, para explorar nuevas formas de goce y creatividad estética. Las armas de esta lucha intergeneracional fueron distintas a las usadas por los guerrilleros: se movilizaron a través de la música (el 80% de la producción discográfica del periodo era consumida por jóvenes, fundamentalmente rock), de la ropa, de la conducta, para lograr que se reconociera su existencia como realidad social. En el mundo antiguo existían niños, adultos y viejos, la juventud era considerada como una simple etapa preparatoria para llegar al mundo adulto, donde estaba la parte culminante en el desarrollo de la persona. La juventud quiso cambiar eso: quiso convencernos de que su momento era el de la plenitud, mirándose en el espejo que le ofrecían artistas o gente influyente que hizo grandes cosas en la juventud, desapereciendo físicamente en cuanto comenzaban a llegar las arrugas y el sentido práctico. Héroes como el poeta maldito, estilo Rimbaud o como ese músico de rock, que se vuelve una divinidad popular muy jóven, y luego se suicida con drogas, antes de llegar a la adultez (Jimmy Hendrix, Janis Joplin). Héroes como el presidente Kennedy o el mismo che Guevara, que cultivan por ese espíritu lozano e idealista que sólo tienen los jóvenes, en tanto distintos de esa gerontocracia que se repartía el poder en la época de un Churchill o un Stalin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Surgió, una curiosa cultura que diviniza la juventud: la mejor expresión de esto es la alta valoración que adquiere el deporte, una actividad completamente reservada a los jóvenes, que nos regala los héroes más sobresalientes desde entonces, jóvenes de ambos sexos que se vuelven célebres por su habilidad para manejar pelotas de distintos tamaños (luego a las modelos o a los actores).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los efectos más imprevisibles de este nuevo tipo de lucha (lucha intergeneracional, mucho más que lucha de clases) fue la revitalización del marxismo en el mundo occidental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos de los jóvenes que formaban parte de este ejército de pelo largo (de varios millones) fueron radicales, en un sentido amplio. Radicales para vivir, para soñar, para luchar. Una parte de esos radicales redescubrió el legado de la revolución socialista. Esto señaló un cambio notable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién leía a Marx, realmente, en todo el mundo, antes de este &lt;em&gt;boom&lt;/em&gt; universitario? Uno que otro miembro de una célula sumergida de guerrilleros (Fidel Castro, por ejemplo, no lo hacía, tampoco mucho de los miembros de la izquierda más dura del tercer mundo), los ideólogos que dictaban cátedra en los socialismos reales. Pero nadie más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El movimiento estudiantil logró transformar este consumo minoritario de teoría anti-capitalista, casi inexistente, en una verdadera moda en las distintas casas de estudio: los estudiantes rebeldes buscaron en las ideas de los viejos luchadores inspiración para su rechazo del mundo tradicional de sus padres y abuelos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un marxismo bien distinto del conocido hasta entonces. El obrero, el dirigente sindical, el periodista de trinchera, el soldado de la revolución, no era un teórico. Conocía el marxismo de manera vivencial, más que teórica. Porque su papel no era pensar el sistema capitalista, sino tumbarlo. Para eso no se necesitaba un análisis sofisticado, sino gran determinación y muy buenos martillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nuevo marxismo floreció en un ambiente muy distinto, en la comodidad de las aulas de las universidades más encopetadas de Francia y Estados Unidos: tuvimos marxistas sesenteros como los postestructuralistas (Foucault o Derrida), como los filósofos pragmáticos norteamericanos (Richard Rorty o Hayden White). Su mirada de la realidad era delicada y compleja. El marxismo dejó de ser una &lt;em&gt;filosofía para hacer vida&lt;/em&gt; (para mover a la gente a luchar por el cambio) y se transformó en una ultrasofisticada manera de mirar las realidades fragmentarias e inseguras de la postmodernidad.... en la misma medida que se transformó en un instrumento muy sensible y delicado para penetrar en la realidad humana, fue perdiendo parte de su potencial político....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos de estos marxistas de aula, bohemios, sensibles, cultos, que a veces eran representantes de minorías sexuales, que sumaban a su trabajo intelectual tipos de luchas que Marx no habría imaginado ni querido (p. ej., a favor de la ecología, de la diversidad cultural, etc), optaron por poner su mirada en los viejos partidos de izquierda, que se habían vuelto una máquinas pasadas de conservadurismo obrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias al aporte juvenil y gracias al aporte de los nuevos marxistas universitarios (sus profesores), los PS y PC de distintos países pudieron tomar una nueva vida en muchos países. Se llenaron de artistas, de intelectuales, de científicos, de las mentes y las consciencias más sofisticadas, más abiertas, más vanguardistas. La oleada juvenil y universitaria, pues, aterrizaba en el mundo social más clásico,  socavando a esas fuerzas por dentro, haciendolas más livianas, genuinamente progresistas, abiertas al cambio. Lo mismo pasó con las fuerzas políticas de centro: el entusiasmo juvenil caló en los partidos progresistas de centro, provocando drásticas redefiniciones en el espectro político completo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso chileno aporta un ejemplo muy claro. La DC logró llegar a la Moneda en 1964, bajo la promesa de empujar una “revolución en libertad”. Inspirada en los mandatos de la propia Iglesia, los DC se esmeraron por transformar los aspectos más duros del capitalismo, en una sólida propuesta social-cristiana. Hubo un apoyo masivo a las organizaciones sindicales, a los centros de madres, organizaciones intermedias. Se puso en ejercicio programas sociales de magnitudes no vistas (salud, vivienda, educación), también una profunda reforma agraria. Estos cambios comportaban la realización de metas de cambio que nadie se habría soñado. Con la oposición previsible de la izquierda y la derecha. Pero también de una impensable oposición interna: casi toda la juventud DC se unió en su crítica a Frei (acusadolo de no ser capaz de ir mucho más lejos de su programa, consumando el sueño de una verdadera revolución en libertad). Los jóvenes abandonaron masivamente el partido, seducidos por la esperanza marxista que les ofrecía Salvador Allende. Formaron dos nuevos partidos: el Mapu y la Izquierda Cristiana, ambos luego dejaron su propio mundo y se sumaron al proyecto marxista (y anticristiano) de la UP.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una parte de los estudiantes y de los universitarios neo-marxistas fueron un poco más allá durante la década de 1970. Sus propuestas filosóficas, científicas o estéticas se plasmaron en minúsculos movimientos culturales de vanguardia que se sentían mucho más cómodos funcionando en la clandestinidad. Allí, en esos espacios marginados de ejercicio intelectual, algunos de estas células se dejaron seducir por el ideal guerrillero, y se fueron aproximando, de manera peligrosa, al leninismo. El ejemplo paradigmático: Sendero Luminoso (profesores y estudiantes de la Universidad de San Marcos, que elaboran un discurso maoista, dando vida a un tipo ultrasofisticado de guerrilla: lean “La historia de Mayta” de Vargas Llosa).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El efecto de esto fue la propagación de una serie de minúsculos “ejércitos rojos”, de vaga inspiración bolchevique o maoista (o muchas otras cosas... siempre intelectualmente sofisticadas), que funcionaban en la clandestinidad, gracias a complejas redes de colaboración, de tipo internacional. No eran dos o tres muy importantes, sino millares de pequeñas células extremistas de los tipos más diversos. Estas redes internacionales de complotadores, cuyo modelo fueron las brigadas rojas italianas o el IRA irlandés, casi siempre infliltradas por los servicios secretos de los países del primer mundo (muchas de ellas apoyadas con estusiasmo por los grandes enemigos de occidente, en el mundo del socialismo real y, sobre todo, por los estados árabes, empeñados en llevar adelante una &lt;em&gt;yihad&lt;/em&gt; anti-occidental sobre la que les voy a hablar luego), fueron el motivo para que muchos estados occidentales, incluido Chile, decidieran apoyar unas impresentables “guerras sucias”: en la década de 1970, una decada de subversión subterránea y clandestina, se propagaron las policías políticas, se generalizó el uso de la tortura y el contraterror. Todas estas infamias, que se estrellaban frontalmente contra los valores de occidente (algo menos con los valores vigentes en el segundo y tercer mundo) motivaron una profunda autocrítica que se tradujo, en la década siguiente, en el germinar de un nuevo frente de lucha: la lucha a favor de los “derechos humanos”, que fue el contradiscurso que transformó a Pinochet y Mirosevic en sus blancos y modelos favoritos.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-6765667388087737041?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/6765667388087737041'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/6765667388087737041'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2007/06/la-izquierda-en-la-cultura.html' title='La izquierda en la cultura'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-8189191003681450318</id><published>2007-06-21T17:40:00.000-06:00</published><updated>2007-06-23T10:11:17.255-06:00</updated><title type='text'>La guerra de guerrillas: la izquierda en el tercer mundo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La capital del progresismo más radical se trasladó, en el periodo que estamos estudiando (1945-1990), desde las comodidades materiales del norte del mundo, a la parte más jóven y políticamente inestable: aquella que vivió los efectos de la descolonización, de la explosión demográfica, de la crisis terminal de la agricultura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la revolución que comenzó a darse en el sur, alimentando los sueños de los izquierdistas de cualquier parte, no era la misma revolución que conocíamos. La guerra de clases en Latinoamerica, Africa y Asia no es una acción de masas, un enfrentamiento a gran escala de proletarios o campesinos, liderados por una vanguardia consciente, contra el estado capitalista. Tampoco es el resultado un poco forzado (bastante forzado, en realidad), luego de la ocupación de Ejército Rojo. La izquierda radical emprende otro tipo de guerra, la &lt;em&gt;guerra de guerrillas&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fenómeno es claramente tercermundista. En los 70’s se hizo un catastro de las mayores guerrillas operativas a contar de 1945. Se registró un total de 32. Todas ellas se localizaron en el tercer mundo, salvo tres (una en Grecia, otra en Chipre y la tercera en Gran Bretaña).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Homologables a las revoluciones de los comunistas? Para nada. Los soldados de estos ejércitos irregulares minúsculos son pequeños grupos de jóvenes liderados por una figura magnética (el paradigma es el “che”), que se van a la sierra o a los muladares que rodean de miseria las ciudades y realizan allí acciones de tipo terrorista, con el propósito de dar inicio a un lucha contra los poderes establecidos. Son propiciadores de movimientos revolucionarios. No son ellos mismos parte de una acción masiva, de una genuina revolución popular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guerrillero no es el pueblo, no es parte del pueblo, tampoco no actúa, directamente, en nombre del pueblo. Se trata, casi siempre, de jóvenes de clase media, de origen urbano, con formación universitaria (acompañados por uno que otro miembro de la clase trabajadora, uno que otro miembro de los estratos más bajos de la clase media), que actúan, en cierto modo, a espaldas del pueblo... un “pequeño núcleo de iniciados” que realiza la tarea conspirativa en medios en donde hay un pueblo indignado, que no logra ser consciente de las razones de la injusticia que lo solivianta.... los iniciados logran aprovechar esa indignación subyacente del oprimido, que no sigue, por sí misma, una dirección definida; logran canalizarla hacia direcciones que sean útiles al logro de objetivos políticos que traerán al oprimido la libertad y la justicia, un orden social mejor; una clase de orden que ellos necesitan aunque no sean del todo conscientes de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos soldados de fuerzas pequeñas e irregulares, que atacan de noche, sin detenerse en pudores de ninguna clase, que colocan bombas, que asesinan culpables, deben someterse a una disciplina estricta, pero no es esa prusiana de los burgueses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál es el objetivo político de su guerra informal?. El guerrillero “es un reformador social. El guerrillero empuña las armas como protesta airada del pueblo contra sus opresores, y lucha por cambiar el régimen social que mantiene a todos sus hermanos desarmados en el oprobio y la miseria. Se ejercita contra las condiciones especiales de la institucionalidad de un momento dado y se dedica a romper con todo el vigor que las circunstancias permitan, los moldes de esa institucionalidad” (palabras del Che Guevara).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se trata de botar regimenes capitalistas, como pudo haber interesado al socialista europeo, sino de acabar con tiranías, del tipo que sea. Por ejemplo, las tiranías de las potencias colonialistas que se resisten a liberar las naciones sometidas. Hay algo titánico en este enfrentamiento, porque siempre se da en condiciones de desigualdad. También una estética &lt;em&gt;hippie&lt;/em&gt; que es muy seductora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guerrillero casi nunca es campesino, está visto. Pero el teatro de operaciones más propicio para su acción política y militar es el que ofrece el campo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay convicciones tácticas detrás de esta opción. El guerrillero no puede triunfar en cualquier parte. El sabe qu que es parte de una minoría insignificante, que los brazos del orden que rige son poderosos, que las fuerzas militares formales los superan sin contrapeso. Necesitan, por lo mismo, pensar en condiciones que sirvan como contrapeso para esta desventaja inicial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero es elegir bien el lugar. No se necesita que allí esté muy presente la izquierda organizada. Solamente que existan condiciones oprobiosas, que desgarren a la sociedad en sufrimientos infinitos..... Para que su movilización de paso a una auténtica revolución debe hacerlo sobre un terreno abonado, en países, en continentes, que estén maduros para la revolución (como latinoamérica), porque allí las injusticias son extremas, porque las diferencias etnicas, sociales, culturales y económicas superan lo soportable, porque la explotación imperialista es más que bárbara. En estos lugares calientes (otros, distintos a los prespuestos por Marx y los europeos, que tenían en mente las partes más avanzadas), teoriza Regis Debray (la mente que puso conceptos claros al tipo de acción espontánea que se propagó por el tercer mundo), usando como modelo el caso cubano, pueden bastar pequeños grupos de elite, bien armados, disciplinados, sólidamente comprometidos con su misión de redención, con tal de que sepan usar bien sus ventajas tácticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Urgente agregar un complemento. Es en países calientes donde tiene sentido dar los pasos iniciales, en este proceso de acumulación de fuerzas. Se necesita, también, sembrar los primeros fuegos de la guerrilla en zonas protegidas por la geografía, por la distancia, donde sea posible construir redes logísticas de apoyo que se sustancien en la ira de los habitantes más desprotegidos del tercer mundo (esos campesinos sin tierra, hambrientos, que con suma facilidad pueden sumarse a las primeras fuerzas, que son lo que más abunda en estos países). Se necesitan lugares dónde sea posible atacar de noche, por sorpresas, sin límites de ninguna clase, en las sierras, en los lugares más aislados del campo, luego replegarse con facilidad, ocultarse. En lugares inaccesibles las operaciones de los ejércitos regulares, siempre mucho más poderosos en equipamiento y en números, se hacen suficientemente dificultosas como para que pueda producirse un cierto empate. En esos lugares protegidos por la geografía, el núcleo de iniciados puede ganarse el apoyo de los campesinos con los cuales se está haciendo vida. Así se afirma este momento inicial de la revolución, un pequeño foco guerrillero que no es fácil de apagar, y que sigue vivo precisamente por el apoyo del campesino (que protegue al guerrillero, que lo alimenta en silencio, que le dona, a veces, algunos hombres...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el foco logra durar lo suficiente, y estamos en un país ‘maduro’, es posible pasar a lo siguiente. El foco desencadenará, en el momento apropiado (acaso mucho después), un movimiento de masas, que permitirá controlar territorios amplios, botar gobiernos, imponer mandatos que favorescan el interés del pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El campo es la opción preferida por la guerrilla, pero no la única. También puede crearse focos en las barriadas populares de las grandes ciudades, guerrillas de gueto: en Lima, como lo hizo Sendero Luminoso, en guetos miserables, como sucedió con los Panteras Negras en Estados Unidos, con las guerrilas palestinas en los campos de refugiados, con el IRA en el Ulster. Allí la guerrilla puede nutrirse, ya que no de campesinos sin tierras, de los niños botados en la calle, que viven bajo los puentes, de la barras bravas, de movimientos estéticos y culturales de marginados, de minorías discriminadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gracia de las guerrillas urbanas es que resulta más fácil armarlas, porque no se necesita contar con el apoyo de las masas campesinas. Basta con que la célula tenga un mínimo de simpatizantes, un mínimo de financiamiento, para poder emprender acciones muy efectivas, con mucha más publicidad de la que recibe el guerrillero que actúa en el campo. Bombas en lugar públicos, asesinatos muy sonados (como, por ejemplo, el del primer ministro Aldo Moro, ajusticiado por las brigadas rojas en 1978).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caso notable es el que ofrece Osama Bin Laden, con su perfomance espectacular del 11 de septiembre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este tipo de guerrilla urbana, toma el nombre del terrorismo, que nos resulta tan conocido hoy en día, gracias a Bush. Pero es lo mismo descrito, con una denominación distinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué resultados trajo la revolución a través de la guerrilla en el tercer mundo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dividendos de estos revolucionarios fueron escasos. Fidel logró ganar la revolución casi por suerte (el gobierno de Batista apenas se sostenía, bastó la acción bien afortunada de uno de los muchos grupos de complotadores para afirmar un foco que se ganó rápido un apoyo masivo de los campesinos). Fue un asunto de suerte, más que el mérito del tipo de táctica empleada. Esto quedó en evidencia con todos los otros guerrilleros, que les fue entre mal y peor. Casi todos los seguidores de Fidel, Trotsky y Mao fracasaron de inmediato, pagando con su vida. Cuando lograron formar focos, fallaron en propiciar revoluciones: sus arriesgadas acciones nunca prendieron en las masas, nunca tumbaron gobiernos, nunca lograron, al final, provocar cambios en las estructuras de sus países.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todos los “focos” guerrilleros les pasó, al final, lo que al “che” en Bolivia, o a los jóvenes del MIR en la localidad de Neltume, entre 1980 y 1981.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La única excepción importante fueron los puntos que se anotaron los guerrilleros de Vietnam, que lograron derrotar a la principal potencia del mundo, luego de una larga guerra irregular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cambios revolucionarios, pues, no llegaron por ahí, más allá de una que otra excepción. ¿En qué se afirmaron, sino en este tipo de revolucionarios? En Latinoamérica, por ejemplo, fueron mucho más fértiles las acciones de políticos progresistas, inspirados en el modelo soviético (como Salvador Allende) y sobretodo, las dictaduras militares, que hoy día tienen tan mala fama: las fuerzas armadas, que se tomaron los países por muchas décadas, aplicaron sin ninguna restricción reformas agrarias, programas de industrialización forzada, además de variantes tercermundistas de las purgas (como Velasco Alvarado). Esto fue así incluso en el caso de dictadores ultraderechistas (como Pinochet, que terminó siendo acaso más revolucionario que el mismo Allende).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sumando y restando, el balance que arrojó el radicalismo revolucionario es completamente decepcionante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo siguió tal cual. Las oleadas sucesivas de radicalismo de izquierda no cambiaron nada importante. El capitalismo y la democracia liberal siguieron más vivos que nunca, convertidos en los principales factores de transformación en el mundo en las últimas décadas del siglo XX. Su fuerza histórica incontrarrestable se ha potenciado a raíz de la globalización: las finanzas se mundializan, prende la lógica trasnacional en el mundo de las empresas, surge una tecnología capaz de conectarlo todo, todo lo cual colabora a que se extienda, sin freno, la lógica democrática, que es la más ajustada a la textura cambiante de lo postmoderno (abarcando incluso zonas en que la lógica democrática aplica muy mal con la realidad de lo local).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El capitalismo y la democracia no solo han demostrado su efectividad histórica en los terrenos que le eran propios. Lo han hecho también, con resultados sorprendentes, en el dominio mismo que la izquierda consideraba como propio. No han sido las revoluciones las que han permitido mejorar el estandar de vida de la clase trabajadora en los países que muestran indicadores sociales alentadores. Las mejoras han estado asociadas, más bien, a los ingrementos en la producitividad y al reformismo socialdemócrata, que es la manera capitalista de corregir los defectos del modelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los proyectos políticos alineados con las vigas maestras de la receta soviética, todas las experiencias revoltosas del tercer mundo, terminaron estrellándose con el resultado más evidente de todos: el capitalismo era mucho más fuerte de lo que la izquierda (de arriba o de abajo) pensaba; lo mismo que su cara institucional, la democracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Las vueltas de la vida!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los rebeldes de la segunda mitad del siglo XX, ya vemos, no afectaron seriamente el sistema, no lo botaron, como habría querido. Pasó, más bien, todo lo contrario: la izquierda fue la que se vino al suelo, luego de precipitarse en un colapso apurado que dejó a todo el mundo soprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las formas tercermundistas de contestación, podemos concluir, tuvieron el mismo destino infausto que las formas tradicionales, de los antiguos radicales del norte (no lograron iniciar movimientos masivos de liberación que terminaran con todas las formas de opresión, no lograron cambiar el orden ni dentro de los países, ni al interior de las regiones, ni menos en el planeta). Pero es importante cerrar esta nota con una matización importante: el fracaso de la rebeldía de las generaciones de jóvenes que tomaron el relevo en estas décadas sólo puede ser juzgado como tal dentro de marcos de discusión de la antigua izquierda: una izquierda que miraba que quería resolver los nudos gordianos de la historia mirando la realidad desde el punto de vista de la lucha de clases, una izquierda obsesionada con lo que pasaba a los estados nacionales (que transforma al estado en el factor central de toda propuesta de desarrollo, de toda igualación social), una izquierda que quería socializar medios de producción, como si las ventajas y desventajas se jugaran siempre en la arena tangible de lo más directamente material, como si los principios de la coerción operaran solamente desde dentro de las esferas más directamente evidentes del poder..... una izquierda que no tomaba en cuenta la importancia que tienen formas más delicadas de sometimiento, como las que se concretizan en el lenguaje, en los paradigmas normales de las ciencias y el arte, en las formas diversas que ofrece la cultura; una izquierda que no sabe juzgar, por lo mismo, la potencia fértil del progresismo que alimenta los cambios culturales, que se enriquece a partir de los enfrentamientos intergenaracionales, que se nutre, efectivamente, de las energías que provienen del fondo multicolor de lo social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las esferas evasivas de lo cultural, los triunfos y las derrotas tienen que ser matizados. Dejo esa tarea &lt;a href="http://elsigloxx.blogspot.com/2007/06/la-izquierda-en-la-cultura.html"&gt;para otra nota&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-8189191003681450318?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/8189191003681450318'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/8189191003681450318'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2007/06/la-guerra-de-guerrillas-la-izquierda-en.html' title='La guerra de guerrillas: la izquierda en el tercer mundo'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-1323201505066072404</id><published>2007-06-21T17:30:00.000-06:00</published><updated>2007-06-21T17:33:20.248-06:00</updated><title type='text'>Las superpotencias y la revolución tercermundista</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El norte del mundo llevó la voz cantante en la lucha por la transformación de la sociedad, por siglos. Los europeos, los norteamericanos, los mismos rusos, empujaron al mundo hacia el cambio social y la revolución, por distintos caminos, con resultados divergentes. En algún rinconcito de la historia del siglo XX, el izquierdismo del norte se apagó por completo. Las voces del cambio radical se quedaron mudas. Mientras eso sucedía, en el ámbito que ha interesado al diálogo que ha desarrollado este curso, le ocurrió lo contrario. El centro de la revolución se fue desplazando hacia el sur...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este desplazamiento no se dio gratis. Veamos eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tercer mundo difería de manera clara respecto del primer y el segundo mundo, en un aspecto específico: el tercer mundo se transformó, entre 1945 y 1990, en la zona más &lt;em&gt;caliente&lt;/em&gt; del mundo, la única realmente caliente. El primer mundo se estabilizó gracias a la guerra fría. Allí ya no hubo grandes crisis internas, ni externas. Todo fue paz, tranquilidad y sobretodo progreso. Algo similar sucedió en el segundo mundo. Cualquier foco de inestabilidad interna o externa fue apagado por bota pesada Stalin y sus sucedores (dueños de la política soviética hasta 1985). La paz, la estabilidad y un bienestar relativo llegaron impuestos desde arriba, a la fuerza. Pero llegaron, de manera irrebatible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tercer mundo se convirtió, en cambio, en lo que Hobsbawm ha llamado “la zona mundial de revolución”, realizada o posible. La verdad son contadas las naciones que no pasaron por una revolución o un golpe de estado (para inducir la revolución o para evitarla).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El potencial revolucionario del tercer mundo le sentó muy mal a las superpotencias, que demostraron estar mal preparadas para asumir el papel que el destino les puso entremanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso fue claro en el caso de Estados Unidos. Los gobiernos sucesivos que condujeron los destinos del país en el periodo miraron la efervecencia tercermundista con máxima preocupación, sin saber interpretar muy bien las realidades que les mostraba el mundo de &lt;em&gt;allá afuera&lt;/em&gt;. Cualquier foco de instatabilidad, cualquier desorden, cualquier intento de cambio, fue considerado como sinónimo de comunismo: sino acción directa de los soviéticos, por lo menos la posibilidad de que los desórdenes pudieran ser aprovechados, en algún momento, por los comunistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El principal responsable de esta visión maniquea de la política internacional fue el sucesor de Roosevelt, Harry Truman. Truman reemplazó al mandatario fallecido, completó su periodo y luego fue elegido presidente en 1948. Ni el nuevo mandatario (ni el país) parecía estar preparados para administrar su trofeo: el enorme imperio que quedó en sus manos luego de la guerra. Gobernó con escasa popularidad, dedicado a apuntalar la economía de la postguerra. Lo notable es que este mandatario conservador hizo del anticomunismo uno de los elementos vertebradores de su política interna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al anticomunismo de estos años era reflejo de la crisis política del país, tanto como respuesta a la Guerra Fría. Se reflejó en una extraña cacería de brujas, que estalló en 1946, impulsada por el senador republicano de Wisconsin, J. R. McHarty, destinada a evitar la penetración del comunismo en suelo norteamericano. El motivo de esta cacería fue la evidencia de que algunos funcionarios canadienses del estado habían pasado secretos nucleares a los rusos. A partir de 1947 la administración Truman inició la búsqueda de posibles comunistas infiltrados en el mundo escolar, entre los trabajadores, funcionarios, escritores, actores de Hoolywood. Las peores predicciones de estos fervorosos enemigos del comunismo, que ustedes vieron reflejadas mucho después en las actitudes de los miembros de las juntas de gobierno latinoamericanas, parecieron verse confirmadas cuando se descubrió que Alger Hiss, un alto funcionario del gobierno, era espia ruso, el año de 1949, precisamente el año en que Mao Tse Tung lograba imponer la revolución en China e iniciaba la invasión del sur de Corea (dando inicio a la impopular guerra de Corea). En 1951 fue aprobada la ley de Seguridad Interior del Estado que facilitaba la persecusión de posibles comunistas. Este marco jurídico permitió que, en 1953, fuera ejecutado un matrimonio judío acusado de espionaje, sin que hubiera pruebas suficientes (caso de los Rosenberg)... Se desató una completa histeria. Miles de ciudadanos fueron denunciados, hubos masivos despidos por sospechas, centenares de imputados de simpatías marxistas fueron encarcelados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta histeria anticomunista se atenuó, en el plano interno, cuando llegó a la Casa Blanca otro republicano, D. Eisenhower, general destacado en la guerra, que ocupaba el cargo de comandante en jefe de la OTAN, en el año de 1953, el mismo año de la muerte de Stalin. En realidad, más que atenuarse, el anticomunismo de la administración anterior fue redireccionado: la caza de brujas comenzó a proyectarse hacia fuera, transformando a esta potencia en un factor desestabilizador grave de distintas zonas del planeta, generando sentimientos de profunda antipatía en muchos de los países recién nacidos, producto del proceso de descolonización (que vieron en la política exterior norteamericana la concresión de una intención imperialista descarnada).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estados Unidos hizo todo lo imaginable (y lo inimaginable) para combatir el peligro comunista. Uso la ayuda económica, usó la propaganda, apoyó a militares golpistas, extrañas dictaduras de derecha o de cualquier signo. Todo lo que hubiera para detener el comunismo. Cuando esos medios se mostraron insuficientes, optó por la acción directa, apoyándose en cualquiera de las facciones internas del país comprometidos. Si no era posible ganarse un aliado (o comprarlo), en algunos casos, optó por la acción directa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las guerras con aliados locales, las guerras sin aliados, las guerras civiles de cualquier tipo, auspiciadas por Estados Unidos (y también por la URRS y China, aunque con menos entusiasmo), transformaron esta zona de revoluciones en una &lt;em&gt;zona de guerra&lt;/em&gt;, que contrastaba con la paz inalterada que se veía en el norte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre 1945 y la fecha del colapso de los socialismos reales hubo más de cien guerras o conflictos militares de distintos tipos, que costaron la vida a 20 millones de seres humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La política exterior de este gigante que no lograba asumir bien su papel se transformó en un problema por sí mismo, que resultaba grave para el mundo, pero también para los intereses de la propia potencia: este gigante errático estaba creando focos de inestabilidad que luego cobraban vida propia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso quedó de manifiesto de manera muy visible en ciertas actuaciones que fueron determinantes para el curso de la historia en latinoamérica y en el medio oriente: el caso cubano, las acciones emprendidas en Irán a favor del Sha...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El contendor de Estados Unidos demostró, también, estar muy mal preparado para enfrentar su papel en el mundo como lider natural de la izquierda mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que la URRS hizo poco para aprovechar el potencial revolucionario del tercer mundo en beneficio de la ampliación de la zona comunista. Su postura frente a los movimientos de liberación y de cambio fue bastante decepcionante: los soviéticos no mostraron interés en ampliar la zona comunista luego de la incorporación de China al campo socialista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que los soviéticos miraban con simpatía las acciones revolucionarias llevadas adelante en el tercer mundo, casi siempre sin la participación de los partidos comunistas locales. Es cierto que en más de alguna ocasión esa simpatía se reflejó en el apoyo con armas, a veces con hombres (como sucedió, por ejemplo, durante la guerra civil en el Congo, donde se dio un apoyó franco al partido lumunbista). Pero la verdad es que la URRS no mostró tener gran fe en estas revoluciones tercermundistas, especialmente si se trataba de revoluciones africanas. ¡Es que en el tercer mundo las cosas tomaban un color y textura tan distintos!. Las luchas que se daban en esos parájes abandonados de la mano del señor eran luchas étnicas, en contra los intereses locales precapitalistas (relacionados, en más de algún caso, con los intereses imperialistas), mucho más que luchas directas contra el imperialismo capitalista. Allí la lucha de clases no significaba nada. Además la revolución no parecía augurar resultados políticos muy positivos para la lucha contra el capitalismo. En lugar de garantizar una transformación radical del mundo, estas acciones inorgánicas y un poco bárbaras solo parecían traer problemas, complicaciones para el escenario internacional, sólo parecía implicar gastos innecesarios de recursos que, al final, sólo podían perderse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esos países no habían partidos comunistas, ni partidos de vanguardia que los emularan. La lucha armada se enredaba con temáticas étnicas o territoriales, que nada tenían que ver con la revolución o el socialismo.&lt;br /&gt;¿Cómo llegar al socialismo por esa vía? ¿cómo llegar a nada, en realidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta línea de acción no cambió ni durante el mandato de Krushev (1956-1964), cuando lograron afirmarse dos regímenes que se declaraban socialistas (Cuba en 1959 y Argelia en 1962), ni a mediados de la década de 1970, cuando se dio cierto apoyo a algunas revoluciones locales (especialmente en Africa).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Krushev (el menos indiferente de los gobernantes ante estos movimientos) había dado las razones para esta actitud: el capitalismo no se caería por la acción de estos aventureros tercermundistas, que animaban gobiernos muy inestables, sino debido al colapso del propio capitalismo (algo inevitable), contrastando con el éxito económico del socialismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por este motivo, la linea oficial de los soviéticas era la moderación: no se avanzaría gracias a la revolución en el sur, sino gracias a la formación de amplios frentes populares, que aglutinaran tanto a las fuerzas marxistas como a todos los partidos o movimientos progresistas de los mismos burgueses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La URRS, pues, dejó solos a los revolucionarios tercermundistas en su enfrentamiento contra Estados Unidos, el mundo del capitalismo. Todos esos fantasmas que espantaban los sueños de la izquierda antigua&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-1323201505066072404?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/1323201505066072404'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/1323201505066072404'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2007/06/las-superpotencias-y-la-revolucin.html' title='Las superpotencias y la revolución tercermundista'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-8859029755251903220</id><published>2007-06-21T12:31:00.000-06:00</published><updated>2007-06-23T10:13:58.953-06:00</updated><title type='text'>El comunismo se propaga por el mundo pero muere el espíritu revolucionario</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Los soviéticos ofrecieron al mundo una ‘receta’ bien efectiva, tanto en el plano político como en el económico. Eso quedó de manifiesto, al término de la Segunda Guerra mundial, cuando comenzó a difundirse el modelo por distintos rincones del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablemos de eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordemos: antes de 1945 se había asentado esa doctrina staliniana del “socialismo en un solo país”. Más que un asunto del trabajador del mundo, era una experiencia puramente soviética. Al término de la Segunda Guerra Mundial, la fórmula de socialismo que les he descrito, comenzó a prender en distintos rincones del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto, la expansión del comunismo, fue sin duda el hecho político más trascendente que conoció el mundo en el periodo que estamos estudiando en este curso (1945-1990).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que hay que decir es que el comunismo no llegó a los demás países como lo había hecho con los rusos. Hubo otros caminos, distintas fases y matices importantes de considerar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera posta de llegada del comunismo fue Europa Oriental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Europa Oriental las atrocidades de la guerra habían sido enormes. Destrucción, genocidio, movimientos de población sin precedentes. Pero todos estos sufrimientos colectivos no provocaron, sin embargo, el mismo efecto vivido en Europa al término de la primera Guerra Mundial. En ese entonces, el descalabro social y la muerte sembrada en todas partes, muerte obrera sobre todo, había creado el espacio para que se produjeran focos de descontento que fueron el caldo de cultivo para el estallido de una serie de estallidos revolucionarios espontáneos, que estuvieron a punto de cambiar el paisaje político de Europa. En 1945 la realidad fue muy distinta. Los pesares sufridos en Europa Oriental provocaron un repunte del comunismo, que ya no era un proyecto revolucionario (había sido burocratizado por Stalin), pero no hubo revoluciones proletarias espontáneas.... para que se asentara el comunismo, en lugar de revolución, lo decisivo fue el apoyo que dieron los soviéticos a los dirigentes comunistas locales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El proceso de instalación de estados socialistas, dirigidos por partidos comunistas configurados según el patrón soviético (es decir, estalinista) comenzó a darse a partir del mismo momento en que las tropas soviéticas comenzaron la ocupación de Polonia, Hungría, Rumania, Bulgaria y Checoeslovaquia, luego de Yugoeslavia, Albania y una parte de Alemania. Esto no sucedió en 1945, sino un par de años antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin no necesito de grandes movimientos de masas, de revoluciones, de ingeniería social, para dar el zarpazo. Dejó instalado en el territorio al ejército rojo. Los frágiles gobiernos de coalición formados por las elites locales fueron barridos y las sociedades fueron obligadas a ingresar al campo del socialismo real, sin ningún entusiasmo. Llegaron directo desde Moscú camionadas de nativos de esos países orientales, recién salidos de su adiestramiento moscovita. Burocratas disciplinados, dispuestos a ejecutar sin discusión alguna Moscú las decisiones de la Cominform o Agencia de Información Comunista (constituida por Stalin en 1947), dedicada a dirigir los PC de estos países satélites en Europa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta acción de fuerza, ordenada por Stalin, contrariaba el acuerdo explícito al que se había llegado con las potencias occidentales. Pero no hubo reacciones firmes (no se habría necesitado mucho para detener a Stalin en ese momento). Esta omisión de reacción, fue tomada rápido como una aceptación, permitiendo que se consagrara este orden abusivo. Contra occidente. También contra la voluntad de los pueblos sojuzgados por los comunistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La aplicación de la receta stalinista no fue recibida con demasiado entusiasmo por la gente. Especialmente en el capítulo de las purgas. ¿Qué necesidad había de esa barbarie? Los partidos comunistas locales, sin embargo, tuvieron que organizar procesos públicos y tuvieron que cortar cabezas. En algunos casos (el polaco y el alemán), los comunistas locales lograron evitar ejecuciones de comunistas destacados. También debieron avanzar con todo lo otro, incluido en el paquete...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los resultados de todo esto fueron dictaduras de partido único, que funcionaban con solvencia gracias a la coacción, más que por el valor que concedían los pueblos a estos proyectos. Esos regímenes autoritarios, que lograron construir sociedades relativamente igualitarias. Pero ya no ilusionaban, porque hacía rato que habían dejado de encarnar las banderas de la revolución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo era? ¿en qué se había concretado, por fin, el modelo soviético, cuando comenzó a ser aplicado en otras partes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podemos definirlo con bastante precisión histórica: Se trata de un sistema de organización económica y social basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los bienes. A través de esta forma de organizar la economía y la sociedad se busca algo muy concreto: el socialismo trata de erradicar las diferencias económicas entre los diversos estratos de la sociedad. Para imponer un modelo de sociedad más igualitaria (aunque no necesariamente más integrada) el Estado ultropoderoso que preside cada aspecto de la vida (no sólo los económicos) necesita un instrumento: el estado se encarna en una organización concreta (el partido comunista) que no tiene ningún contrapeso, que ejerce una implacable dictadura, siempre en coordinación con la cabeza de este bloque político, que se encuentra en Moscú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todas estas copias del modelo soviético, pues, terminamos encontrando, en grados variables, los mismos elementos (sino todos ellos, por lo menos algunos, en grados variables):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) Sistemas políticos monopartidistas con estructuras de autoridad muy centralizadas (a veces dependientes de la voluntad de una sola persona), dependientes del poder central en Moscú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) Divinización de la personalidad de los dirigentes supremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) Una verdad cultural e intelectual determinada por la autoridad política: no existen las libertades básicas de movimiento, de pensamiento, de opinión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;d) Purgas hacia dentro y hacia fuera del régimen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;e) Economías de planificación central, incluyen alguna versión de los planes quinquenales y de la (cuestionable) reforma agraria soviética.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que destaca en este modelo son algunos elementos que ustedes seguro ya adviertiron. Se trata, en lo esencial, de dictaduras bastante coercitivas, que no se legimitan por su popularidad, sino por dos de sus grandes logros, que, veremos, resultan muy atractivos a los países subdesarrollados: su capacidad para generar sociedades más o menos igualitarias (los países del tercer mundo son odiosamente desiguales) y su notable capacidad para provocar procesos de desarrollo acelerado, en poquitos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El modelo particular de socialismo de los soviéticos aportó, hemos visto, el primer (único) camino no capitalista de desarrollo que conocimos en el siglo XX que lograba, de manera efectiva, atenuar las diferencias de clases, en sociedades en que esas diferencias eran graves. ¿Ofrecía el socialismo real la eliminación de todos los factores de desigualdad, por ejemplo los étnicos? Eso es imposible. Las diferencias no desaparecieron del todo en el campo socialista, habitado por realidades humanas tan misceláneas, pero se conformaron, sin embargo, mundos sociales mucho más parejos. Y lo más importante de todo, sociedades industrializadas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El modelo soviético, al final, fue sobre todo una receta económica efectiva en el caso de los países a los que les iba muy mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto quedó muy claro luego de la experiencia de aplicación en Europa oriental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El éxito de los nuevos regímenes comunistas era difícil de negar para nadie. Los planes quinquenales permitieron que países agricolas muy atrasados como los de Europa oriental comenzaran a industrializarse muy aceleradamente. A todos ellos les fue relativamente bien en ese ámbito, a costos sociales enormes (la promesa de una vida mejor, bajo el socialismo, quedó relegada para un futuro remoto). Pero en una escala macro, más allá de lo que pudieron vivir y sufrir los protagonistas, el status de estos países fue mucho mejor luego de la arrasadera estalinista, de lo que estaba antes. A todos menos al único país con una economía más o menos moderna: el balance de Alemania oriental era el único realmente negativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál era la conclusión? Simple. El modelo soviético servía más en los países atrasados que en los avanzados. Les aportaba, junto con factores de igualdad de efectividad a veces discutible, un programa apurado que permitía llevar al desarrollo, en una década y algo más, en sociedades agrícolas precarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ese motivo la opción soviética de socialismo resultó tan atractiva en el tercer mundo, en la etapa que se abre a partir de 1945.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no se trataba de realizar una copia perfecta, sino de tomar ciertos aspectos del estalinismo que funcionaban, como apoyo a proyectos de liberación mucho más amplios, mucho más libres, más diversos en sus alcances y propósitos, a veces completamente distintos de los que inspiraron a los rusos o a los yugoeslavos (p. ej., de liberación de la tutela de las potencias colonialistas). Esas adaptaciones no sólo estaban muy lejos de los contenidos políticos que eran inherentes a un modelo (cuya sustancia era resultado de la historia muy propia de los rusos). Eran infieles también por otro motivo, acaso más importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había algo que ya no era posible copiar: la vocación revolucionaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los socialismos reales demostraron ser muy poco revolucionarios, si se entiende como revolucionario intención de profundizar los cambios, buscando nuevos caminos en la construcción del socialismo, usando como motor las energías transformadoras de movimientos de masas auténticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es importante remarcar este punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ejército rojo trajo el comunismo a Europa, no la revolución. El socialismo auténtico, que quería construir por etapas, avanzando siempre hacia futuros mejores, hasta llegar a la comunidad perfecta (la del comunismo), fracasó en lograr incendiar el mundo capitalista. No se propagó allí, en el corazón del primer mundo, como predijera Marx. Tampoco logró revivir, como revolución que profundiza una herencia socialista, en el segundo mundo, que hemos comentado. Al principio devino en un aislado proyecto que se daba en un solo país europeo, una verdadera monarquía no hereditaria, cuyo rasgo más sobresaliente eran sus políticas de centralización política, económica y cultural. Al término de la Segunda Guerra se proyectó el socialismo soviético hacia Europa. Pero ya no se trataba de una piedra caliente, no se trataba de revolución verdadera, sino del remedo de un proyecto que ya estaba focilizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se innovó en nada. Sólo se hizo réplicas a escala de la ortodoxia estalinista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad la revolución desapareció en el norte del mundo como posibilidad, como perspectiva, como cualquier cosa. Allí las políticas de cambio se congelaron. En el mundo socialista ya nadie pensó en profundizar la revolución, en seguir impulsando el proyecto socialista, explorando otras posibilidades, distintas a las imaginadas por Stalin. Lo que se dio fueron burocracias sumamente conservadoras, que repetían sin mucha novedad esas recetas que los soviéticos habían creado hace tanto tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no había interés en las novedades, solo en la sobreviviencia. Porque luego de la muerte de Stalin el edificio el socialismo comenzó a vivir un largo marasmo político, del cual no logró salir nunca. El edificio de los socialistas reales comenzó a mostrar numerosas fisuras. Tantas que los dirigentes de los PC en la URRS y de la Cominform no tenían tiempo, ni recursos, ni capacidad para pensar en otra cosa que apuntalar las estructuras con parches precarios que impidieran que todo se viniera al suelo (luego vuelvo sobre el tema de la crisis final de los socialismos reales).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los soviéticos el asunto del socialismo parecía políticamente resuelto: habían logrado poner un pie fuerte en esa Europa que servía como colchón-protector para el ruso, habían logrado crear un mundo propio, en la parte de arriba del orbe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las bombas nucleares hicieron el resto. Cuando los soviéticos pudieron contar con armas de destrucción masiva, su ecosistema político pareció completamente seguro. En 1955 pudieron luego formar un pacto defensivo conveniente y eficiente (el pacto de Varsovia), que les aseguraba la paz con occidente. Ya no había amenazas reales para la URRS en sus dominios. Era posible, pues, cerrar ese mundo tranquilo con una pesada “cortina de hierro” que se encargaría de mantener el campo socialista bajo perfecto resguardo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que muchos advertían la necesidad de introducir cambios en el régimen, para asegurar que pudiera seguir funcionando en el nuevo escenario que planteaba un mundo mucho más complejo, que exigía adaptaciones y actualizaciones constantes. Es cierto, por lo mismo, que surgieron corrientes minoritarias dentro del régimen, que abogaban por la realización de ciertos cambios. Pero estos cambios no buscaban ni profundizar el socialismo ni modificar un ápice la creación de Stalin: buscaban solamente hacer lo necesario para asegurar su prolongación, acaso para la eternidad....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo demás, incluso estos conservadores, disfrazados de reformistas, tenía poco que hacer. Mientras siguió viva esa elite de burócratas formada por Stalin, no fue posible mover una hoja dentro del sistema. Hubo que esperar a que desapareciera el último gran lider estalinista para que Gorvachov retomara, en el nombre de las nuevas generaciones de comunistas, ese espíritu transformador del principio (cuando, por otra parte, ya era muy tarde).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Para que agregar nuevos comensales a la mesa del socialismo real (un tipo de régimen que ya estaba para pieza de museo)?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La revolución China, que llevó al poder al PC local, siguiendo un camino revolucionario propio (en el que nada tuvieron que ver los soviéticos) los sacó de esa política por un tiempo. No podían permitir que esta gran nación-continente se le escapara. Sobretodo luego de que China provocara una guerra en la vecina Corea, que dejó a los soviéticos enredados en un asunto desagradable, con los estadounidenses. Lo mismo pasó más adelante, en forma espaciada, con Cuba (1959), con Argelia (1962). Pero ya sin esa conviccion troskysta que quería mundializar la revolución. Lo cierto es que a la URRS, más allá de estos casos aislados, parecía no importarle mucho lo que pasara con los revolucionarios del resto del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En &lt;a href="http://elsigloxx.blogspot.com/2007/06/las-superpotencias-y-la-revolucin.html"&gt;otra nota vuelvo sobre esto&lt;/a&gt;. Lo importante, para esta parte de mi argumento, es asentar la idea siguiente: el proyecto de socialismo, a la soviética, parecía haber concluido del todo. Por lo menos para los rusos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ¿para el resto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el resto la revolución seguía despertando grandes ilusiones. En los años sucesivos se fueron agregando nuevos invitados al “campo socialista”. Pero vinieron de más al sur. Sin que tuvieran mucho que ver los soviéticos. Allí, en ese rincón acaso mucho más impensado que en la Europa atrasada, la revolución tomó más fuerza que nunca. La llamarada del cambio prendió como nunca coloreando de rojo un tercio del mundo. Un rojo de revolución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos nuevos socios del club comunista no necesitaron la ayuda del ejército rojo, como los de Europa oriental. Les bastaron sus convicciones. Allí el socialismo era una bandera propia. Allí si se creía, como en ninguna parte, en la urgencia de inventar caminos propios para asaltar los estados: allí si se creía en la revolución, como no lo había hecho ningún europeo (desde luego más que esa minoría infima de bolcheviques que había sembrado el primer socialismo); allí espíritu revolucionario era fresco y permitía soñar nuevos caminos para iniciar la transición al socialismo; como el “socialismo con empanadas y vino tinto” de Allende: cualquier camino menos la receta tan burguesa, de los prudentes soviéticos, con su prudente ejército regular (comprometido en esa prudente Guerra Fría, cuyo único objetivo era mantener la estabilidad en el mundo, mucho más que sembrar el cambio revolucionario).&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-8859029755251903220?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/8859029755251903220'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/8859029755251903220'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2007/06/el-comunismo-se-propaga-por-el-mundo.html' title='El comunismo se propaga por el mundo pero muere el &lt;i&gt;espíritu revolucionario&lt;/i&gt;'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-4671554204065419197</id><published>2007-06-21T12:23:00.000-06:00</published><updated>2007-06-21T12:30:44.108-06:00</updated><title type='text'>Un modelo para imitar</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Stalin no logró convertir a la URRS en un país plenamente socialista, a la manera en que lo soñaran Marx o el mismo Lenin, pero si logró transformarla en una &lt;em&gt;economía centralizada y planificada&lt;/em&gt; que fue capaz de  industrializar un país subdesarrollado, generando un patrón de modernización disparejo, pero bastante efectivo. ¿Una traición al espíritu de la revolución? En alguna medida si, en otra no. Los caminos enredados de Lenin y Stalin, no dejaron sembrado ese paraíso indeterminado soñado por Marx, pero ayudaron a algunas de las aspiraciones del socialismo inicial. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hablemos de eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1928 Stalin lanzó el primer plan quinquenal. Los argumentos eran claros:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Estamos [decía] a 50 o 100 años atrás de los países avanzados. Tenemos que salvar esta distancia en 10 años. O lo hacemos a nos aniquilarán”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Para acortar distancias se necesitaba una medicina mucho más radical que la prescrita por Lenin. El problema de la Nueva Política Económica era claro. Lenin había tratado de desarrollar el país con un sistema mixto, que reconocía un papel importante a la empresa privada. La NEP había permitido sacar a la economía del hoyo en que había quedado, luego de la guerra. Pero la recuperación era muy lenta. Hacia 1926-27, hemos visto, recién se había recuperado el nivel que tenía la industria en el año de 1913.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La NEP no solamente estaban dando lugar una &lt;em&gt;perfomance&lt;/em&gt; económica mediocre, que se mostraba incapaz de aliviar al país de la enfermedad grave del subdesarrollo. Había permitido, a su vez, que se desarrollara una pujante clase media de propietarios agricolas –los llamados &lt;em&gt;kulaks&lt;/em&gt;–, junto con un incipiente sector de empresarios urbanos, que estaban aprovechando las mejores ventajas del capitalismo para forjar riquezas dentro de un régimen socialista. Esto era impresentable para los miembros de la elite política que dirigía el proceso y para sectores amplios de la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asunto económico no era trivial. Stalin temía, con razones, que los occidentales, temerosos por la revolución, volvieran a asaltar Rusia, como durante la Primera Guerra. Y no se equivocó. En junio de 1941 se produjo una asalto masivo. La URRS pudo detener a los alemanes, pudo ganar la victoria, y pudo mantenerse... algo había cambiado por obra de Stalin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se necesitaba una economía solvente, para enfrentar esta coyuntura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin decidió dejar de lado todo lo del socialismo, y se aplicó completamente a la tarea de parar un plan económico sustentado en dos pilares: provocar una industrialización acelerada del país y promover la colectivización de la agricultura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la década y media que siguió a su determinación obligó a los habitantes de la antigua Rusia a participar en el esfuerzo económico más grande y sacrificado en el que haya participado alguna nación en la historia de Europa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pilar de esta política era la industrialización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los planes buscaban lograr la industrialización en un país subdesarrollado, en tiempo record. Había que partir, primero, por proveer al país de una industria pesada. Acero, electricidad, etc. Para hacerlo había se propuso como receta la total eliminación de los privados de la economía. El estado se encargaría de centralizar todas las tareas económicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ¿cómo avanzar a la centralización de la economía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que los bolcheviques no tenían la menor idea de lo que harían con el estado una vez que lo capturaran (antes de que ese estado desapareciera, por obra de arte y magia). La ideología oficial del régimen  tampoco proporcionaba un gran alivio a la ansiedad de lo desconocido. ¿Qué ofrecía el marxismo a la elite dirigente? Instrumentos teóricos que permitía hacer análisis fenomenal de la sociedad existente (del capitalismo), una buena teoría de la historia, pero nada concreto sobre el tipo de organización económica que debería aplicarse una vez que fuera destruida la sociedad burguesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había algunas luces en la obra tardía de Engels. Engels nos había hecho ver que el principio despiadado de la libre competencia, que hace tanto daño al hombre, funcionaba siempre &lt;em&gt;puertas afuera&lt;/em&gt; en el capitalismo, porque la competencia real se plantea siempre &lt;em&gt;entre&lt;/em&gt; las empresas, pero no &lt;em&gt;dentro&lt;/em&gt; de las empresas. ¿Qué pasa cuando un franquea la puerta de una fábrica o una institución cualquiera?. Allí lo que hay son distintos departamentos. Estos departamentos colaboran entre sí, bajo la conducción de una instancia central (la gerencia general, apoyada por el departamento de estudios). Cooperación, no competencia. Y eso funciona muy bien para las empresa. ¿Por qué no para los países? ¿cómo sería una economía nacional que funcionara como los hacen estas empresas? Una economía regida por un mismo dueño, el estado, bajo una dirección unificada, que planificara las metas de cada cual. Una economía en que sólo hubiera ‘departamentos’ que no compiten entre sí, guiados por sus intereses particulares, sino colaboran al logro de los mismos objetivos trascendentes que fija el interés superior, plasmados en planes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin puso a funcionar esta intención. El modelo era bien sencillo. Se creó un organismo, la Gosplan, que decidía sobre la bases de criterios técnicos los bienes o servicios que debían producirse cada mes, cada año. Este organismo técnico determinaba, además de la cantidad, la calidad de cada producto. Fijaba todo, unidad por unidad, sin tomar en cuenta las variables monetarias: a diferencia de las economías capitalista en que se programa en base a valores monetarios, en esta economía se planificaba en unidades de los distintos productos. Los planes decidían qué productos, cuántos de ellos. Fijaba también a qué precios debían venderse cada producto. No solo eso. También decidía para qué especialidades debían prepararse los trabajadores, cuántos profesionales debían ser preparados por las universidades, en cada profesión o actividad. Decidía junto con todo lo de la producción de factores, la manera en que se debían distribuir: a qué empresas se mandaba acero, se le daba electricidad, qué empresa debía ser creada, dónde. La Gosplan se encargaba de hacer acoples extraordinarios: por ejemplo, que las empresas que hacían ruedas de autos, produjeran tantas idems como necesitaban las fábricas de autos (cosa realmente difícil de hacer cuándo el asunto lo zanjan millares de burócratas, que usan la regla y las tablas arisméticas, para abordar algo que los mercados libres arreglan sin el menor problema, a través de los precios).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para cumplir esas metas nacionales de producción, pues, era necesario bajar a un nivel de detalles exquisitos. Cada fábrica o unidad, en cualquiera esfera o nivel, recibía del organismo central metas parciales. Estas metas eran levantadas a partir de los &lt;em&gt;inputs&lt;/em&gt; que enviaban a los planificadores centrales los centros de estudios de cada unidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ¿cómo garantizar el cumplimiento de estas metas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las economías de mercado los empresarios aumentan o disminuyen la producción en función de las señales del mercado. Se aumenta la producción cuando hay la expectativa de ganar más dinero (disminuye cuándo sucede lo contrario). En las economías de mercado, pues, el único estímulo que se necesita para que uno produzca más es el lucro, pero aquí no existe esa expectativa. ¿Qué señal siguen los directores de las fábricas en un sistema en que no existe un estímulo monetario? Stalin tuvo que inventar otro mecanismo: se usó el aparato de propaganda y efectivos mecanismos de coherción para transformar a los directores de industrias o servicios y a sus trabajadores o profesionales, en un batallón ultradisciplinado, al que se hacía sentir que al cumplir con las las metas se estaba ayudando patrióticamente a la construcción del socialismo Estas señales estuvieron en manos de los expertos en propaganda del régimen. El modelo que ellos potenciaban era el del trabajador sufrido, dispuesto a hacer cualquier sacrificio, en pos de la revolución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aparato de propaganda del régimen exaltaba las maravillas que lograban las industrias soviéticas. La opinión pública celebraba cada avance logrado por las industrias, celebraba como un hecho patriótico el que las empresas cumplieran sus metas. Esta información iba a los diarios. La gente celebraba estas victorias como nosotros gozamos los triunfos tenísticos de Gonzalez.... el incumplimiento de las metas, por otra parte, era causa de profundo desprestigio. No era cosa de fallar. El director que no lograba cumplir, dentro de la retórica del régimen, era un paria. Su fracaso equivalía, de alguna manera, a conspirar contra la revolución. El costo de esta conspiración podía ser más alto o más bajo. El directivo se se podía quedar sin trabajo. Pero el fracaso era algo serio, también podía ser arrestado y hasta podía ser fusilado (bajo el cargo grave del “sabotaje”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los trabajadores soviéticos se exigieron hasta el límite de sus fuerzas, incluso más allá de eso. Tuvieron un modelo ejemplar (en realidad, varios, largamente difundidos por la prensa oficial). Se trataba del legendario Stakahanov, que había logrado extraer más de 100 toneladas en un solo día de la mina, en circunstancia de que el mejor trabajador europeo apenas lograba superar las 10 toneladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su sufrido esfuerzo, el sacrificio de una generación completa de obreros y campesinos era algo completamente necesario: el costo obligado del 'milagro económico' de los soviéticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue ese sacrificio enorme, precisamente, llevado adelante por las primeras generaciones post-revolución (similar, por ejemplo, al de los colonos que formaron la Villa Baviera en Chile), en que permitió a que la antigua Rusia se levantara como un gran poder mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ritmo de crecimiento de la economía, en los quince años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, superaron los resultados de todas las economías del mundo, salvo la japonesa. Luego de quince años de crecimiento acelerado hacían augurar un futuro muy promisorio para el socialismo real de los soviéticos: el modelo de planificación central parecía estar derrotando al capitalismo; parecía como si en un horizonte de tiempo muy corto los países del bloque comunista fueran a alcanzar a las naciones occidentales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La antigua Rusia logró transformarse en una gran potencia industrial de alcance mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1913 Rusia aportaba un 6% del PGB del mundo y el 3,6% de la producción industrial (con un 9,4% de la población mundial). Cuando por fin los europeos tomaron la decisión de asaltar la URSS (cosa que los soviéticos esperaban largamente), la economía ya se veía muy firme. Stalin, previsor, había instalado la nueva industria pesada en la parte asiática de la URRS, detrás de los urales, para dejar una buena distancia frente a cualquier invasor. La industrialización, por primera vez, alcanzaba esa zona fronteriza de Europa. Hacia 1939 la URRS se había convertido en toda una potencia industrial, colocándose como la tercera economía del mundo, luego de Estados Unidos y Alemania (desplazando de ese lugar a Gran Bretaña).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ascenso de esta potencia industrial continuó. En 1986, la última década en la existencia del bloque, la URRS generaba el 14% del PGB mundial y aportaba un 14,6% de la producción industrial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas mejoras se reflejaban en la posición relativa de la URRS en relación a su gran contendor. En 1950 el PNB soviético era sólo un 30% del norteamericano. En 1975 se acercaba al 75%. Parecía como si fuera posible pensar en un emparejamiento, acaso en una superación....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La industrializacion le había dado los recursos para convertirse en una superpotencia, capaz de solventar los gastos que demandó el sofisticado aparato defensivo, la carrera espacial.....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Socialismo? Existen dudas razonables acerca de si una economía planificada o dirigida es algo específicamente socialista. Pero el tema tiene muchos bemoles. Uno puede aducir que las soluciones de Stalin, que no son específicamente socialistas, si lo conllevaron, de alguna forma, en alguna medida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos o tres comentarios sobre eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cierta forma las economías planificadas si llevaron al socialismo, por sus propios caminos intrincados. No se trataba, por cierto, de ese socialismo soñado por los pensadores que conformaron esta matriz de ideas de liberación en el siglo XIX (de los cuales les hablé largo y tendido), ni del socialismo por el cual habían luchado Lenin, Trotsky y tantos otros de la primera fila de la revolución. Pero se trataba, sin embargo, de aproximarse a los resultados que esos modelos teóricos y esos sueños buscaban, por un camino raro, que todos esos primeros luchadores y revolucionarios habrían rechazado. Algo de todas maneras valioso, porque pese a no ser &lt;em&gt;ideal&lt;/em&gt;, era muy &lt;em&gt;real&lt;/em&gt;.....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La centralización económica y política de los comunistas, dentro de un extraño régimen de dictadura de partido único, permitió que surgiera una sociedad muy igualitaria. Muchos de los males de las economías capitalistas desaparecieron. En la URRS no había ciclos de prosperidad y depresión, como en occidente (no los hubo, por lo menos hasta la década de 1970, cuando los soviéticos comenzaron a sufrir impensadamente los efectos de la globalización, luego de que estallara esa crisis primera del petróleo que los terminó arrastrando a una crisis económica de proyecciones insospechadas). Tampoco había, por lo mismo, coyunturas de desempleo. El ingreso de cada habitante de la URRS estaba asegurado. Lo mismo que la vivienda, la salud, la educación. Nada muy glorioso, pero un mínimo suficiente para vivir con cierta dignidad. Los abusos contra niños, mujeres o grupos especiales de personas casi desaparecieron. Es cierto que había una minoría de gente muy rica, fundamentalmente gente próxima al PCUS, que había diferencias de ingreso (los funcionarios del régimen, los directores de las empresas, los ingenieros, los intelectuales y artistas regalones) pero nada comparable a lo que se veía en occidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La URRS, pues, había logrado, por este camino extraño, cumplir con su propuesta inicial: ofrecer al mundo el primer modelo de desarrollo que no dependiera de la despiadada libre competencia capitalista, un modelo que no lograba la libertad y la plena integración social, pero si una dosis bien avanzada de igualdad. Un modelo que había permitido industrializar en forma muy acelerada una nación subdesarrollada, generando una modernización dispareja, sin duda incompleta, pero modernización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este modelo ofrecía una verdadera alternativa al capitalismo. Esta fórmula, sin embargo, no podía resultar atractiva para las democracias occidentales (capitalistas), que iniciaron una etapa de expansión en la segunda mitad del siglo XX: vivieron un tipo de modernización, más plena, más armónica, por más que estuviera expuesta a vaivenes, que resultaba mucho más conveniente que la formula dispareja de los soviéticos (más mediocre en los resultados, porque sólo parecía caminar en el ámbito de lo industrial, pero no en el de la innovación, no en muchos sectores, además sustentada en el autoritarismo y en la supresión de los valores individuales, que eran parte esencial del ADN cultural en occidente). ¿De qué les servía a ellas un modelo de desarrollo que parecía tan ajustado a las características de las naciones subdesarrolladas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los otros, aquellos cuyas realidades eran tan similares a las de la Rusia primitiva, el modelo &lt;em&gt;si servía&lt;/em&gt;. Fueron ellos, habitantes del tercer mundo no industrializado, los que vieron en el socialismo real una alternativa fascinante. En otra nota de este blog profundizo esta materia.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-4671554204065419197?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/4671554204065419197'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/4671554204065419197'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2007/06/un-modelo-para-imitar.html' title='Un modelo para imitar'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-4320584659822930954</id><published>2007-06-19T11:55:00.000-06:00</published><updated>2007-06-19T12:20:49.732-06:00</updated><title type='text'>El gigante se duerme</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La llama de la revolución comenzó a apagarse cuando Stalin impuso, más allá de cualquier duda, la noción de “socialismo en un solo estado”, contra la línea de Trotsky. La posibilidad de que se propagara una auténtica revolución proletaria en la Europa industrializada, viva a principios de la década de 1920, comenzó a apagarse con el correr de los años. El régimen, dominado por Stalin, comenzó replegarse sobre sí mismo. Aislado completamente de Europa, separado por una serie de naciones intermedias que conformaban una especie de “cordón sanitario”, se volvió la espalda a occidente y se comenzó a mostrar un interés creciente en Asia, preludio de la expansión que tendrá lugar hacia el tercer mundo. La URRS no tuvo, a partir de entonces, nuevas aventuras revolucionarias, salvo una incursión infructuosa de Stalin en China, que asustó a mucho de los primeros revolucionarios (que vieron en estas acciones de Stalin el peligro de querer retroceder al pasado, instalando un nuevo tipo de “despotismo oriental”, como el de Genghis Khan).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién podía oponerse a esa voluntad? Trotsky, sin dudas. Pero luego del juicio político que lo apartó del poder y lo llevó al exilio, había poco que esperar del empuje de este revolucionario perpetuo. Luego de su asesinato, en 1940, esa posibilidad dejó de existir incluso como sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La &lt;em&gt;dictadura del proletariado&lt;/em&gt; se convirtió en la &lt;em&gt;dictadura de un partido único&lt;/em&gt;, encabezada por un lider mesiánico (una versión corregida, mejorada y aumentada de Genghis Khan). Se prohibió toda expresión de voluntad, incluida la &lt;em&gt;voluntad revolucionaria&lt;/em&gt;. El partido, que representaba al pueblo, comenzó a actuar como su delegado directo, sin tomar en cuenta sus pulsos, tomando decisiones que iban a contrapelo de sus intereses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extraña cosa. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los primeros en percibir este cambio fueron los propios revolucionarios, que terminaron corriendo la misma suerte del malhadado Trotsky. De a poco el régimen se fue convirtiendo en una en una especie de monarquía no hereditaria, similar a la que se impondrá en Corea del norte y en Cuba, que se sustentaba, más que en la fidelidad marxista, en la legimitimidad que permite la administración política del terror.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero por bruta y decidida que fuera su voluntad (cerca de un 10% de los habitantes de la URRS dejó enredada la vida por por razones directa o indirectamente políticas), Stalin no logró instaurar un régimen totalitario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sistemas totalitarios se parecen a lo que nos muestra Orwel en su novela &lt;em&gt;1984&lt;/em&gt;. Allí hay un “Gran Hermano” (o sea Stalin) que ejerce un control total sobre los movimientos y las acciones de las personas, a la vez que logra controlar sus pensamientos, mediante la propaganda y la educación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que toda la violencia empleada (incluida la violencia soterrada que conlleva la propaganda) no logró convertir a los rusos en buenos marxistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante su mandato, la sofisticada filosofía hegeliana de Marx se transformó e un catecismo simple, dogmático, que el pueblo debía repetir en forma mecánica, sin adulterar una coma. ¿Quién se iba a atrever a revisar el dogma del tirano? Pero el pensamiento de los súbditos de este rey sin corona nunca pudieron ser controlados. Lo que pasó fue otra: millones de hombres y mujeres se aprendieron de memoria los mandamientos del régimen, pero fueron pocos los que lograron comprender su sentido profundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay datos muy elocuentes, que proceden de una de las obras de Hobsbawm. En los 80’s se hizo una encuesta en Budapest (Hungría). La pregunta era muy simple: ¿quién es Carlos Marx?. Aunque los interrogados habían sido edudados en forma sistemática como buenos marxistas, algunos no sabían si estaba vivo o muerto Marx, si era un filósofo o un político, algunos pensaban que era un simple traductor de las obras de Lenin....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ciudadanos de este mundo tan controlado no absorbieron realmente la doctrina. Tampoco se mantuvieron como un &lt;em&gt;pueblo revolucionario&lt;/em&gt;. Las sucesivas dictaduras de partido único opacaron al pueblo, doblegando sus aspiraciones, aplanando sus intereses. Luego de algunas décadas de eso, lo que pasó es que los sentimientos, las ideas, las aspiraciones políticas se fueron apagando. Surgió de allí una muchedumbre apática, completamente despolitizada, que funcionaba completamente al márgen de los circuitos del poder. En ese mundo social completamente despolitizado y desmovilizadolos tópicos clásicos del proyecto socialista importaban bien poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que les pasaba a las personas también les sucedió a los burócratas que formaban parte del PCUS. Esos antiguos líderes de la revolución que se ganaron el control del aparato estatal, pronto se acostumbraron a esta función. Se volvieron funcionarios públicos, celosos de sus prebendas, sin interés por opinar de nada que no tuviera efectos sobres sus vidas prácticas.... ya no eran esos antiguos soldados de la revolución proletaria, impulsores del cambio radical, ya no eran parte de una elite transformadora, guerrillera universal, sino una casta de burócratas que se apoltronaron dentro del estado, sin moverse, hasta la caída del muro: ya no eran una elite transformadora, guerrillera universal, sino una casta mandatada para defender la continuidad y el status quo (ojo que esta burocracia conservadora es nueva: Stalin liquidó a todos los primeros revolucionarios).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ese marxismo arrasador que comentamos clases atrás estaba quedando muy poco. Ya no se discute, ya no se proyecta. ¿Muerte total para el espíritu crítico, que busca la transformación?. Luego de la muerte de Stalin, en 1953, hay signos de que sobreviven residuos del espíritu transformador. ¿Dónde? Hay elite muy pequeña, conformada por intelectuales y por miembros del propio PCUS, que abogan por una profunda reforma del sistema. Son conscientes de la ineficiencia de la política agraria seguida desde fines de los 20’s, de la alta dosis de corrupción que hace esteril la política y que restringe el operar de las empresas. Advierten la urgencia la necesidad introducir otros procesos en las empresas, de aceptar la introducción de algunos principios de mercado que aseguren su competividad. Saben que es urgente abrir el sistema, permitiendo que se cuelen algunos aires de libertad, garantizando un mínimo acceso de la ciudadanía a la información, alentando, además, la innovación tecnológica, artística.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El proyecto de Lenin y Stalin parece haber colapsado. Es perentorio levantar a este gigante que empieza a evidenciar flaquezas que occidente no logra advertir. Para lograrlo se necesita una reforma interna profunda, empujada por el propio partido, podría retardar el desenlace (o evitarlo). Las mentes más críticas lo perciben con nitidez. Advierten, también, que los ajustes tienen que comenzar cuánto antes. Si se deja pasar el tiempo, el enfermo se va a agravar. La medicina de los cambios se va a convertir, ella misma, en enfermedad que puede desfundamentar al régimen. Pero la reforma no logra avanzar mucho. La maquinaria del régimen es pesada, y todo conato de cambio es muy pronto bloquedo por los burócratas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los críticos miran esta parsimonia con desesperación. Pero no hay mucho que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Discrepancias, discusión, proyectos alternativos. Todo bulle dentro del régimen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero estas discrepancias no eran visibles para nosotros. Sólo nos dimos cuenta de que el mundo soviético había dejado de ser monolítico en los 80’s, cuando comenzó a imponerse la &lt;em&gt;Glasnost&lt;/em&gt; y poco después vino el colapso total. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-4320584659822930954?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/4320584659822930954'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/4320584659822930954'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2007/06/el-gignte-se-duerme.html' title='El gigante se duerme'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-8795950040477479007</id><published>2007-06-07T16:29:00.000-06:00</published><updated>2007-06-07T17:22:25.879-06:00</updated><title type='text'>El izquierdismo es la "enfermedad infantil del comunismo"</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;La revolución rusa se alimentó, en sus orígenes, de una movilización social auténtica, en la que confluyeron sectores inorgánicos que abogaban por el término de la guerra y del despotismo extremo del régimen zarista, con su centralismo arbitrario, con su odiosa policía política. Quienes empujaron realmente la revolución, querían que se instalara un gobierno ‘moderno’, similar al que prevalecía en la Europa avanzada (expectativa bastante natural, por cierto). Aunque lo ‘moderno’ era visualizado dentro de los códigos de la fórmula liberal clásica, se esperaba algo más: que la nueva administración fuera más popular, participativa y, por cierto, gentil con un campesinado que llevaba años pasando calamidades inimaginables. A poco, surgió otra visión de lo ‘moderno’ en el seno mismo del movimiento revolucionario. Algunos esclarecidos, miembros de la elite de revolucionarios, quisieron llevar la participación de las fuerzas vivas de la sociedad a un nivel más real, alentando una transformación radical que mirara al establecimiento de una democracia genuinamente popular, inspirada en los lineamientos fijados por Marx. Soñaron con una revolución a gran escala que subvirtiera desde las raíces mismas toda la Europa industrializada, llevándola a una fase histórica distinta, en que pudiera consumarse de manera más perfecta el sueño de una distribución equitativa del poder y de la instauración de formas de organización social más integradoras y fraternas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;&lt;br /&gt;Una participación más auténtica. Genuino ‘poder popular’. Una democracia verdadera: o sea social (en lugar de liberal o burguesa).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Hubo eso, como resultado de la revolución?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los bolcheviques, una minoría que se tomó el movimiento, vía golpe de estado, pudieron mantener sujetas esas aspiraciones iniciales, bajo el pretexto de la urgencia de la guerra. En el primer pronto de la revolución pasaron por encima de cualquier anhelo o interés, avalados por las exigencias de la emergencia. Luego de la guerra internacional, estalló la guerra civil. La revolución se veía amenazada desde todos los flancos. Por razones completamente inexplicables esta minoría intelectualizada, más bien juvenil, de profesionales de la revolución, tan apartada de la realidad social del país, logró salir airosa de estas emergencias, casi irremontables. El arreglo de Brest-Litovsk permitió poner punto final a la participación soviética en la guerra (al precio de un enorme sacrificio territorial), los nostálgicos del zarismo fueron derrotados, las agresivas intenciones de las potencias extranjeras que querían ahogar la revolución fueron contenidas, pudo someterse a los marinos de Kronstadt (la misma guarnición militar que había defendido con éxito Petrogrado en contra de los ataques del zarismo). Hacia 1922 el comunismo se había afirmado. Este Lenin victorioso pudo dar forma a un nuevo estado: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despejada la emergencia, parecía haber llegado el momento para rescatar el espíritu inicial de la revolución: la instauración de un régimen en que los trabajadores y los campesinos aportaran la fuerza a un régimen menos coercitivo. Los bolcheviques, sin embargo, terminaron haciendo todo lo contrario y acabaron prolongando el régimen dictatorial anterior, bajo otras formas: se mantuvo, al final, todo lo que era odiado del régimen anterior (militarismo, burocratismo, policía política, autoritarismo, etc).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay toda una paradoja detrás de esto, que tenemos que analizar: en lugar de acabar con la constitución de un estado verdaderamente proletario, dominado por los trabajadores (popular y participativo, que socialice el poder entre la gente corriente, en las ciudades, quizás también en el campo), se estableció una dictadura de partido, similar a lo anterior, en un país en que había, además, muy pocos comunistas (y también muy pocos proletarios, porque casi todos los que habían murieron en la guerra, dejando un país casi completamente de campesinos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La centralización política exigió algo mucho más decidido que dejar fuera del gobierno proletario a los proletarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para evitar que los contendores desestabilizaran al régimen, en un momento tan delicado, Trotsky, mano derecha de Lenin, organizó el “Ejercito Rojo”. Surgió también una poderosa policía política, la Cheka, sucedida más tarde por la KGB. Comenzó entonces el llamado “Terror Rojo”: una represión muy rusa, de un barbarismo incalculable, que perpetró asesinatos en una escala comparable a la de los nazis: durante las guerras civiles que se dieron entre 1918 y 1921 perdieron la vida casi 9 millones de seres humanos, muchos de ellos asesinados por los agentes del estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de eso desapareció la burguesía y la clase media. Por supresión física. Cuando hubo sobrevivientes, éstos se fueron al exilio o se proletarizaron con gusto (dejaron sus negocios, su vida, para salvar su vida, convertidos en trabajadores...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los asesinatos políticos, que comenzaron a ser conocidos como “purgas”, no pararon nunca. A poco, la propia vanguardia comenzó a sufrir importantes bajas.... el costo de oponerse a la voluntad de los bolcheviques era tan alto qua ya no va a haber ni enemigos de la revolución, ni disidencia interna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El “comunismo de guerra” no permitió que los obreros y los campesinos tuvieran ninguna participación en la política o en la sociedad. Se le impuso al trabajador una disciplina estricta. Los partidos de izquierda fueron suprimidos, los sindicatos fueron completamente controlados.... Esto se entendía muy bien, por otra parte, tomando en cuenta un dato super importante: en la Rusia pre-revolucionaria no había industrias, por lo tanto tampoco había trabajadores; solo había campesinos; ¿cuándo nace la clase trabajadora, sustento del régimen?: después de la revolución, por efecto de los avances de la industria empujada por el propio partido. Los trabajadores son subproductos del estatismo, más que la causa de la naturaleza de éste. Se trata, por lo mismo, de verdaderos ‘funcionarios’ del régimen, más que de un grupo social interesante como el que imaginaba Marx.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y el auténtico espíritu revolucionario del trabajador, el verdadero sentido de cualquier apuesta izquierdista?. Nada de izquierdismo en el socialismo. El izquierdismo, proclamó Lenin, ante la mirada estupefacta de muchos, era nada más que la “enfermedad infantil del comunismo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este libro de Lenin, del cual voy a reproducir algunas páginas, es una verdadera biblia de las paradojas que conviene revisar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I - EN QUE SENTIDO SE PUEDE HABLAR DE LA SIGNIFICACION INTERNACIONAL DE LA REVOLUCION RUSA?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los primeros meses que siguieron a la conquista del Poder político por el proletariado en Rusia (25. X.-7. XI. 1917), podía parecer que, a consecuencia de las enormes diferencias existentes entre la Rusia atrasada y los países avanzados de la Europa occidental, la revolución del proletariado en estos últimos se parecería muy poco a la nuestra. En la actualidad contamos ya con una experiencia internacional más que regular, que demuestra con absoluta claridad que algunos de los rasgos fundamentales de nuestra revolución tienen una significación no solamente local, particularmente nacional, rusa, sino también internacional. Y hablo de la significación internacional no en el sentido amplio de la palabra: no son sólo algunos, sino todos los rasgos fundamentales, y muchos secundarios, de nuestra revolución, los que tienen una significación internacional, desde el punto de vista de la influencia de dicha revolución sobre todos los países. No, hablo en el sentido más estrecho de la palabra, es decir, entendiendo por significación internacional su importancia internacional o la inevitabilidad histórica de la repetición en escala internacional de lo que ocurrió en nuestro país, esta significación debe ser reconocida en algunos de los rasgos fundamentales de nuestra revolución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naturalmente, sería un tremendo error exagerar esta verdad extendiéndola más allá de algunos rasgos fundamentales de nuestra revolución. Asimismo, sería un error perder de vista que después de la victoria de la revolución proletaria, aunque no sea más que en uno de los países avanzados, se producirá seguramente un cambio radical, es decir: Rusia será, poco después de esto, no un país modelo, sino de nuevo un país atrasado (en el sentido "soviético" y socialista).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero en este momento histórico se trata precisamente de que el ejemplo ruso muestra a todos los países algo, y algo muy sustancial, de su futuro próximo e inevitable. Los obreros avanzados de todos los países hace ya tiempo que lo han comprendido y, más que comprenderlo, lo han percibido, lo han sentido con su instinto revolucionario de clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De aquí la "significación" internacional (en el sentido estrecho de la palabra) del Poder soviético y de los fundamentos de la teoría y de la táctica bolchevique. Esto no lo han comprendido los jefes "revolucionarios" de la II Internacional, como Kautsky en Alemania, Otto Bauer y Federico Adler en Austria, que se convirtieron por esto en reaccionarios, en defensores del peor de los oportunismos y de la social-traición. Digamos de paso que el folleto-anónimo "La Revolución Mundial" ["Weltrevolution"], aparecido en 1919 en Viena (Sozialistische Bucherei, Heft 11; Ignaz Brand[2]) muestra con una elocuencia particular toda la contextura ideológica y todo el circulo de ideas, más exactamente, todo el abismo de incomprensión, pedanteria, vileza y traición a los intereses de la clase obrera, sazonado, además, con la "defensa" de la idea de la "revolución mundial".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero nos detendremos detalladamente en este folleto en otra ocasión. Consignemos aquí únicamente lo siguiente: en los tiempos, ya bien lejanos, en que Kautsky era todavía un marxista y no un renegado, al examinar la cuestión como historiador, preveía la posibilidad del advenimiento de una situación, como consecuencia de la cual el revolucionarismo del proletariado ruso se convertiría en un modelo para la Europa occidental. Esto era en 1902, cuando Kautsky escribió en la "Iskra" revolucionaria el artículo "Los eslavos y la revolución". He aquí lo que decía en este artículo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"En la actualidad" (al contrario que en 1848) "se puede creer que no sólo se han incorporado los eslavos a las filas de los pueblos revolucionarios, sino que el centro de gravedad del pensamiento y de la obra revolucionarios se desplaza cada día más hacia los eslavos. El centro revolucionario va desplazándose del Occidente al Oriente. En la primera mitad del siglo XIX se hallaba en Francia, en algunos momentos en Inglaterra En 1848, Alemania entró en las filas de las naciones revolucionarias. . . El nuevo siglo empieza con acontecimientos que sugieren la idea de que nos hallamos en presencia de un nuevo desplazamiento del centro revolucionario, concretamente: de su traslado a Rusia. . . Rusia, que se ha asimilado tanta iniciativa revolucionaria de Occidente, es posible que en la actualidad se halle presta, ella misma, a servir de fuente de energía revolucionaria para este último. El movimiento revolucionario ruso, cacla día más encendido, resultará acaso el medio más poderoso para sacudir ese espíritu de filisteísmo fofo y de politiquería moderada que empieza a difundirse en nuestras filais y hará surgir de nuevo la llama viva del anhelo de lucha y de fidelidad apasionada a nuestros grandes ideales. Rusia hace ya tiempo que ha dejado de ser, para la Europa occidental, un simple reducto de la reacción y del absolutismo. En la actualidad, ocurre quizás todo lo contrario. La Europa occidental se convierte en el reducto de la reacción y del absolutismo de Rusia. . . Los revolucionarios rusos, es posible, se hubieran librado hace ya mucho tiempo del zar, si no tuviesen que luchar al mismo tiempo contra el aliado de este último, el capital europeo. Esperemos que esta vez conseguirán librarse de ambos enemigos y que la nueva "santa alianza" se derrumbará más pronto aún que sus predecesoras. Pero sea cual fuere el resultado de la lucha actual en Rusia, la sangre y los sufrimientos de los mártires, que esta lucha engendra por desgracia más de lo necesario, no serán vanos, sino que fertilizarán el terreno para la revolución social en todo el mundo civilizado e impulsarán de un modo más esplendoroso y rápido su florecimiento. En 1848, eran los eslavos helada horrible que mataba las flores de la primavera popular. Es posible que ahora estén llamados a ser la tormenta que romperá el hielo de la reacción y que traerá irresistiblemente consigo una nueva y feliz primavera para los pueblos" (C. Kautsky, "Los eslavos y la revolución", artículo en la "Iskra", periódico revolucionario de la socialdemocracia rusa, núm. 18, 10 de marzo de 1902).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡No escribía mal Carlos Kautsky hace 18 años!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II - UNA DE LAS CONDICIONES FUNDAMENTALES DEL EXITO DE LOS BOLCHEVIQUES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguramente que hoy casi todo el mundo ve ya que los bolcheviques no se hubieran mantenido en el Poder, no dos años y medio, sino ni siquiera dos meses y medio, sin la disciplina severísima, verdaderamente férrea, dentro de nuestro Partido, sin el apoyo más completo y abnegado prestado a éste por toda la masa de la clase obrera, esto es, por todo lo que ella tiene de consciente, honrado, abnegado, influyente y capaz de conducir consigo o de atraerse a las capas atrasadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La dictadura del proletariado es la guerra más abnegada y más implacable de la nueva clase contra un enemigo más poderoso, contra la burguesía, cuya resistencia se halla decuplicada por su derrocamiento (aunque no sea más que en un solo país) y cuya potencia consiste, no sólo en la fuerza del capital internacional, en la fuerza y la solidez de las rela ciones internacionales de la burguesía, sino, además, en la fuerza de la costumbre, en la fuerza de la pequeña producción. Pues, por desgracia, ha quedado todavía en el mundo mucha y mucha pequeña producción y ésta engendra al capitalismo y a la burguesía constantemente, cada día, cada hora, por un proceso espontáneo y en masa. Por todos estos motivos, la dictadura del proletariado es necesaria, y la victoria sobre la burguesía es imposible sin una lucha prolongada, tenaz, desesperada, a muerte, una lucha que exige serenidad, disciplina, firmeza, inflexibilidad y una voluntad única.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo repito, la experiencia de la dictadura triunfante del proletariado en Rusia ha mostrado de un modo palpable al que no sabe pensar o al que no ha tenido la ocasion de reflexionar sobre esta cuestión, que la centralización incondicional y la disciplina más severa del proletariado constituyen una de las condiciones fundamentales de la victoria sobre la burguesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esto se habla a menudo. Pero no se reflexiona suficientemente sobre lo que esto significa, en qué condiciones es posible ¿No convendría que las salutaciones entusiastas al Poder de los Soviets y a los bolcheviques se vieran acompañadas con más frecuencia de un análisis serio de las causas que han permitido a los bolcheviques forjar la disciplina necesaria para el proletariado revolucionario?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bolchevismo existe, como corriente del pensamiento político y como partido político, desde 1903. Sólo la historia del bolchevismo, en todo el periodo de su existencia, puede explicar de un modo satisfactorio por qué el bolchevismo pudo forjar y mantener, en las condiciones más difíciles, la disciplina férrea necesaria para la victoria del proletariado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera pregunta que surge es la siguiente: ¿cómo se mantiene la disciplina del partido revolucionario del proletariado? ¿Cómo se controla? ¿Cómo se refuerza? Primero por la conciencia de la vanguardia proletaria y por su fidelidad a la revolución, por su firmeza, por su espíritu de sacrificio, por su heroísmo. Segundo, por su capacidad de vincularse, aproximarse y hasta cierto punto, si queréis, fundirse con las más grandes masas trabajadoras, en primer término con la masa proletaria, pero también con la masa trabajadora no protetaria. Tercero, por lo acertado de la dirección política que lleva a cabo esta vanguardia; por lo acertado de su estrategia y de su táctica políticas, a condición de que las masas más extensas se convenzan de ello por experiencia propia. Sin estas condiciones, no es posible la disciplina en un partido revolucionario, verdaderamente apto para ser el partido de la clase avanzada, llamada a derrocar a la burguesía y a transformar toda la sociedad. Sin estas condiciones, los intentos de implantar una disciplina se convierten, inevitablemente, en una ficción, en una frase, en gestos grotescos. Pero, por otra parte, estas condiciones no pueden brotar de golpe. Van formándose solamente á través de una labor prolongada, a través de una dura experiencia; su formación se facilita a través de una acertada teoría revolucionaria, que, a su vez, no es ningún dogma, sino que sólo se forma definitivamente en estrecha relación con la práctica de un movimiento que sea verdaderamente de masas y verdaderamente revolucionario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el bolchevismo pudo elaborar y llevar a la práctica con éxito en los años 1917-1920, en condiciones de una gravedad inaudita, la centralización más severa y una disciplina férrea, se debe sencillamente a una serie de particularidades históricas de Rusia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De una parte, el bolchevismo surgió en 1903, sobre la más sólida base de la teoría del marxismo. Y que esta teoría revolucionaria es justa -- y que es la única justa -- ha sido demostrado, no sólo por la experiencia internacional de todo el siglo XIX, sino también, en particular, por la experiencia de las desviaciones, los titubeos, los errores y los desengaños del pensamiento revolucionario en Rusia. En el transcurso de casi medio siglo, aproximadamente de 1840 a 1890, el pensamiento avanzado en Rusia, bajo el yugo del despotismo inaudito del zarismo salvaje y reaccionario, buscaba ávidamente una teoría revolucionaria justa, siguiendo con un celo y una atención admirables cada "última palabra" de Europa y América en este terreno. Rusia hizo suya la única teoría revolucionaria justa, el marxismo, en medio siglo de torturas y de sacrificios inauditos, de heroísmo revolucionario nunca visto, de energía increíble y de investigadón abnegada, de estudio, de experimentación en la práctica, de desengaños, de comprobación, de comparación con la experiencia de Europa. Gracias a la emigración provocada por el zarismo, la Ru6ia revolucionaria de la segunda mitad del siglo XIX contaba con una riqueza de relaciones internacionales, con un conocimiento tan excelente de todas las formas y teorías del movimiento revolucionario mundial como ningún otro país del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De otra parte, el bolchevismo, surgido sobre esta base teórica granítica, tuvo una historia práctica de quince años (1903-1917) que, por la riqueza de la experiencia que representa, no puede ser comparada a ninguna otra en el mundo. Pues ningún país, en el transcurso de estos quince años, pasó ni aproximadamente por una experiencia revolucionaria tan Aca, por una rapidez y una variedad tales de la sucesión de las distintas formas del movimiento, legal e ilegal, pacífico y tormentoso, clandestino y abierto, de propaganda en los círculos y de propaganda entre las masas, parlamentario y terrorista En ningún país estuvo concentrada en un período de tiempo tan breve una tal riqueza de formas, de matices, de métodos de lucha de todas las clases de la sociedad con temporánea, lucha que, además, como consecuencia del atraso del país y del peso del yugo del zarismo, maduraba con particular rapidez y asimilaba con particular avidez y eficacia la "última palabra" correspondiente de la experiencia política americana y europea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III - LAS PRINCIPALES ETAPAS EN LA HISTORIA DEL BOLCHEVISMO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Años de preparación de la revolución (1903-1905). Presagios de gran tormenta por todas partes, fermentación y preparación en todas las clases. En el extranjero, la prensa de la emigración plantea teóricamente todas las cuestiones esenciales de la revolución. Los representantes de las tres clases fundamentales, de las tres tendencias políticas prin cipales: la liberal-burguesa, la democrático-pequeñoburguesa (cubierta bajo la etiqueta de las corrientes "socialdernócrata" y "socialrevolucionaria") y la proletaria revolucionaria, mediante una lucha encarnizada de concepciones programáticas y tácticas, anuncian y preparan la futura lucha abierta de clases. Todas las cuestiones por las cuales las masas tomaron las armas en 1905-1907 y en 1917-1920, pueden (y deben) verse, en forma embrionaria, en la prensa de aquella época. Naturalmente, entre estas tres tendencias principales hay todas las formaciones intermedias, transitorias, híbridas, que se quiera. Más exactamente: en la lucha entre los órganos de prensa, los partidos, las fracciones, los grupos, van cristalizándose las tendencias ideológicas y políticas realmente de clase; las clases se forjan un arma ideológico-política adecuada para los combates futuros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Años de revolución (1905-1907). Todas las clases entran abiertamente en acción. Todas las concepciones programáticas y tácticas son comprobadas por medio de la acción de las masas. Lucha huelguística nunca vista en el mundo, por su amplitud y su carácter agudo. Transformación de la huelga económica en política y de la huelga política en insurrección. Comprobación práctica de las relaciones existentes entre el proletariado dirigente y los campesinos dirigidos, vacilantes, dudosos. Nacimiento, en el desarrollo espontáneo de la lucha, de la forma soviética de organización. Los debates de aquel entonces sobre el papel de los Soviets son una anticipación de la gran lucha de 1917-1920. La sucesión de los métodos de lucha parlamentarios y no parlamentarios, de la táctica de boicot del parlamento y de participación en el mismo, de las formas legales e ilegales de lucha, así como sus relaciones recíprocas y los vínculos existentes entre ellos, todo esto se distingue por una asombrosa riqueza de contenido. Cada mes de este período vale, desde el punto de vista del aprendizaje de los fundamentos de la ciencia política -- para las masas y los jefes, para las clases y los partidos --, por un año de desenvolvimiento "pacífico" y "constitucional". Sin el "ensayo general" de 1905, la victoria de la Revolución de Octubre en 1917 hubiera sido imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Años de reacción (1907-1910). El zarismo ha triunfado. Han sido aplastados todos los partidos revolucionarios y de oposición. Desaliento, desmoralización, escisiones, dispersión, traiciones, pornografía en vez de política. Reforzamiento de las tendencias al idealismo filosófico; misticismo, como disfraz de un estado de espíritu contrarrevolucionario. Pero al mismo tiempo esta gran derrota da a los partidos revolucionarios y a la clase revolucionaria una verdadera lección sumamente saludable, una lección de dialéctica histórica, una lección de inteligencia, de destreza y arte para conducir la lucha política. Los amigos se conocen en la desgracia. Los ejércitos derrotados se instruyen celosamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El zarismo victorioso se ve obligado a destruir precipitadamente los residuos del régimen de vida preburgués, patriarcal en Rusia. El desenvolvimiento burgués del país progresa con rapidez notable. Las ilusiones situadas al margen de las clases, por encima de ellas, ilusiones sobre la posibilidad de evitar el capitalismo, caen hechas polvo. Entra en escena la lucha de clases de un modo absolutamente nuevo y con mayor relieve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los partidos revolucionarios deben completar su instrucción Han aprendido a atacar. Ahora, deben comprender que esta ciencia tiene que estar completada por la de saber replegarse con el mayor acierto. Hay que comprender -- y la clase revolucionaria aprende a comprenderlo por su propia y amarga experiencia -- que no se puede triunfar sin aprender a tomar la ofensiva y a llevar a cabo la retirada con acierto. De todos los partidos revolucionarios y de oposición derrotados, fueron los bolcheviques quienes retrocedieron con más orden, con menos quebranto de su "ejército"; con una conservación mejor de su núcleo central, con las escisiones menos profundas e irreparables, con menos desmoralización, con más capacidad para reanudar la acción de un modo más amplio, acertado y enérgico. Y si los bolcheviques obtuvieron este resultado, fue exclusivamente porque desenmascararon y expulsaron sin piedad a los revolucionarios de palabra, obstinados en no comprender que hay que retroceder, que hay que saber retroceder, que es obligatorio aprender a actuar legalmente en los parlamentos más reaccionarios, en las organizaciones sindicales, en las cooperativas, en las mutualidades y otras organizaciones semejantes, por más reaccionarias que sean.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Años de ascenso (1910-1914). Al principio, el ascenso fue de una lentitud inverosímil; luego, después de los sucesos del Lena, en 1912, un poco más rápido. Venciendo dificultades enormes, los bolcheviques eliminaron a los mencheviques, cuyo papel, como agentes burgueses en el movimiento obrero, fue admirablemente comprendido por toda la burguesía después de 1905 y a los cuales, por este motivo, esta última sostenía de mil maneras contra los bolcheviques. Pero éstos no hubieran llegado nunca a semejante resultado, si no hubiesen aplicado una táctica acertada, combinando la actuación ilegal con la utilización obligatoria de las "posibilidades legales" En la más reaccionaria de las Dumas, los bolcheviques conquistaron toda la curia obrera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primera guerra imperialista mundial (1914-1917). El parlamentarismo legal, con un "parlamento" ultrarreaccionario, presta los más grandes servicios al partido del proletariado revolucionario, a los bolcheviques. Los diputados bolcheviques van a Siberia. En la prensa de la emigración hallan plena expresión todos los matices del socialimperialismo, del socialchovinismo, del socialpatriotismo, del internacionalismo inconsecuente y consecuente, del pacifismo y de la negación revolucionaria de las ilusiones pacifistas. Las eminencias estúpidas y los vejestorios de la II Internacional, que fruncían el ceño con desdén y soberbia ante la abundancia de "fracciones" del socialismo ruso y la lucha encarnizada de éstas entre sí, fueron incapaces, en el momento en que la guerra suprimió en todos los países adelantados la cacareada "legalidad", de organizar, aunque no fuera más que aproximadamente, un libre (ilegal) intercambio de ideas y una libre (ilegal) elaboración de concepciones justas, semejantes a las que los revolucionarios rusos organizaron en Suiza y otros países. Ha sido precisamente por esto por lo que los social- patriotas descarados y los "kautskistas" de todos los países han resultado los peores traidores del proletariado. Y si el bolchevismo pudo triunfar en 1917-1920, una de las causas fundamentales de semejante victoria se debe a que desde finales de 1914 desenmascaró sin piedad la villanía, la infamia, la abyección del socialchovinismo y del "kautskismo" (al cual corresponde el longuetismo[3] en Francia, las ideas de los jefes del Partido Obrero Independiente[4] y de los fabianos[5] en Inglaterra, de Turati en Italia, etc.) y a que las masas se han convencido más y más, por experiencia propia, de que las concepciones de los bolcheviques eran justas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segunda revolución rusa (febrero-octubre, 1917). El grado de decrepitud inverosímil y de caducidad del zarismo (con ayuda de los reveses y sufrimientos de una guerra infinitamente penosa) suscitaron contra él una fuerza extraordinaria de destrucción. En pocos días Rusia se vio convertida en una república democrático-burguesa más libre, en las condiciones de la guerra, que cualquier otro país del mundo. El gobierno fue constituido por los jefes de los partidos de oposición y revolucionarios, como en las repúblicas del más "puro parlamentarismo", pues el título de jefe de un partido de oposición en el parlamento, hasta en el más reaccionario, ha facilitado siempre el papel futuro de este jefe en la revolución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En pocas semanas los mencheviques y los "socialrevolucionarios" se asimilaron perfectamente todos los procedimientos y modales, argumentos y sofismas de los héroes europeos de la II Internacional, de los ministerialistas y de toda la canalla oportunista. Todo lo que leemos hoy sobre los Scheidemann y Noske, sobre Kautsky y Hilferding, Renner y Austerlitz, Otto Bauer y Fritz Adler, Turati y Longuet, sobre los fabianos y los jefes del Partido Obrero Independiente de Inglaterra, todo nos parece (y lo es en realidad) una aburricla repetición de un motivo antiguo y conocido. Todo ello lo habíamos visto ya en los mencheviques. La historia les ha hecho una mala jugada, obligando a los oportunistas de un país atrasado a adelantarse a los oportunistas de una serie de países avanzados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si todos los héroes de la II Internacional han fracasado, si se han cubierto de oprobio en la cuestión de la función y la importancia de los Soviets y del Poder soviético, si se han cubierto de ignominia de un modo particularmente "relevante" y han incurrido en toda clase de contradicciones en esta cuestión los jefes de los tres grandes partidos que se han separado actualmente de la II Internacional (el Partido Socialdemócrata Independiente de Alemania[6], el Partido longuetista de Francia y el Partido Obrero Independiente de Inglaterra), si todos han resultado esclavos de los prejuicios de la democracia pequeñoburguesa (exactamente al modo de los pequeños burgueses de 1848, que se llamaban "socialdemócratas"), también es cierto que ya hemos visto todo esto en el ejemplo de los mencheviques. La historia ha hecho esta jugarreta: los Soviets nacieron en Rusia en 1905, fueron falsificados en febrero-octubre de 1917 por los mencheviques, quienes fracasaron por no haber comprendido su papel y su importancia, y hoy ha surgido en el mundo entero la idea del Poder soviético, idea que se extiende con rapidez inusitada entre el proletariado de todos los países, mientras fracasan en todas partes, a su vez, los viejos héroes de la II Internacional, por no haber sabido comprender, del mismo modo que nuestros mencheviques, el papel y la importancia de los Soviets. La experiencia ha demostrado que en algunas cuestiones esenciales de la revolución proletaria todos los países pasarán inevitablemente por lo mismo que ha pasado Rusia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los bolcheviques empezaron su lucha victoriosa contra la república parlamentaria (burguesa de hecho) y contra los mencheviques con suma prudencia y no la prepararon, ni mucho menos, tan sencillamente como hoy piensan muchos en Europa y América. En el principio del período mencionado no incitamos a derribar el gobierno, sino que explicamos la imposibilidad de hacerlo sin modificar previamente la composición y el estado de espíritu de los Soviets. No declaramos el boicot al parlamento burgués, a la Asamblea Constituyente, sino que dijimos, a partir de la Conferencia de nuestro Partido, celebrada en abril de 1917, dijimos oficialmente, en nombre del Partido, que una república burguesa, con una Asamblea Constituyente, era preferible a la misma república sin Constituyente, pero que la república "obrera y campesina" soviética es mejor que cualquier república democráticoburguesa, parlamentaria. Sin esta preparación prudente, minuciosa, circunspecta y prolongada, no hubiésemos podido alcanzar ni consolidar la victoria en octubre de 1917.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;NOTAS&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;[1] El libro La enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo fue escrito por Lenin en abril de 1920 y el Apéndice, el 12 de mayo del mismo año. Fue publicado el 8-10 de junio en ruso y, casi al mismo tiempo, en julio, en alemán, francés e inglés. Lenin controló personalmente los plazos de composición e impresión del libro, a fin de que apareciera antes de que iniciara sus labores el II Congreso de la Internacional Comunista. El libro fue distribuido entre todos los delegados al II Congreso. De julio a noviembre de 1920 fue reeditado en alemán en Leipzig, en francés en París y en inglés en Londres. En el manuscrito de La enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo existe un subtítulo: "(Ensayo de charla popular acerca de la estrategia y la táctica marxistas)". En todas las ediciones del libro aparecidas en vida de Lenin este subtítulo fue suprimido. En la 4a edición de las Obras de V. I. Lenin, "La enfermedad infantil del 'izquierdismo' en el comunismo" se publica de acuerdo con la primera edición del libro, cuya corrección hizo Lenin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[2] Biblioteca Socialista, opúsculo 11; Ignaz Brand.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[3] Longuetismo: corriente centrista en el Partido Socialista Francés, al frente de la cual figuraba Jean Longuet. Durante la Primera Guerra Mundial, los longuetistas mantuvieron una posición socialpacifista. Después del triunfo de la Gran Revolución Socialista de Octubre en Rusia se declararon de palabra partidarios de la dictadura del proletariado, pero, de hecho, eran enemigos suyos. Prosiguieron la política de reconciliación con los socialchovinistas y apoyaron el rapaz Tratado de Versalles. En diciembre de 1920, los longuetistas, junto con los reformistas descarados, se separaron del partido, se adhirieron a la llamada Internacional Segunda y media y, después de su desmoronamiento, volvieron a la II Internacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[4] El Partido Obrero Independiente de Inglaterra (Independent Labour Party) fue fundado en 1893. A su cabeza figuraban James Keir Hardie, R. MacDonald y otros. Aunque decía mantener su independencia política respecto a los partidos burgueses, en realidad, el Partido Obrero Independiente sólo era "independiente del socialismo, pero muy dependiente del liberalismo" (Lenin).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[5] Fabianos: miembros de la "Sociedad Fabiana", organización reformista inglesa y extremadamente oportunista, fundada en 1884 por un grupo de intelectuales burgueses de Inglaterra. La característica de los fabianos véase en los trabajos de V. I. Lenin: Prefacio a la traducción rusa de la "Correspondencia de J. F. Becker, J. Dietzgen, F. Engels, C. Marx y otros con F. A. Sorge y otros ", El programa agrario de la socialdemocracia en la revolución rusa, El pacifismo inglés y la fobia inglesa respecto a la teoría y otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[6] El Partido Socialdemócrata Independiente de Alemania : partido centrista fundado en abril de 1917. Se escindió en octubre de 1920 en su Congreso de Halle. Una parte considerable del partido se fusionó en diciembre del mismo año con el Partido Comunista de Alemania. Los elementos derechistas formaron un partido aparte, adoptando la vieja denominación de Partido Socialdemócrata Independiente. En 1922, los "independientes" volvieron a ingresar en el Partido Socialdemócrata Alemán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[7] Espartaquistas: miembros de la "Liga Espartaco", que fue fundada en enero de 1916 durante la Primera Guerra Mundial bajo la dirección de C. Liebknecht, R. Luxemburgo, F. Mehring, C. Zetkin, etc. Los espartaquistas realizaron propaganda revolucionaria entre las masas contra la guerra imperialista, desenmascararon la política de conquistas del imperialismo alemán y la traición de los líderes de la socialdemocracia. Pero, los espartaquistas, izquierdistas alemanes no se desembarazaron de errores de semimencheviques en cuestiones teóricas y políticas de la mayor importancia. La crítica de los errores de los izquierdistas alemanes fue hecha por Lenin en sus trabajos Sobre el folleto de Junius, Sobre una caricatura de marxismo y sobre el " economismo imperialista ", y otros, y por Stalin en su obra Sobre algunas cuestiones de la historia del bolchevismo (Carta a la Redacción de la revista "Proletárskaia Revolutsia"). En abril de 1917 los espartaquistas se adhirieron al Partido Socialdemócrata Independiente de Alemania, centrista, conservando dentrode él su independencia orgánica. Después de la revolucion de noviembre de 1918 en Alemania, los espartaquistas rompieron con los "independientes" y en diciembre del mismo año fundaron el Partido Comunista de Alemania.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-8795950040477479007?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/8795950040477479007'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/8795950040477479007'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2007/06/el-izquierdismo-es-la-izquierdismo.html' title='El izquierdismo es la &quot;enfermedad infantil del comunismo&quot;'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-5385630959872076155</id><published>2007-05-17T18:42:00.000-06:00</published><updated>2007-05-17T18:44:28.470-06:00</updated><title type='text'>Democracia, revolución industrial y socialismo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Como aspiración, el socialismo tiene una geneología bien larga. Encontramos sus huellas implícitas en los proyectos filosóficos soñados por algunos filósofos la Grecia clásica, en las inspiraciones que movieron a los esclavos liderados por Espartaco a buscar un orden más justo, en el cristianismo comunitario primitivo, propio de esa época en que los cristianos levantaban su utopía en la clandestinidad, en ciertos movimientos campesinos medievales, en el proyecto integrador del Tahuantinsuyo, de los Incas, en utopías renacentistas como la de Tomás Moro. Precedentes remotos, que conectan con un vector valórico claro: la idea de que no es justo que muy pocos tengan tanto y tantas demasiado poco. No se trata solamente de una cuestión de igualdad económica. El socialismo alienta la vida enraizada en lo comunitario, porque en estos espacios societarios, propios del mundo anterior al capitalismo, se da una vida más hermanable, fraterna y humanitaria. En micro-sociedades con esas características no se observan esas diferencias odiosas que parecen propias del capitalismo y de la cultura individualista que este conlleva. ¿No será mejor proyectar un orden en que las personas vivan más integradamente, en comunidades hechas a escala humana, en que los recursos y las funciones se repartan de una manera más equitativa?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ideología orgánica y como movimiento político, sin embargo, el socialismo es un fenómeno bastante reciente. Surgió en la década de 1830 Francia, como reacción frente a los efectos que estaban provocando las dos revoluciones individualistas que conoció Europa  a fines del siglo XVIII.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Expliquemos esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al hacer el balance de los cambios acaecidos en esta etapa en que Inglaterra vivió, ante los ojos de los europeos, los efectos de la democracia  y el industrialismo, que se dan en forma coetánea, entre 1760 y 1840, aproximadamente, los resultados se vislumbran confusos, llenos de claro-obscuros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo orden fue destrozado en unas pocas décadas y, sobre sus cenizas, se comenzó a levantar uno enteramente nuevo, cuyo rostro nos resulta familiar, pues corresponde a la realidad que vivimos hoy, a los valores y pautas de organización social que nos rigen y en los que creemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las principales transformaciones que trajo la nueva era se verificaron en los planos de la política y la economía. Son las más conocidas, las más visibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el plano político los cambios fueron sencillamente espectaculares. En esta etapa comenzó a vivir una decadencia apurada la forma histórica, tradicional, de concebir las relaciones entre el poder y la sociedad civil. Sucedió lo increíble. La burguesía inglesa protagonizó una revolución de proyecciones impensadas, en el siglo XVII. Aquello que se presumía eterno, inamovible como una coordillera —la Monarquía—, se derrumbó de un día para otro. ¿Podía alguien suponer, a fines del siglo XVII o durante el siglo XVIII, que los reyes y principes dejarían de ser los grandes artífices de la política en el mundo? Esta perspectiva, que era impensada, se cumplió en forma inexorable: el proyecto burgués de los ingleses  fue reproducido por los sectores progresistas de distintos países europeos, Europa que vivieron sus propias oleadas de “revoluciones burguesas”, que liquidaron las monarquías y dejaron instaladas, en la cúspide de los estados, una elite de hombres nuevos. Esta debacle afectó primero las monarquías de las naciones más avanzadas (en el momento en que los absolutismos habían logrado llevar esta forma de organización política a su expresión más elevada). Luego se propagó como la plaga, por distintos rincones del mundo, incluida, por ejemplo, latinoamérica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las democracias disolvieron las comunidades. En reemplazo de ellas crearon la ficción de una ciudadanía compuesta por individuos, a los que se endosó la soberanía. Esta revolución política, que deja el poder en manos de una nueva clase social (la burguesía) sembró la ilusión de que podía aspirarse, en la tierra, a un mundo un poco mejor que el que conocíamos. Estas esperanzas, sin embargo, pronto se vieron defraudadas, a medida que se comenzaron a sentir los efectos de una segunda revolución, iniciada en Inglaterra hacia la década de 1780.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trataba de la Revolución Industrial, que terremoteó los cimientos del mundo, arrastrándolo de manera inexorable al lado del capitalismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mecanización de las tareas, la organización de largas cadenas, ampliaron varias veces el potencial económico de los ingleses. Durante el siglo XIX pasó algo similar con los belgas, holandeses, franceses o alemanes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El auge de la industria fue tan avasallador que terminó arrastrando a todas las otras capas de las sociedades afectadas, en todos los ámbitos. Una verdadera revolución, que no es comparable con nada (salvo, quizás, con la revolución verde que tuvo lugar cuando los seres humanos lograron domesticar las plantas y fueron capaces de producir sus propios alimentos, cosa que ningún otro ser vivo parecía capaz de hacer).&lt;br /&gt;El capitalismo estaba allí, dando vuelta las islas de los ingleses, y luego, cualquier rincón del planeta, permitiendo que experimentaramos a umbrales de desarrollo desconocidos. Nunca el mundo había conocido tantos progresos y tantas innovaciones científicas, tecnológicas, políticas, sociales, culturales y económicas. Pero, a la vez, nunca sectores sociales tan vastos habían sido condenados a vivir tantas miserias y descalabros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero hablar brevemente de estos daños colaterales, asociados a este proceso general de transformación....&lt;br /&gt;El nuevo orden liberal despojó a los europeos de los medios tradicionales de subsistencia de que disponían en el mundo premoderno, conduciéndolos a la diáspora, forzándolos a abandonar sus terruños y a protagonizar el mayor proceso de traslado de grupos humanos que se conociera desde que el hombre abandonó la vida trashumante de los pueblos cazadores. Los pequeños agricultores, artesanos y empresarios populares de todos los tipos no pudieron competir con las empresas modernas, que usaban intensivamente el capital, que tenían acceso a buenos canales de distribución y a un crédito más barato. Quebraron en masa y debieron convertirse en obreros asalariados. Miles de miles de campesinos dejaron sus tierras agrícolas y se transformaron en obreros de las ciudades inglesas, como Manchester, la primera en ciudad netamente industrial. Estas ciudades inglesas, pequeños centros medievales, no estaban preparadas para enfrentar una urbanización rápida: no había servicios policiales, ni agua, ni servicios de alcantarillado, ni servicios de recolección de la basura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esos lugares escuetos, se instalaron fábricas que no tenían ningún resguardo medioambiental. Sus largas chimeneas lanzaban hollín sin restricción, ennegreciendo las paredes de las precarias viviendas instaladas en los barrios industriales con el espeso hollín del carbón. Esta capa que envenenaba los pulmones de los trabajadores era tan espesa que a veces lograba bloquear el paso de los rayos de sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las viviendas de estos primeros trabajadores eran cuartos de una habitación, con paredes frágiles, donde tenía que apretujarse una familia que antes disfrutaba la amplitud de los campos. En realidad, eran viviendas para hombres solos, porque el salario obrero no alcanzaba para mantener más bocas. No era cosa de llegar e irse. Las poblaciones obreras eran custodiadas por una policía patronal, que era severa: podía torturar y matar sin restricción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta etapa del industrialismo industrialismo inicial, sin legislación social, los turnos diarios alcanzaban normalmente las 14 horas o más, a veces semana corrida. Apenas había vacaciones. ¿Para ir a dónde? En estos campamentos no había más distracción que el alcohol y la prostitución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El trabajo que se realizaba era alienante. Actividades mecánicas, rutinarias, que no exigían ninguna cualificación. Alienante también por el desarraigo. Los obreros de las barriadas industriales de Inglaterra venían de distintos lados. Eran una masa reunida muy rápido, que había tenido que romper lazos con las organizaciones sociales que antes los cobijaban y en las que sus vidas encontraban sentido —iglesia, comunidades, aldeas, etnias, gremios, etc.—. Habían tenido que romper con todo lo que podía ser significativo para un hombre o una mujer de principios del siglo XX. A cambio de eso, habían tenido que congregarse con cientos o miles de hombres hombres, mujeres y niños sueltos, que se hacinaban en las barriadas, sin nada sustantivo en común, sin ninguna organización, sin ningún tejido social más o menos amable que abrigara su abandono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la fábrica o la fundición, en el arrabal urbano o en el campamento minero, los recientes asalariados no contaban con ninguna protección. Habían desaparecido los mecanismos de asistencia y amparo que administraba la Iglesia en el antiguo orden; había desaparecido también la asistencia patronal paternalista al redefinirse el vínculo obrero/empresario en un sentido puramente contractual...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vorágine de cambios no pudo ser absorbida y canalizada por el sistema político del burgués. La sociedad no logró adaptarse con la rapidez suficiente para asimilar las nuevas condiciones, corrigiendo los efectos y defectos que se evidenciaban en el camino. Las legislaciones no lograron ir al paso de los acelerados hechos sociales. No hubo, pues, en la primera etapa de la industrialización inicial, una legislación laboral que considerara y protegiera a los trabajadores de la volubilidad de sus empleadores, de su afán de lucro descarnado o de las cruentas condiciones de vida a que los condenaba un época de trastornos sin límites. Tampoco fue posible, hacer que estos nuevos pobres, devastados por los cambios, sintieran que estaban, pese a todo, caminando hacia un mundo mejor, un mundo que fuera suyo: las democracias europeas de estos años no lograron ampliar lo suficiente la cobertura del sufragio para que los trabajadores se sientieran parte del sistema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecía como si a la burquesía liberal que presidía las naciones le importara muy poco lo que estaba suciediendo a las masas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La percepción que se forman los sectores más conscientes de estas sociedades respecto a los defectos del modelo liberal va a generar posiciones críticas y una actitud favorable a su reemplazo. El nuevo orden burgués, pues, con su democracia, su nacionalismo y su laissez faire, no parecía deparar nada bueno a mucha gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo se vía el mundo cuando se lo miraba desde la perspectiva de los que estaban viviendo la cara menos amable de la doble revolución liberal? Una verdadera pesadilla, un espanto sin nombre. Para cualquier que viviera en Europa, en las tres primeras décadas del siglo XIX. Pero también, quizás, como algo provisorio. ¿Quién podía pensar que las formas de vida que estaban llevando los precursores de todos los cambios –los ingleses–, anticipando lo que podía pasar en el resto de Europa, iban a ser algo duradero?. En la década de 1830 había muchos que auguraban un pronto colapso del capitalismo liberal. Habían pasado varias décadas en que las condiciones de vida de los trabajadores iban de mal en peor. Era poco sensato pensar que un modelo de transformación que generaba cosas tan horribles, pudiera resistir mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Proliferaron, por lo mismo, las escatologías políticas de todos los colores. Todas ellas anticipando la superación de la democracia y el &lt;em&gt;laissez faire&lt;/em&gt;, todas ellas ansiando el retorno a una vida más armónica, que rescatara lo comunitario, que rescatara los valores de siempre. ¿Quién podía pensar que el horror que todos veían realizado en la pesadilla inglesa iba muy pronto a terminar? ¿quién podía haber aventurado, entonces, que se iba a poner atajo a la caída en los salarios, que más pronto que tarde los beneficios del capitalismo y de la democracia comenzarían a alcanzar sectores mucho más amplios de la sociedad inglesa?. Hasta 1840 no había un solo antecedente que pareciera sugerirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los críticos del capitalismo encontramos un grupo pequeño, que interesa a la discusión que vamos a llevar: aquellos críticos que querían construir un mundo un poco mejor para este nuevo tipo de trabajador (muy distinto a los pobres de siempre, que vivían con limitaciones, pero sin ‘alienación’, sin total desarraigo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo llamarlo, para partir? No podía tratarselos a ellos como se trataba a los campesinos o a los artesanos, los trabajadores del viejo mundo agrario. Tampoco aplicaba la categoría de 'pobres'. ¿Pobres? Sin duda, pero de un nuevo tipo. Pobres atrapados en un horizonte de alienación como el descrito, en una prisión más infernal que las que había sido capaz de imaginar Dante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para referirse a ellos, comenzó a usarse la categoría de “proletarios”. Porque en estos hacinamientos deambulaban muchos niños harapientos, mucha prole.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos pobres del nuevo tipo necesitaban que los intelectuales construyeran teorías que los describieran y que ayudaran a liberarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se comenzó a llamar a este esfuerzo “socialismo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hubo socialismo de un tipo, sino de muchos. Uno de ellos, sin embargo, logró salir de los sueños de los obreros, de las páginas de los libros, y se transformó en un proyecto histórico duradero, de amplias proyecciones en el periodo que nos interesa: 1945-1990. me refiero al proyecto de “socialismo científico” de Carlos Marx. Tema para una larga discusión.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-5385630959872076155?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/5385630959872076155'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/5385630959872076155'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2007/05/democracia-revolucin-industrial-y.html' title='Democracia, revolución industrial y &lt;i&gt;socialismo&lt;/i&gt;'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-5989739644743809403</id><published>2007-05-13T10:24:00.000-06:00</published><updated>2007-05-13T10:47:51.391-06:00</updated><title type='text'>Guerrillera</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En este fragmento de "Guerrilla Girl", del realizador danés Frank P. Poulsen, podrán seguir con detalle el proceso de transformación de una jóven universitaria, parte de una familia de clase media, de cultura de izquierda, en una auténtica &lt;em&gt;guerrillera&lt;/em&gt;. Fue grabado el 2003, luego de realizar prolongadas negociaciones con las FARC (que tomaron cerca de año y medio). Es un documento de gran valor historiográfico (ojo, que se trata de una &lt;em&gt;fuente oficial&lt;/em&gt;). Recomiendo que se sumerjan en él. Sientan la fuerza de la geografía y la vitalidad de su compromiso. Esta ventanita privilegiada les permitirá conocer mucho mejor ese mundo &lt;em&gt;caliente&lt;/em&gt;, que conocimos en los 60's y 70's, cuando estas formas tercermundistas de lucha amenazaban con derribar capitalismo de la faz del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.dailymotion.com/swf/43RVLjMgLEZQq6fAZ" width="425" height="335" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-5989739644743809403?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/5989739644743809403'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/5989739644743809403'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2007/05/guerrillera.html' title='&lt;i&gt;Guerrillera&lt;/i&gt;'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-2799781783397207661</id><published>2007-04-25T10:41:00.000-06:00</published><updated>2007-04-26T13:05:26.225-06:00</updated><title type='text'>La encrucijada tercermundista</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;¿Cómo enfrantar el desafío de organizar las naciones novatas que pueblan el escenario político mundial con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial? ¿cómo confrontar la precariedad de estos proyectos nacionales insolventes?. En todas partes del tercer mundo se dio más o menos la misma dinámica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas de estas naciones optaron por instalar democracias, basadas en el capitalismo, que imitaban a su contraparte europea. Pero esta fórmula no produjo resultados especialmente alentadores. La democracia liberal, con el modelo de desarrollo adjunto a ella, basado en economías abiertas que compiten libremente, aprovechando sus ventajas comparativas, perdió todo prestigio en el tercer mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había razones sobradas para este fenómeno, que fue tan general. La democracia ofrece un mecanismo magnífico para administrar el poder, para resolver el asunto de la sucesión y la alternancia, para resolver las tensiones que existen al interior de cada sociedad, para metabolizar todo tipo de conflictos sin que haya derramamiento de sangres, para movilizar las capacidades y las energías de las personas en forma creativa y proactiva, para distribuir de manera razonable (aunque no necesariamente equitativa) los recursos de la sociedad. Pero las democracias formales no funcionan en cualquier parte. Parecen necesitar que se den ciertas precondiciones. Entre ellas, una de las impajaritables, es la de la existencia de una mínima cultura ciudadana (que la gente sepa leer y escribir, que esté acostumbrada a moverse dentro de las reglas que fija el estado de derecho, etc.) y de un umbral mínimo de desarrollo productivo previo. Cuando un sistema político inspirado en los sistemas representativos occidentales se inserta en sociedades en que las demandas de los distintos actores exceden con mucho las capacidades económicas del sistema, se hace inevitable el estallido de presiones sociales, de procesos de movilización, y la crisis política también se hace inevitable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los ensayos de democracia que se hicieron en estos países recientemente independizados, excluido el caso indio, fracasaron estrepitosamente. Estos fracasos fueron sucedidos, casi siempre, los mismos cursos de acción: luego de probar con este modelo importado a la carrera los países tercermundistas siguieron con la vista puesta más hacia fuera que hacia adentro. El camino del &lt;em&gt;fascismo&lt;/em&gt; y del &lt;em&gt;populismo&lt;/em&gt; fue contemplado como solución por más de algún país, especialmente en latinoamerica. Pero sin la perseverancia necesaria y sin la convicción suficiente: ambos sistemas impulsaban transformaciones que atacaban algunos de los defectos de las democracias y del capitalismo, sin afectar la sustancia del sistema. Luego de probar estas soluciones que atacaban los síntomas de la enfermedad capitalista, pero no la enfermedad misma, en todas partes se intentó implantar el único modelo de desarrollo, alternativo al capitalista, que se había apuntado éxitos efectivos: el “socialismo real” de los soviéticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La URRS ofreció al tercer mundo el único modelo de un país atrasado que había logrado desarrollarse en el siglo XX (estamos hablando de mediados de ese siglo, cuando todavía no era evidente el extraordinario salto que dieron poco después los países asiáticos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pudieron las naciones tercermundistas salvarse estableciendo dictaduras desarrollistas de partido único que imitaran a los soviéticos?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que tampoco. Aunque las naciones que conformaban Unión Soviética eran atrasadas, agricolas, esa nación estaba cerca de Europa, tenía nucleos desarrolados, problemas y elementos, también, propios del desarrollo. Las naciones africanas, asiáticas o latinoamericanas eran incluso más subdesarrolladas que la subdesarrollada Rusia, que no tenía gran cosa, pero si lo suficiente para instalar una dictadura bárbara, que impone un socialismo de estado. ¿Cómo crear estas dictaduras de partido único en naciones que no tienen estado, ni partidos capaces de someter los particularismos? Las naciones del tercer mundo eran, muchas veces, engendros fisurados por problemas étnicos, por rivalidades regionales, incapaces de establecer dictaduras de partido único, que impulsaran desde el Estado un proyecto desarrollista. Lo que hicieron, entonces, fue aplicar adaptaciones propias del modelo del socialismo real, que reconocieran las características de cada una de esas sociedades (que dejaban pie, al final, muy poco del modelo original). Así fue en China, en Korea, en Cuba, etc.: proliferaron distintos tipos de socialismos, todos ellos referenciados al comunismo soviético, pero con acentos locales tan importantes como para que fuera imposible, muchas veces, reconocer la presencia de un tronco común (sobre el que quiero hacer algunos comentarios más adelante, cuando me dedique a discutir el tema de los “socialismos reales”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué consecuencias había que sacar de los fallos que presentaban los “socialismos reales” aplicados por los asiáticos o los africanos?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes se agregaron al club del socialismo más tarde, en los 60’s y 70’s, poco antes de la caída del muro de Berlín, se preguntaban si había algo estructuralmente defectuoso en la receta de Marx. ¿Sería posible cimentar un régimen comunista que cumpliera con las esperanzas de latinoamericanos o africanos, que funcionara bien? ¿qué lineamientos había que dar a estas experiencias? ¿cómo aprender del camino recorrido, de los tropiezos vividos por todos los revolucionarios anteriores? No era la idea sacar capitalistas para instalar dictaduras militares barbáricas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo empeños de todos los calibres y tipos. Incluido el caso chileno, que aportó una reflexión bien interesante sobre el tema. ¿Cómo lograr superar el capitalismo sin que ese esfuerzo nos lleve al despotismo tercermundista?. Allende nos recuerda que la revolución necesita un umbral previo de condiciones, que no se dan casi nunca en estas partes australes del mundo. Para llegar al paraíso del comunismo, pasando por la posta intermedia del socialismo, recomienda un camino distinto al seguido por todos. Uno que comience realmente por el principio. El principio obligado está a la vista. Hay que comenzar por transformar, dentro del propio sistema, la economía y la sociedad. Luego de un largo proceso de transición, en un más adelante que no está definido, vendrá quizás la independencia soñada, la transformación revolucionaria de la política (que debe ser siempre lo último, y no lo primero, como han supuesto todos los revolucionarios tercer mundista). Llamó a este juicio de sensatez la “Vía chilena al socialismo”. Conozcamos sus propias palabras:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;LA VÍA CHILENA AL SOCIALISMO. DISCURSO DE SALVADOR ALLENDE EN PRIMER MENSAJE AL CONGRESO PLENO, 21 DE MAYO DE 1971&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La superación del capitalismo&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Las circunstancias de Rusia en el año 1917 y de Chile en el presente son muy distintas. Sin embargo, el desafío histórico es semejante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Rusia del año 17 tomó las decisiones que más afectaron a la historia contemporánea. Allí se llegó a pensar que la Europa atrasada podría encontrarse delante de la Europa avanzada, que la primera revolución socialista no se daría, necesariamente, en las entrañas de las potencias industriales. Allí se aceptó el reto y se edificó una de las formas de construcción de la sociedad socialista que es la dictadura del proletariado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy nadie duda que, por esta vía, naciones con gran masa de población pueden, en períodos relativamente breves, romper con el atraso y ponerse a la altura de la civilización de nuestro tiempo. Los ejemplos de la URSS y de la República Popular China son elocuentes por sí mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como Rusia, entonces, Chile se encuentra ante la necesidad de iniciar una manera nueva de construir la sociedad socialista: la vía revolucionaria nuestra, la vía pluralista, anticipada por los clásicos del marxismo, pero jamás antes concretada. Los pensadores sociales han supuesto que los primeros en recorrerla serían naciones más desarrolladas, probablemente Italia y Francia, con sus poderosos partidos obreros de definición marxista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, una vez más, la historia permite romper con el pasado y construir un nuevo modelo de sociedad, no sólo donde teóricamente era más previsible, sino donde se crearon condiciones concretas más favorables para su logro. Chile es hoy la primera nación de la Tierra llamada a conformar el segundo modelo de transición a la sociedad socialista..........&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nuestro camino hacia el socialismo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cumplir estas aspiraciones supone un largo camino y enormes esfuerzos de todos los chilenos. Supone, además, como requisito previo fundamental, que podamos establecer los cauces institucionales de la nueva forma de ordenación socialista en pluralismo y libertad. La tarea es de complejidad extraordinaria porque no hay precedente en que podamos inspirarnos. Pisamos un camino nuevo; marchamos sin guía por un terreno desconocido; apenas teniendo como brújula nuestra fidelidad al humanismo de todas las épocas -particularmente al humanismo marxista- y teniendo como norte el proyecto de la sociedad que deseamos, inspirada en los anhelos más hondamente enraizados en el pueblo chileno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Científica y tecnológicamente hace tiempo que es posible crear sistemas productivos para asegurar, a todos, los bienes fundamentales que hoy sólo disfrutan las minorías. Las dificultades no están en la técnica y, en nuestro caso, por lo menos, tampoco residen en la carencia de recursos naturales o humanos. Lo que impide realizar los ideales es el modo de ordenación de la sociedad, es la naturaleza de los intereses que la rigieron hasta ahora, son los obstáculos con que se enfrentan las naciones dependientes. Sobre aquellas situaciones estructurales y sobre estas compulsiones institucionales debemos concentrar nuestra atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Lograr las libertades sociales&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Nuestro camino es instaurar las libertades sociales mediante el ejercicio de las libertades políticas, lo que requiere como base establecer la igualdad económica. Este es el camino que el pueblo se ha trazado, porque reconoce que la transformación revolucionaria de un sistema social exige secuencias intermedias. Una revolución simplemente política puede consumarse en pocas semanas. Una revolución social y económica exige años. Los indispensables para penetrar en la conciencia de las masas. Para organizar las nuevas estructuras, hacerlas operantes y ajustarlas a las otras. Imaginar que se pueden saltar las fases intermedias es utópico. No es posible destruir una estructura social y económica, una institución social preexistente, sin antes haber desarrollado mínimamente la de reemplazo. Si no se reconoce esta exigencia natural del cambio histórico, la realidad se encargará de recordarla. Tenemos muy presente la enseñanza de las revoluciones triunfantes. La de aquellos pueblos que ante la presión extranjera y la guerra civil han tenido que acelerar la revolución social y económica para no caer en el despotismo sangriento de la contrarrevolución. Y que recién después, durante decenios, han tenido que organizar las estructuras necesarias para superar definitivamente el régimen anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino que mi Gobierno ha trazado es consciente de estos hechos. Sabemos que cambiar el sistema capitalista respetando la legalidad, institucionalidad y libertades políticas, exige adecuar nuestra acción en lo económico, político y social a ciertos límites. Estos son perfectamente conocidos por todos los chilenos. Están señalados en el programa de Gobierno que se está cumpliendo inexorablemente, sin concesiones en el modo y la intensidad que hemos hecho saber de antemano.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-2799781783397207661?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/2799781783397207661'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/2799781783397207661'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2007/04/la-encrucijada-tercermundista.html' title='La encrucijada tercermundista'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-6416294599215741545</id><published>2007-04-13T07:50:00.000-06:00</published><updated>2007-04-13T10:10:36.021-06:00</updated><title type='text'>Un gran problema para el siglo XXI</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;El gran problema que confronta el siglo XXI es el siguiente: un 80% de la población mundial vive en países que son parte del llamado "tercer mundo". El dato no es Menor. Ocho de cada diez habitantes del mundo, hoy en día, es ciudadano (o súbdito) de naciones políticamente inseguras, que experimentan incrementos constantes de su población, a las cuales les falta la base económica que exige cualquier forma de convivencia sana. ¿Cómo enfrentar este problema? Lo primero que hay que hacer es comenzar, como siempre, tomar una conciencia crítica de el. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;Catalicemos esa iniciación en el problema repasando puntos de vista que reflejan las ideas estandar sobre la materia. Voy a dar sustancia a esta discusión agregando algunos datos sobre la situación económico-social de Chile, que es ejemplarizadora de un cuadro mucho más general.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La descolonización afectó, en forma radical, el mapa político del planeta. Aquí hay dos datos cruciales: la magnitud del fenómeno y la velocidad con que se dio (velocidad completamente incompatible con cualquier resultado alentador).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En menos de dos décadas el mundo se llenó de países nuevecitos, que brotaban como callampas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos países asiáticos, africanos, a los que se sumaron los latinoaméricanos (todos, salvo China, ex colonias de un poder colonial europeo), tenían muchas características en común: su fragilidad política, falta de infraestructura, debilidad o inexistencia de una elite conductora, de profesionales o técnicos, analfabetismo, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las características más acusadas de estas naciones nueva fue su extramada pobreza. Las naciones necesitan, como las familias, una base material para instalarse y para permanecer. Pues bien, estos países nuevos no tenían esa base. Estas economías agrícolas, eran casi todas, en condición mucho más deteriorada que la que habían tenido esos mismos países cuando eran colonias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayor parte de ellas no tenían otro rubro económico distinto al que explotaban, cuando sus líderes nacionalistas las independizaron. No les quedó, por lo mismo, más alternativa que mantener las antiguas relaciones de subordinación que antes tenían con sus amos europeos, implantando democracias artificiales que a ellos les parecían obligadas y perpetuando sistemas económicos basados en la exportación de materias primas, en la depredación del medio ambiente y en una mano de obra barata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un conjunto de teóricos tercermundistas (los teóricos de la dependencia) han intentado identificar ciertos rasgos comunes que se dan en todas estas economías insolventes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Discutámoslos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Economías mono-exportadoras&lt;/em&gt;: Los países tercer mundistas no lograron diversificar sus economías. Como colonias se habían insertado en el capitalismo mundial como proveedoras de uno o dos productos primarios. Independientes, siguieron exactamente en lo mismo. En todos los casos estos países que dependían de un solo producto dependían también de un solo mercado, condicionado por los intereses extranjeros. Como todos estos países nuevos lanzaron al mundo sus materias primas, los precios de éstas comenzaron a caer.... Chile es un ejemplo. El cobre le reportaba un 75% de los ingresos por exportaciones. ¿Qué hacer ante una eventual caída de ese precio? No había nada que hacer. En realidad, estos precios cayeron en forma constante, para beneplácito de los poderes compradores. Sólo en un caso los países tercermundista lograron revertir esta tendencia: con el petróleo, luego de la OPEP.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Economía dependiente&lt;/em&gt;: Es peligroso que el país dependa de un solo producto, que está sometido a las fluctuaciones del mercado internacional. Es inconveniente, adicionalmente, sobretodo, cuando ese producto está en manos de extranjeros, como era siempre el caso. Los países dependientes de un solo amo europeo se hacen dependientes también de las tecnologías, formas de gestión y patrones de consumo de los amos post-coloniales: no producen para la realidad locar sino para el gusto de personas que viven fuera, que no tienen nada que ver con nosotros. Mala cosa, por que en casos como se produce una completa delegación en el interés extranjero de las políticas económicas. ¿Quién decide lo importante para un país latinoamericano y asiático? ¿sus autoridades, mirando la conveniencia del interés local, las necesidades de estos mercados, las necesidades de dar empleo a tal o cual sector, de generar tal o cual resultado para el país?. La verdad que no. Las verdaderas políticas públicas, en este ámbito, son tomadas en Nueva York o Londres, donde sea que se reuna el consejo directivo de la empresa, siempre dentro del mandato de una empresa: buscar los mejores réditos para los accionistas, no para los países.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dependencia por partida doble, debido a la circunstancias en que se encuentra el sistema político mundial. Entre 1945 y 1989 las superpotencias obligan a los débiles a alinearse... sin una lealtad para los objetivos ideológicos y geopolíticos no es posible colocar en los mercados las materias primas, ni recibir créditos (ni armas)....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Economías concentradas&lt;/em&gt;: En la década de 1960 puede constarse una misma realidad para casi todas las naciones del tercer mundo. Estas economías presentaban una concentración elevadísima. Unos pocos empresarios nacionales, ligados a capitales foráneos, concentraban casi todos los activos financieros, todas las empresas industriales, todas los suelos agrícolas. Unos datos para ilustrar, tomados de la realidad de una nación estandar del tercer mundo, como lo era Chile. Un 17% de las industrias controlaban el 78% de todos los activos del país. La misma norma se cumple en todos los sectores: un 3% de las industrias controlaban cerca del 60% del capital, un 2% de los predios controlaban el 55% de las tierras, 3 empresas mineras norteamericanas controlaban el 60% de las exportaciones, 12 empresas dedicadas al comercio mayoristas contralaban el 44% de las ventas. Estas empresas tenían tal envergadura que eran capaces de ejercer un control monopólico sobre los distintos sectores. Eso les permitía evitar que nuevos competidores ingresaran al mercado, les permitía fijar los precios a su gusto, coludidos siempre con la burocracia estatal y con una elite política casi siempre corrupta (los empresarios de estas naciones lograban perpetuar el aprovechamiento de las facilidades que les ofrecían los nuevos estados, manifestadas en subsidios, araceles y créditos preferenciales, etc., gracias a sus vínculos con la elite local y con la clase política).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Economía basada en la mano de obra barata y en la depredación del medioambiente&lt;/em&gt;: La explotación de recursos primarios necesita una mano de obra poco refinada, forzosamente mal remunerada, para desenvolverse. Esto sucede incluso en el caso de países tercermundistas que abrazan el capitalismo, como China. Cómo lo único que interesa de esas economías son recursos naturales, la manera de competir unos con otros es ofreciendo ventajas comparativas del peor tipo: permitir a los capitalistas bajar los costos explotando los recursos sin los resguardos mediambientales y laborales que operan en su propio medio, en el primer mundo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Economía oligárquica&lt;/em&gt;: El desarrollo de una economía exportadora dependiente casi obligaba a que la riqueza se concentrara, en estos países, de manera vergonzosa en una elite privilegiada, conectada de distintas maneras con las empresas monopólicas y dependientes. Quienes se movían (profesionales, políticos, funcionarios públicos, etc.) en la órbita de estos grandes intereses podían acumular enormes riquezas. Quienes estaban lejanos de esos intereses, no recibían nada. Por eso la distribución de la riqueza era tan mala en el país en los 60’s. De nuevo el ejemplo de Chile: mientras el 10% más pobre participaba en un 1,5% del ingreso total del país, el 10% más rico participaba con un 40,2%. La razón en el ingreso de ambos grupos, pues, era de 1 a 27.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desarrollo de una economía exportadora dependiente casi obligaba a que la riqueza se concentrara de manera vergonzosa en una elite privilegiada, conectada de distintas maneras con las empresas monopólicas y dependientes. Quienes se movían (profesionales, políticos, funcionarios públicos, etc.) en la órbita de estos grandes intereses podían acumular enormes riquezas. Quienes estaban lejanos de esos intereses, no recibían nada. Por eso la distribución de la riqueza era tan mala en estos países en los 50’s y 60’s. El ejemplo de Chile: mientras el 10% más pobre participaba en un 1,5% del ingreso total del país, el 10% más rico participaba con un 40,2%. La razón que existía en el ingreso promedio de ambos grupos, pues, era de 1 a 27.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Esto era desastrozo para estas economías en formación (o muy recientes). En un país en que un grupo minúsculo es el único que cuenta con recursos para consumir, la industria, la empresa como todo, cuando intenta vender dentro (cuando no es una mera factoría dedicada al giro de la exportación) asume también un patrón productivo elitista: produce para satisfacer solamente esa demanda exigente y minúscula. Eso motiva la creación de una dualidad inconveniente. Esa empresa que vende a la elite, puede invertir en tecnología, sobre todo si se alimenta de capitales extranjeros. Pero aunque se trata de una empresa moderna, es una empresa ineficiente. Inevitable que sea así. Porque el volumen de producción dentro de un patrón elitista como el descrito tiene que ser muy bajo, dado el tamaño del mercado (a que obliga un elitismo en que son muy pocos los que consumen), lo que no permite las escalas adecuadas. Se puede ganar haciendo todo mal, desaprovechando los factores productivos. No sólo eso. Una industria de este tipo tiende a producir bienes no esenciales, bienes suntuarios, como los que demanda una elite. Los productos normales (y masivos) que necesita una sociedad saludable quedan fuera de los intereses de los sectores modernos de la industria. Para lo masivo, funciona otra industria. Aquella que no produce para la elite, sino para satisfacer la demanda de una mayoría muy pobre. Es una industria artesana, atrasada, sin capital, con nula tecnología, con trabajadores con bajísima calificación y remuneraciones miserables, sin profesionales, sin una correcta administración financiera. Que de ninguna manera “se la podría” para enfrentar una demanda mayor. La otra, elitista, pudo modernizarse, bien o mal. Esta, la artesanal, se quedó estancada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas características conformaban un mismo todo. Se retroalimentaban. Una distribución desigual del ingreso, propia de una economía dependiente y concentrada, alienta la producción monopólica, junto con la producción elitista. Una economía monopolica y elitista es regresiva, estimula la distribución anormal de los ingresos. Todo ello favorece, por su parte, la concentración del poder y la transformación del estado en un instrumento que sirve los intereses de los poderosos más que los de la ciudadanía (un poder que se vuelve esclavo de los intereses). Se produce, pues, una interrelación peligrosa entre poder económico y poder político. Pues es en esta última instancia (la política) donde se juega la posibilidad de mantener y profundizar las estructuras concentradas, dependientes y oligárquicas (o de terminar con eso, vía elecciones o vía revolución).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero puede haber una forma muy sencilla de terminar con este círculo vicioso. Las mentes políticas más críticas del momento, vislumbraron esa posibilidad, casi siempre dentro de una misma fórmula. ¿Cómo zafar a estas sociedades de su destino? La sociedad civil, organizada, puede hacer poco para cambiar una realidad estructural tan seria. Sólo es posible hacerlo &lt;em&gt;desde&lt;/em&gt; el Estado, por el camino de la política. Tomarselo para, desde allí, modificar la estructura de propiedad que permite este sistema y para reformar al estado que es instrumento del sistema. Nacionalizar los recursos, acabar con toda forma de imperialismo o dependencia, transformar la gran propiedad ineficiente en empresas medianas modernas, transferir a los sectores marginales poder de consumo.... Si la clase política se pone firme con esto, si se crea un patrón de demanda distinto (si se da mayor acceso al consumo a las masas), surgirá una nueva empresa, moderna, se estimulará de esta manera la producción de los bienes básicos que consume la gran mayoría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se terminará, entonces, con el despilfarro de recursos (usados de manera ineficiente en la producción de bienes no esenciales). Y vendrá, quizás, el desarrollo. Por una razón fundamental: el factor fundamental del subdesarrollo, piensan estos teóricos, es el predominio de una elite corrupta, entregada al extranjero y una estructura de propiedad de los factores productivos que está enferma (la gran propiedad, la gran empresa ineficiente). Si se termina con eso, podrá darse todo lo otro. Para llegar a ese resultado es obligatorio un paso inicial. El estado no podrá actuar como factor de transformación, si es que antes la sociedad crítica no se toma ese estado: por la elección o la revolución. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El diagnóstico se concretizó en agendas políticas que hicieron historia estos años (el diagnóstico todavía se muestra vivo en proyectos como el de Chavez que miran el mundo contemporáneo desde dentro de los códigos interpretativos que dominaban entre los 50's y 70's). ¿Resultados? Las nacionalizaciones y reformas agrarias, que son el pan de cada día en el periódo, provocaron sin duda la modernización en varios países tercermundistas, pero no lograron generar dinámicas más prolongadas y estables de cambio que dieran asiento a formas reales de desarrollo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Razones? ¿estará en el carácter concentrado, monopólico, dependiente y elitista de estas economías nacientes el fundamento para las limitaciones visibles que constatamos a diario? Los intelectuales tercermundista que dieron vida a estas teorías estaban convencido de ello. Tenían, como siempre, una parte de la razón. Pero no toda. Hay motivos para suponer que el tema es mucho más complicado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Revisemos esos motivos en clase. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-6416294599215741545?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/6416294599215741545'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/6416294599215741545'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2007/04/un-gran-problema-para-el-siglo-xxi.html' title='Un gran problema para el siglo XXI'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-75692509288339916</id><published>2007-04-04T13:33:00.000-06:00</published><updated>2007-04-04T17:48:36.939-06:00</updated><title type='text'>Primer, segundo y tercer mundo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La Segunda Guerra Mundial es un hecho capital del siglo XX. Luego de esta experiencia la historia se aceleró en distintas direcciones, demarcando con claridad la diferencia entre un antes y un después, acaso como no había sucedido nunca hasta entonces con ningún hecho anterior (salvo, quizás, con revolución bolchevique de 1917).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La principal consecuencia de este extraño acto de inmolación colectiva perpetrado por los europeos, fue un redefinición definitiva de las relaciones de poder en el mundo. Europa había sido el centro indiscutido de poder entre el siglo XVI y el siglo XIX. Luego de esta masacre, dejó de serlo, para siempre. El europeo perdió el comercio que mantenía con la parte oriental del continente, que había sido capturada por el ejército rojo. Se quedó, a su vez, sin las riquezas que les deparaba el control de las materias primas, luego del desmoronamiento de los grandes imperios coloniales (tema &lt;a href="http://elsigloxx.blogspot.com/2006/09/descolonizacin-materias-conversadas-en.html"&gt;descrito en otro post&lt;/a&gt;). Luego de todo esto, adquirieron primacía las dos superpotencias, que se repartieron el mundo a pedacitos, dando inicio a esa etapa particular que conocemos como la ‘Guerra Fría’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La particular forma en que el bloque capitalista y el socialista, liderados por Estados Unidos y la URRS, vivieron su rivalidad coloreó el paísaje político, social y cultural de todo el mundo. Se llamó a esto la “Guerra Fría”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trató de un guerra muy particular, porque nunca llegó a comprometer, de manera directa, a los principales contendores. Las relaciones tuvieron momentos muy complicados al principio. Stalin y Roosevelt habían logrado negociar los puntos más críticos en los dos últimos años del conflicto. Las superpotencias se repartieron el mundo completo. Cada una se reservó una zona de influencia. Las fronteras fueron dibujadas a mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los primeros años de funcionamiento de este nuevo sistema hubo muchos conflictos, centrados en Europa. Unión Soviética había pasado a su órbita buena parte de europa del este: Hungría, Bulgaria, Polonia, Checoeslovaquia, Rumania, Letonia, Lituania, y parte de Alemania. Las potencias habían negociado el reparto de Europa entre 1943 y 1945. Pudo resolverse todo bien, salvo el destino de Austria y Alemania. Lo de Austria se resolvió con el retiro de las fuerzas de ambos lados. El país fue transformado en una segunda Suiza. El caso Alemán fue más complejo. Se acordó que las fronteras fueran definidas de acuerdo a los territorios efectivamente dominados por las respectivas fuerzas de ocupación. Como Berlín, en territorio soviético, había sido ocupado por los aliados, hubo que aceptar una partición extraña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez superados los conflictos en Berlín, que estuvieron a punto de provocar un enfrentamiento directa, las ambiciones de las superpotencias tendieron a apaciguarse. ¿Quién se animaría a aceptar cargar con el peso de la destrucción definitiva de todo el planeta?. Lo concreto es que en la parte más caliente de la frontera que separaba a los dos bloques (Europa), las fronteras se estabilizaron muy pronto y se impuso una larga etapa de paz allí. Paz basada en el fantasma de la destrucción total: en una paz basada en una carrera armamentista (armas nucleares).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de que se estabilizaron las fronteras en el primer mundo. Sucedió lo propio con el segundo mundo (europa oriental), luego de que Stalin aplicara mano dura allí. Su severidad aplastó cualquier posible conflicto. La paz llegó, pues, a martillazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta paz y estabilidad, esta etapa maravillosa en que los países del norte gozaron de más tranquilidad de la que tuvieran nunca en su historia, permitió que las economías se recuperaran a rapidez increible. Luego que empezaran a crecer sin detenerse. El norte del mundo, incluida la URRS, luego Japón y unas cuántas ex-colonias asiáticas (como Corea, francesa, o Hong Kong, inglesa) dieran un salto cualitativo, superando la segunda etapa de la revolución industrial, en que prendía la industria pesada, e ingresando en una tercera etapa de la revolución industrial, centrada en la tecnología. Occidente avanzaba materialmente a mil por hora, como no lo había hecho nunca, bien protegida por sus gendarmes, con su capacidad nuclear.... mientras eso sucedía, como vamos a ver las antiguas zonas coloniales, que son el motivo de esta clase, sufrían la desarticulación de sus sistemas políticos y productivos, y comenzaban a experimentar formas de pobreza desconocidas hasta entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esas dos partes del mundo en paz. Pero faltaba la tercera parte. Allí no hubo paz. Hablamos del “tercer mundo”, aquella porción política del planeta que se conformó a medida que avanzaron los procesos de descolonización. Allí, en la parte más nueva del mundo, conformada por infinidad de naciones recién aparecidas que apenas lograban afirmarse, no hubo prosperidad, ni estabilidad, ni orden, ni progreso en ninguna forma. Menos todavía paz. Zona jóven de hambre, de guerras camufladas entre las superpotencias, de revoluciones y de incesantes golpes de estado de militares.... nueva zona caliente, que este curso quiere conocer. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-75692509288339916?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/75692509288339916'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/75692509288339916'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2007/04/primer-segundo-y-tercer-mundo.html' title='Primer, segundo y tercer mundo'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-9083251631937765243</id><published>2007-03-22T08:10:00.000-06:00</published><updated>2007-03-23T18:14:38.773-06:00</updated><title type='text'>"Política de contención" y Guerra Fría</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_zXDc7pv0kBI/RgKZDlmSQaI/AAAAAAAAAA4/j8U9F854Wa8/s1600-h/kennan.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5044762819519725986" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_zXDc7pv0kBI/RgKZDlmSQaI/AAAAAAAAAA4/j8U9F854Wa8/s200/kennan.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;En julio de 1947 el encargado de negocios en Moscú, George Kennan, publicó en la revista &lt;em&gt;Foreign Affairs&lt;/em&gt; un largo telegrama, bajo el pseudónimo de “Mister X”. En este telegrama advertía que Estados Unidos no podía mantener un &lt;em&gt;modus vivendi&lt;/em&gt; amistoso con Unión Soviética, basado en la cooperación, como había sido la intención de muchos al término de la Guerra Mundial. Stalin era una amenaza para el mundo. Su régimen no era &lt;em&gt;uno más&lt;/em&gt;. El comunismo comportaba una forma de totalitarismo, que podía conspirar contra la posibilidad de la democracia en el mundo, contra el ideal de la libertad, contra el modo de vida que llevaba el propio americano. ¿Por qué? Pues porque Stalin estaba jugando sucio, pasando por encima del espíritu que había presidido el arreglo de Yalta (1945), alentando la afirmación de dictaduras de partido único en todo Europa oriental. No solo eso. La mancha comunista se estaba propagando por el mundo (Corea, Indochina, China y otros tantos países) generando focos de inestabilidad en todas partes, haciendo viable la intención de los teóricos comunistas, que querían usar las contradicciones internas de los propios países capitalistas para favorecer la revolución. Esto sucedía ante la mirada distante de las dirigencias 'progresistas' de Europa occidental, que dejaban al tirano avanzar sin oposición. ¿Qué debía hacer Estados Unidos?. No quedaba otra alternativa que el abandono de la tradicional política 'aislacionista', que resultaba tan cómoda para el americano medio. Los resultados de la guerra, la avasalladora marcha de su economía, habían transformado a esta nación en un actor de relevancia mundial. Había que asumir la importancia de esa posición, dinamizando la política exterior. Estados Unidos tenía que convertirse en el &lt;em&gt;guardían de la democracia&lt;/em&gt; en el mundo, como contrapeso al expansionismo comunista. Esta intención no tenía que involucrar, en el concepto de Kennan, acciones militares declaradas. Eso era impensable, en el escenario tan complejo que pasaba el mundo (bombas nucleares incluidas). Lo que se necesitaba, más bien, era adoptar acciones indirectas que lograran “contener” a los rivales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los puntos de vistas de este diplomático marcaron tendencia. Poco después de la divulgación del contenido del telegrama, Estados Unidos puso a firme la llamada “Doctrina Truman”, que señala el inicio de la &lt;a href="http://cursos.puc.cl/ihv0053-2/almacen/1174695155_imunoz_sec1_pos0.JPG"&gt;Guerra Fría&lt;/a&gt;. Estados Unidos mandó tropas y recursos a Grecia y Turquía, para frenar a Stalin. Las acciones militares fueron acompañadas por los dólares. El "Plan Marshall" inyectó miles de millones en Europa, lo mismo que en Japón y en todos los lugares definidos como estratégicos. Las economías beneficadas se apuntalaron, haciendo impensable el estallido de brotes comunistas. A partir de entonces cada espacio de influencia se transformó en el coto de dominio de alguna de las dos superpotencias. El mundo conoció el inicio de un tipo completamente novedoso de confrontación: de dos estados/continentes, dos grandes bloques, dos sistemas defensivos, dos zonas económicas, dos proyectos ideológicos, que obligaron a todos los países del orbe a &lt;em&gt;alinearse&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;br /&gt;Para comenzar a ver en perspectiva todo eso, dos recomendaciones: lean el texto del telegrama escrito por Kennan, reproducido en este mismo &lt;em&gt;post; &lt;/em&gt;junto con eso, les receto una segunda novela de Philip Roth: "Me casé con un comunista". Esta novela retrata muy bien el clima que se vive en Estados Unidos cuando se instala la paronoia anti-comunista, que acompañó el proceso de transformación de este gigante dormido en el tipo de poder que hoy está desordenando el paisaje político en Medio Oriente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;The Long Telegram&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;George Kennan&lt;br /&gt;Moscow, 22 February 1946&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Answer to Dept’s 284, Feb. 3,11 involves questions so intricate, so delicate, so strange to our form of thought, and so important to analysis of our international environment that I cannot compress answers into single brief message without yielding to what I feel would be dangerous degree of oversimplification. I hope, therefore, Dept will bear with me if I submit in answer to this question five parts, subjects of which will be roughly as follows:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1) Basic features of postwar Soviet outlook.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(2) Background of this outlook.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(3) Its projection in practical policy on official level.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(4) Its projection on unofficial level.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(5) Practical deductions from standpoint of US policy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I apologize in advance for this burdening of telegraphic channel; but questions involved are of such urgent importance, particularly in view of recent events, that our answers to them, if they deserve attention at all, seem to me to deserve it at once. There follows:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Part 1: Basic Features of Postwar Soviet Outlook as Put Forward by Official Propaganda Machine, Are as Follows&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(a) USSR still lives in antagonistic "capitalist encirclement" with which in the long run there can be no permanent peaceful coexistence. As stated by Stalin in 1927 to a delegation of American workers: "In course of further development of international revolution there will emerge two centers of world significance: a socialist center, drawing to itself the countries which tend toward socialism, and a capitalist center, drawing to itself the countries that incline toward capitalism. Battle between these two centers for command of world economy will decide fate of capitalism and of communism in entire world.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(b) Capitalist world is beset with internal conflicts, inherent in nature of capitalist society. These conflicts are insoluble by means of peaceful compromise. Greatest of them is that between England and US.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(c) Internal conflicts of capitalism inevitably generate wars. Wars thus generated may be of two kinds: intra-capitalist wars between two capitalist states and wars of intervention against socialist world. Smart capitalists, vainly seeking escape from inner conflicts of capitalism, incline toward latter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(d) Intervention against USSR, while it would be disastrous to those who undertook it, would cause renewed delay in progress of Soviet socialism and must therefore be forestalled at all costs.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(e) Conflicts between capitalist states, though likewise fraught with danger for USSR, nevertheless hold out great possibilities for advancement of socialist cause, particularly if USSR remains militarily powerful, ideologically monolithic and faithful to its present brilliant leadership.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(f) It must be borne in mind that capitalist world is not all bad. In addition to hopelessly reactionary and bourgeois elements, it includes (1) certain wholly enlightened and positive elements united in acceptable communistic parties and (2) certain other elements (now described for tactical reasons as progressive or democratic) whose reactions, aspirations and activities happen to be "objectively" favorable to interests of USSR. These last must be encouraged and utilized for Soviet purposes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(g) Among negative elements of bourgeois-capitalist society, most dangerous of all are those whom Lenin called false friends of the people, namely moderate-socialist or social-democratic leaders (in other words, non-Communist left-wing). These are more dangerous than out-and-out reactionaries, for latter at least march under their true colors, whereas moderate left-wing leaders confuse people by employing devices of socialism to serve interests of reactionary capital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;So much for premises. To what deductions do they lead from standpoint of Soviet policy? To following:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(a) Everything must be done to advance relative strength of USSR as factor in international society. Conversely, no opportunity must be missed to reduce strength and influence, collectively as well as individually, of capitalist powers.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(b) Soviet efforts, and those of Russia’s friends abroad, must be directed toward deepening and exploiting of differences and conflicts between capitalist powers. If these eventually deepen into an "imperialist" war, this war must be turned into revolutionary upheavals within the various capitalist countries.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(c) "Democratic-progressive" elements abroad are to be utilized to maximum to bring pressure to bear on capitalist governments along lines agreeable to Soviet interests.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(d) Relentless battle must be waged against socialist and social-democratic leaders abroad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Part 2: Background of Outlook&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Before examining ramifications of this party line in practice there are certain aspects of it to which I wish to draw attention.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;First, it does not represent natural outlook of Russian people. Latter are, by and large, friendly to outside world, eager for experience of it, eager to measure against it talents they are conscious of possessing, eager above all to live in peace and enjoy fruits of their own labor. Party line only represents thesis which official propaganda machine puts forward with great skill and persistence to a public often remarkably resistant in the stronghold of its innermost thoughts. But party line is binding for outlook and conduct of people who make up apparatus of power--party, secret police and Government--and it is exclusively with these that we have to deal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Second, please note that premises on which this party line is based are for most part simply not true. Experience has shown that peaceful and mutually profitable coexistence of capitalist and socialist states is entirely possible. Basic internal conflicts in advanced countries are no longer primarily those arising out of capitalist ownership of means of production, but are ones arising from advanced urbanism and industrialism as such, which Russia has thus far been spared not by socialism but only by her own backwardness. Internal rivalries of capitalism do not always generate wars; and not all wars are attributable to this cause. To speak of possibility of intervention against USSR today, after elimination of Germany and Japan and after example of recent war, is sheerest nonsense. If not provoked by forces of intolerance and subversion, "capitalist" world of today is quite capable of living at peace with itself and with Russia. Finally, no sane person has reason to doubt sincerity of moderate socialist leaders in Western countries. Nor is it fair to deny success of their efforts to improve conditions for working population whenever, as in Scandinavia, they have been given chance to show what they could do.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Falseness of these premises, every one of which predates recent war, was amply demonstrated by that conflict itself. Anglo-American differences did not turn out to be major differences of Western world. Capitalist countries, other than those of Axis, showed no disposition to solve their differences by joining in crusade against USSR. Instead of imperialist war turning into civil wars and revolution, USSR found itself obliged to fight side by side with capitalist powers for an avowed community of aims.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nevertheless, all these theses, however baseless and disproven, are being boldly put forward again today. What does this indicate? It indicates that Soviet party line is not based on any objective analysis of situation beyond Russia’s borders; that it has, indeed, little to do with conditions outside of Russia; that it arises mainly from basic inner-Russian necessities which existed before recent war and exist today.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;At bottom of Kremlin’s neurotic view of world affairs is traditional and instinctive Russian sense of insecurity. Originally, this was insecurity of a peaceful agricultural people trying to live on vast exposed plain in neighborhood of fierce nomadic peoples. To this was added, as Russia came into contact with economically advanced West, fear of more competent, more powerful, more highly organized societies in that area. But this latter type of insecurity was one which afflicted Russian rulers rather than Russian people; for Russian rulers have invariably sensed that their rule was relatively archaic in form, fragile and artificial in its psychological foundations, unable to stand comparison or contact with political systems of Western countries. For this reason they have always feared foreign penetration, feared direct contact between Western world and their own, feared what would happen if Russians learned truth about world without or if foreigners learned truth about world within. And they have learned to seek security only in patient but deadly struggle for total destruction of rival power, never in compacts and compromises with it.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;It was no coincidence that Marxism, which had smouldered ineffectively for half a century in Western Europe, caught hold and blazed for the first time in Russia. Only in this land which had never known a friendly neighbor or indeed any tolerant equilibrium of separate powers, either internal or international, could a doctrine thrive which viewed economic conflicts of society as insoluble by peaceful means. After establishment of Bolshevist regime, Marxist dogma, rendered even more truculent and intolerant by Lenin’s interpretation, become a perfect vehicle for sense of insecurity with which Bolsheviks, even more than previous Russian rulers, were afflicted. In this dogma, with its basic altruism of purpose, they found justification for their instinctive fear of outside world, for the dictatorship without which they did not know how to rule, for cruelties they did not dare not to inflict, for sacrifices they felt bound to demand. In the name of Marxism they sacrificed every single ethical value in their methods and tactics. Today they cannot dispense with it. It is fig leaf of their moral and intellectual respectability. Without it they would stand before history, at best, as only the last of that long succession of cruel and wasteful Russian rulers who have relentlessly forced country on to ever new heights of military power in order to guarantee external security of their internally weak regimes. This is why Soviet purposes must always be solemnly clothed in trappings of Marxism, and why no one should underrate importance of dogma in Soviet affairs. Thus Soviet leaders are driven [by] necessities of their own past and present position to put forward a dogma which [apparent omission] outside world as evil, hostile and menacing, but as bearing within itself germs of creeping disease and destined to be wracked with growing internal convulsions until it is given final coup de grace by rising power of socialism and yields to new and better world. This thesis provides justification for that increase of military and police power of Russian state, for that isolation of Russian population from outside world, and for that fluid and constant pressure to extend limits of Russian police power which are together the natural and instinctive urges of Russian rulers. Basically this is only the steady advance of uneasy Russian nationalism, a centuries old movement in which conceptions of offense and defense are inextricably confused. But in new guise of international Marxism, with its honeyed promises to a desperate and war-torn outside world, it is more dangerous and insidious than ever before.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;It should not be thought from above that Soviet party line is necessarily disingenuous and insincere on part of those who put it forward. Many of them are too ignorant of outside world and mentally too dependent to question [apparent omission] self-hypnotism, and who have no difficulty making themselves believe what they find it comforting and convenient to believe. Finally we have the unsolved mystery as to who, if anyone, in this great land actually receives accurate and unbiased information about outside world. In atmosphere of oriental secretiveness and conspiracy which pervades this Government, possibilities for distorting or poisoning sources and currents of information are infinite. The very disrespect of Russians for objective truth--indeed, their disbelief in its existence--leads them to view all stated facts as instruments for furtherance of one ulterior purpose or another. There is good reason to suspect that this Government is actually a conspiracy within a conspiracy; and I for one am reluctant to believe that Stalin himself receives anything like an objective picture of outside world. Here there is ample scope for the type of subtle intrigue at which Russians are past masters. Inability of foreign governments to place their case squarely before Russian policy makers--extent to which they are delivered up in their relations with Russia to good graces of obscure and unknown advisers whom they never see and cannot influence--this to my mind is most disquieting feature of diplomacy in Moscow, and one which Western statesmen would do well to keep in mind if they would understand nature of difficulties encountered here.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Part 3: Projection of Soviet Outlook in Practical Policy on Official Level&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;We have now seen nature and background of Soviet program. What may we expect by way of its practical implementation?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soviet policy, as Department implies in its query under reference, is conducted on two planes: (1) official plane represented by actions undertaken officially in name of Soviet Government; and (2) subterranean plane of actions undertaken by agencies for which Soviet Government does not admit responsibility.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Policy promulgated on both planes will be calculated to serve basic policies (a) to (d) outlined in part 1. Actions taken on different planes will differ considerably, but will dovetail into each other in purpose, timing and effect.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;On official plane we must look for following:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(a) Internal policy devoted to increasing in every way strength and prestige of Soviet state: intensive military-industrialization; maximum development of armed forces; great displays to impress outsiders; continued secretiveness about internal matters, designed to conceal weaknesses and to keep opponent in the dark.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(b) Wherever it is considered timely and promising, efforts will be made to advance official limits of Soviet power. For the moment, these efforts are restricted to certain neighboring points conceived of here as being of immediate strategic necessity, such as northern Iran, Turkey, possibly Bornholm. However, other points may at any time come into question, if and as concealed Soviet political power is extended to new areas. Thus a "friendly" Persian Government might be asked to grant Russia a port on Persian Gulf. Should Spain fall under Communist control, question of Soviet base at Gibraltar Strait might be activated. But such claims will appear on official level only when unofficial preparation is complete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(c) Russians will participate officially in international organizations where they see opportunity of extending Soviet power or of inhibiting or diluting power of others. Moscow sees in UNO not the mechanism for a permanent and stable world society founded on mutual interest and aims of all nations, but an arena in which aims just mentioned can be favorably pursued. As long as UNO is considered here to serve this purpose, Soviets will remain with it. But if at any time they come to conclusion that it is serving to embarrass or frustrate their aims for power expansion and if they see better prospects for pursuit of these aims along other lines, they will not hesitate to abandon UNO. This would imply, however, that they felt themselves strong enough to split unity of other nations by their withdrawal, to render UNO ineffective as a threat to their aims or security, and to replace it with an international weapon more effective from their viewpoint. Thus Soviet attitude toward UNO will depend largely on loyalty of other nations to it, and on degree of vigor, decisiveness and cohesion with which these nations defend in UNO the peaceful and hopeful concept of international life, which that organization represents to our way of thinking. I reiterate, Moscow has no abstract devotion to UNO ideals. Its attitude to that organization will remain essentially pragmatic and tactical.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(d) Toward colonial areas and backward or dependent peoples, Soviet policy, even on official plane, will be directed toward weakening of power and influence and contacts of advanced Western nations, on theory that insofar as this policy is successful, there will be created a vacuum which will favor Communist-Soviet penetration. Soviet pressure for participation in trusteeship arrangements thus represents, in my opinion, a desire to be in a position to complicate and inhibit exertion of Western influence at such points rather than to provide major channel for exerting of Soviet power. Latter motive is not lacking, but for this Soviets prefer to rely on other channels than official trusteeship arrangements. Thus we may expect to find Soviets asking for admission everywhere to trusteeship or similar arrangements and using levers thus acquired to weaken Western influence among such peoples.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(e) Russians will strive energetically to develop Soviet representation in, and official ties with, countries in which they sense strong possibilities of opposition to Western centers of power. This applies to such widely separated points as Germany, Argentina, Middle Eastern countries, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(f) In international economic matters, Soviet policy will really be dominated by pursuit of autarchy for Soviet Union and Soviet-dominated adjacent areas taken together. That, however, will be underlying policy. As far as official line is concerned, position is not yet clear. Soviet Government has shown strange reticence since termination hostilities on subject foreign trade. If large-scale long-term credits should be forthcoming, I believe Soviet Government may eventually again do lip service, as it did in 1930’s, to desirability of building up international economic exchanges in general. Otherwise I think it possible Soviet foreign trade may be restricted largely to Soviet’s own security sphere, including occupied areas in Germany, and that a cold official shoulder may be turned to principle of general economic collaboration among nations.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(g) With respect to cultural collaboration, lip service will likewise be rendered to desirability of deepening cultural contact between peoples, but this will not in practice be interpreted in any way which could weaken security position of Soviet peoples. Actual manifestations of Soviet policy in this respect will be restricted to arid channels of closely shepherded official visits and functions, with superabundance of vodka and speeches and dearth of permanent effects.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(h) Beyond this, Soviet official relations will take what might be called "correct" course with individual foreign governments, with great stress being laid on prestige of Soviet Union and its representatives and with punctilious attention to protocol, as distinct from good manners.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Part 4: Following May Be Said as to What We May Expect by Way of Implementation of Basic Soviet Policies on Unofficial, or Subterranean Plane, i.e., on Plane for Which Soviet Government Accepts No Responsibility.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agencies utilized for promulgation of policies on this plane are following:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Inner central core of Communist parties in other countries. While many of persons who compose this category may also appear and act in unrelated public capacities, they are in reality working closely together as an underground operating directorate of world communism, a concealed Comintern12 tightly coordinated and directed by Moscow. It is important to remember that this inner core is actually working on underground lines, despite legality of parties with which it is associated.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Rank and file of Communist parties. Note distinction is drawn between these and persons defined in paragraph 1. This distinction has become much sharper in recent years. Whereas formerly foreign Communist parties represented a curious (and from Moscow’s standpoint often inconvenient) mixture of conspiracy and legitimate activity, now the conspiratorial element has been neatly concentrated in inner circle and ordered underground, while rank and file--no longer even taken into confidence about realities of movement--are thrust forward as bona fide internal partisans of certain political tendencies within their respective countries, genuinely innocent of conspiratorial connection with foreign states. Only in certain countries where communists are numerically strong do they now regularly appear and act as a body. As a rule they are used to penetrate, and to influence or dominate, as case may be, other organizations less likely to be suspected of being tools of Soviet Government, with a view to accomplishing their purposes through [apparent omission] organizations, rather than by direct action as a separate political party.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. A wide variety of national associations or bodies which can be dominated or influenced by such penetration. These include: labor unions, youth leagues, women’s organizations, racial societies, religious societies, social organizations, cultural groups, liberal magazines, publishing houses, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. International organizations which can be similarly penetrated through influence over various national components. Labor, youth and women’s organizations are prominent among them. Particular, almost vital, importance is attached in this connection to international labor movement. In this, Moscow sees possibility of sidetracking Western governments in world affairs and building up international lobby capable of compelling governments to take actions favorable to Soviet interests in various countries and of paralyzing actions disagreeable to USSR.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. Russian Orthodox Church, with its foreign branches, and through it the Eastern Orthodox Church in general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. Pan-Slav movement and other movements (Azerbaijan, Armenian, Turcoman, etc.) based on racial groups within Soviet Union.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7. Governments or governing groups willing to lend themselves to Soviet purposes in one degree or another, such as present Bulgarian and Yugoslav governments, North Persian regime, Chinese Communists, etc. Not only propaganda machines but actual policies of these regimes can be placed extensively at disposal of USSR.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;It may be expected that component parts of this far-flung apparatus will be utilized, in accordance with their individual suitability, as follows:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(a) To undermine general political and strategic potential of major Western Powers. Efforts will be made in such countries to disrupt national self-confidence, to hamstring measures of national defense, to increase social and industrial unrest, to stimulate all forms of disunity. All persons with grievances, whether economic or racial, will be urged to seek redress not in mediation and compromise, but in defiant, violent struggle for destruction of other elements of society. Here poor will be set against rich, black against white, young against old, newcomers against established residents, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(b) On unofficial plane particularly violent efforts will be made to weaken power and influence of Western Powers [on] colonial, backward, or dependent peoples. On this level, no holds will be barred. Mistakes and weaknesses of Western colonial administration will be mercilessly exposed and exploited. Liberal opinion in Western countries will be mobilized to weaken colonial policies. Resentment among dependent peoples will be stimulated. And while latter are being encouraged to seek independence [from] Western Powers, Soviet dominated puppet political machines will be undergoing preparation to take over domestic power in respective colonial areas when independence is achieved.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(c) Where individual governments stand in path of Soviet purposes pressure will be brought for their removal from office. This can happen where governments directly oppose Soviet foreign policy aims (Turkey, Iran), where they seal their territories off against Communist penetration (Switzerland, Portugal), or where they compete too strongly (like Labor Government in England) for moral domination among elements which it is important for Communists to dominate. (Sometimes, two if the elements are present in a single case. Then Communist opposition becomes particularly shrill and savage.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(d) In foreign countries Communists will, as a rule, work toward destruction of all forms of personal independence--economic, political or moral. Their system can handle only individuals who have been brought into complete dependence on higher power. Thus, persons who are financially independent--such as individual businessmen, estate owners, successful farmers, artisans--and all those who exercise local leadership or have local prestige--such as popular local clergymen or political figures--are anathema. It is not by chance that even in USSR local officials are kept constantly on move from one job to another, to prevent their taking root.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(e) Everything possible will be done to set major Western Powers against each other. Anti-British talk will be plugged among Americans, anti-American talk among British. Continentals, including Germans, will be taught to abhor both Anglo-Saxon powers. Where suspicions exist, they will be fanned; where not, ignited. No effort will be spared to discredit and combat all efforts which threaten to lead to any sort of unity or cohesion among other [apparent omission] from which Russia might be excluded. Thus, all forms of international organization not amenable to Communist penetration and control, whether it be the Catholic [apparent omission] international economic concerns, or the international fraternity of royalty and aristocracy, must expect to find themselves under fire from many, and often [apparent omission].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(f) In general, all Soviet efforts on unofficial international plane will be negative and destructive in character, designed to tear down sources of strength beyond reach of Soviet control. This is only in line with basic Soviet instinct that there can be no compromise with rival power and that constructive work can start only when Communist power is dominant. But behind all this will be applied insistent, unceasing pressure for penetration and command of key positions in administration and especially in police apparatus of foreign countries. The Soviet regime is a police regime par excellence, reared in the dim half world of Tsarist police intrigue, accustomed to think primarily in terms of police power. This should never be lost sight of in gauging Soviet motives.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Part 5. Practical Deductions from Standpoint of US Policy&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;In summary, we have here a political force committed fanatically to the belief that with US there can be no permanent modus vivendi, that it is desirable and necessary that the internal harmony of our society be disrupted, our traditional way of life be destroyed, the international authority of our state be broken, if Soviet power is to be secure. This political force has complete power of disposition over energies of one of world’s greatest peoples and resources of world’s richest national territory, and is borne along by deep and powerful currents of Russian nationalism. In addition, it has an elaborate and far-flung apparatus for exertion of its influence in other countries, an apparatus of amazing flexibility and versatility, managed by people whose experience and skill in underground methods are presumably without parallel in history. Finally, it is seemingly inaccessible to considerations of reality in its basic reactions. For it, the vast fund of objective fact about human society is not, as with us, the measure against which outlook is constantly being tested and re-formed, but a grab bag from which individual items are selected arbitrarily and tendenciously to bolster an outlook already preconceived. This is admittedly not a pleasant picture. Problem of how to cope with this force [is] undoubtedly greatest task our diplomacy has ever faced and probably greatest it will ever have to face. It should be point of departure from which our political general staff work at present juncture should proceed. It should be approached with same thoroughness and care as solution of major strategic problem in war and, if necessary, with no smaller outlay in planning effort. I cannot attempt to suggest all answers here. But I would like to record my conviction that problem is within our power to solve--and that without recourse to any general military conflict. And in support of this conviction there are certain observations for a more encouraging nature I should like to make.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1) Soviet power, unlike that of Hitlerite Germany, is neither schematic nor adventuristic. It does not work by fixed plans. It does not take unnecessary risks. Impervious to logic of reason, and it is highly sensitive to logic of force. For this reason it can easily withdraw--and usually does--when strong resistance is encountered at any point. Thus, if the adversary has sufficient force and makes clear his readiness to use it, he rarely has to do so. If situations are properly handled there need be no prestige-engaging showdowns.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(2) Gauged against Western world as a whole, Soviets are still by far the weaker force. Thus, their success will really depend on degree of cohesion, firmness and vigor which Western world can muster. And this is factor which it is within our power to influence.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(3) Success of Soviet system, as form of internal power, is not yet finally proven. It has yet to be demonstrated that it can survive supreme test of successive transfer of power from one individual or group to another. Lenin’s death was first such transfer, and its effects wracked Soviet state for 15 years. After Stalin’s death or retirement will be second. But even this will not be final test. Soviet internal system will now be subjected, by virtue of recent territorial expansions, to series of additional strains which once proved severe tax on Tsardom. We here are convinced that never since termination of civil war have mass of Russian people been emotionally farther removed from doctrines of Communist Party than they are today. In Russia, party has now become a great and--for the moment--highly successful apparatus of dictatorial administration, but it has ceased to be a source of emotional inspiration. Thus, internal soundness and permanence of movement need not yet be regarded as assured.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(4) All Soviet propaganda beyond Soviet security sphere is basically negative and destructive. It should therefore be relatively easy to combat it by any intelligent and really constructive program.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;For these reasons I think we may approach calmly and with good heart problem of how to deal with Russia. As to how this approach should be made, I only wish to advance, by way of conclusion, following comments:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1) Our first step must be to apprehend, and recognize for what it is, the nature of the movement with which we are dealing. We must study it with same courage, detachment, objectivity, and same determination not to be emotionally provoked or unseated by it, with which doctor studies unruly and unreasonable individual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(2) We must see that our public is educated to realities of Russian situation. I cannot overemphasize importance of this. Press cannot do this alone. It must be done mainly by Government, which is necessarily more experienced and better informed on practical problems involved. In this we need not be deterred by [ugliness?] of picture. I am convinced that there would be far less hysterical anti-Sovietism in our country today if realities of this situation were better understood by our people. There is nothing as dangerous or as terrifying as the unknown. It may also be argued that to reveal more information on our difficulties with Russia would reflect unfavorably on Russian-American relations. I feel that if there is any real risk here involved, it is one which we should have courage to face, and sooner the better. But I cannot see what we would be risking. Our stake in this country, even coming on heels of tremendous demonstrations of our friendship for Russian people, is remarkably small. We have here no investments to guard, no actual trade to lose, virtually no citizens to protect, few cultural contacts to preserve. Our only stake likes in what we hope rather than what we have; and I am convinced we have better chance of realizing those hopes if our public is enlightened and if our dealings with Russians are placed entirely on realistic and matter-of-fact basis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(3) Much depends on health and vigor of our own society. World communism is like malignant parasite which feeds only on diseased tissue. This is point at which domestic and foreign policies meet. Every courageous and incisive measure to solve internal problems of our own society, to improve self-confidence, discipline, morale and community spirit of our own people, is a diplomatic victory over Moscow worth a thousand diplomatic notes and joint communiqués. If we cannot abandon fatalism and indifference in face of deficiencies of our own society, Moscow will profit--Moscow cannot help profiting by them in its foreign policies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(4) We must formulate and put forward for other nations a much more positive and constructive picture of sort of world we would like to see than we have put forward in past. It is not enough to urge people to develop political processes similar to our own. Many foreign peoples, in Europe at least, are tired and frightened by experiences of past, and are less interested in abstract freedom than in security. They are seeking guidance rather than responsibilities. We should be better able than Russians to give them this. And, unless we do, Russians certainly will.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(5) Finally we must have courage and self-confidence to cling to our own methods and conceptions of human society. After all, the greatest danger that can befall us in coping with this problem of Soviet communism is that we shall allow ourselves to become like those with whom we are coping. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-9083251631937765243?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/9083251631937765243'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/9083251631937765243'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2007/03/poltica-de-contensin-y-guerra-fra.html' title='&quot;Política de contención&quot; y Guerra Fría'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_zXDc7pv0kBI/RgKZDlmSQaI/AAAAAAAAAA4/j8U9F854Wa8/s72-c/kennan.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-8270807382840599425</id><published>2007-03-13T18:33:00.000-06:00</published><updated>2007-03-20T17:35:11.825-06:00</updated><title type='text'>Hitler gana la Segunda Guerra Mundial</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_zXDc7pv0kBI/RfmINJR70fI/AAAAAAAAAAo/czhfW3nRRO0/s1600-h/conjura.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042211017228800498" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_zXDc7pv0kBI/RfmINJR70fI/AAAAAAAAAAo/czhfW3nRRO0/s200/conjura.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Charles Lindbergh&lt;/span&gt;, el héroe de la aviación nortemaricana, se batió en una dura contienda electoral, con el candidato demócrata, F. D. Roosevelt, el año de 1940. Las encuestas preliminares daban como perdedor a este descendiente de sueco, declarado admirador de Hitler, cuyo &lt;em&gt;slogan&lt;/em&gt; fundamental era simple: "la guerra de los europeos, para los europeos". Pero las encuestas muchas veces fallan. La victoria republicana pilló de sorpresa al mundo. Provocó, además, un efecto en cadena, cuyas consecuencias son difíciles de entrever. El aislacionismo del nuevo mandatario, se tradujo en una interrupción de la ayuda económica y militar que se daba a Inglaterra. Sin esos recursos, la derrota aliada y de los rusos, se vuelve inminente. Cosa de meses para los regímenes fascistas logren a imponerse en todos los frentes: el Japón imperial en el Pacífico, la Italia de Mussolini en el sur de Europa, el franquismo en la península.... Hitler va a lograr doblegar la resistencia soviética y luego de eso no lo va a detener nadie, hasta que se transforme en el único y exclusivo regente del mundo. ¿Qué va a pasar en todo el planeta si Hitler y los otros caudillos fascistas se apoderan del petróleo, el cobre, el trigo, los recursos naturales en general, todas las fuentes de riquezas, si controlan, además, a las poblaciones, pudiendo exportar a la periferia de Europa el régimen esclavista utilizado con los polacos, húngaros y otros? ¿qué suerte le espera a las democracias occidentales o al régimen comunista soviético? ¿en qué van a terminar países tercermundistas, como Chile, que son gobernados por caudillos que miran con simpatía a las potencias del Eje?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Philip Roth, fabula estas posibilidades en su notable novela "&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;La conjura contra América&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;". Es una texto fascinante, escrito por uno de los narradores más potentes de habla inglesa (que estoy siguiendo con harto entusiasmo en estos meses). La novela comienza a partir de una anécdota similar a la anotada recién: estamos en 1940, acaba de perder la elección el hombre que llevó a Estados Unidos a la guerra; ya no hay vuelta para los aliados; Hitler, que se veía tambaleante, se va a afirmar. A partir de entonces, se intuye, el color y la textura del mundo va a cambiar, la historia va a entrar en otro trajín. ¿Qué va a pasar, entonces, con los grandes tesoros del occidente: la libertad, el individualismo, la cultura, los derechos humanos, etc? ¿qué va a pasar, en particular, con los judíos?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El literato mira esta realidad escabroza desde la óptica de una modesta familia judía de Newark. Imagina el pavor con que sus miembros viven el inicio de una gran cacería, que intenta acabar con los judíos en todos los rincones del planeta, partiendo por Estados Unidos... ese es sólo el punto de comienzo de una serie de cambios que van a marcar el paso a un momento oscuro en la humanidad....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recomiendo la novela. Sirve examinar las características de un periodo histórico con ayuda de 'contrafactuales'. Se trata de hacer el ejercicio de pensar en todas las cosas que podrían haber sucedido en caso de que el azar hubiese introducido una pequeña cuya en los hechos efectivamentes sucedidos. ¿Qué habría pasado en caso de que Napoleón no hubiese decidido arrestar al monarca español en 1808? ¿se habría fraccionado el imperio, como resultado de guerras independentistas, dando origen a una serie de naciones nuevitas? ¿se habría prolongado el imperio de los borbones otros cien años? ¿cómo habría sido la historia del Chile de las cuatro últimas décadas si es que Allende no hubiese logrado sumar los apenas 30.000 votos que le permitieron ganar la elección de 1970? ¿habría habido un golpe militar? ¿tendríamos a Bachelet de presidenta?.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Algunos antecedentes adicionales sobre el libro en &lt;a href="http://personales.pnte.cfnavarra.es/~elarequi/pdf/conjura.pdf"&gt;este ensayo&lt;/a&gt;. Lo mejor: sumergirse directo en las páginas del libro.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-8270807382840599425?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/8270807382840599425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/8270807382840599425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2007/03/hitler-gana-la-segunda-guerra-mundial.html' title='Hitler gana la Segunda Guerra Mundial'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_zXDc7pv0kBI/RfmINJR70fI/AAAAAAAAAAo/czhfW3nRRO0/s72-c/conjura.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-5457515966209436067</id><published>2007-03-12T06:52:00.000-06:00</published><updated>2007-03-14T15:00:21.662-06:00</updated><title type='text'>La 'edad dorada' del europeo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Este curso concentra su puntería en los fenómenos que se dan en el mundo, en la segunda mitad del siglo XX. Abarca desde mediados de siglo XX, hasta la gran fisura que se produce en los 90’s, cuando comienzan a desplegarse procesos con una textura histórica distinta, fisurados por otras paradojas, propias de la etapa de los &lt;em&gt;post&lt;/em&gt; (post-colonialismo, post-modernidad, post-historia, etc.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sujeto de nuestro interés (un periodo histórico), quiero asentar, tiene fronteras muy definidas, que conviene explicitar desde el principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les cuento que para nosotros, los historiadores, la unidad de análisis más conveniente, son los periodos. Nosotros no explicamos hechos, acontecimientos puntuales que se dan en un tiempo y lugar. Lo que nos interesa, preferentemente, es dar cuenta de los largos procesos de cambio que cristalizan o se hacen evidentes a través de esos hechos, que son algo así como la cima de largas cordilleras sumergidas, que el espectador normal percibe sólo como islas. Para nosotros los hechos no son nunca islas. Son la evidencia de la existencia largas cordilleras, que comienzan en un punto y concluyen en otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un periodo, sabemos es una era corta, una fase, circundada por un principio y un final, en que se despliega un conjunto de procesos relacionados de cambio (siempre con elementos de continuidad), que avanzan más o menos hacia el mismo lado, acompasados a un mismo ritmo. Aunque cada uno de esos procesos (y hechos, que son parte de esos procesos) se mueve en una órbita propia, se advierte, de todas maneras, la presencia un hilo conductor que ejerce su influencia desde el trasfondo. Hay en todo lo que pasa, más allá de las diferencias, cierta lógica relacional, que uno trata de develar y exponer en el texto o en la clase. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Quiero hablar brevemente sobre los principios y los finales. En las narrativas históricas, la "closure" no es un dato meramente referencial. Los hitos de principio y final son verdaderos &lt;em&gt;turning point&lt;/em&gt; que demarcan diferencias entre un antes y un después, que confieren a esta unidad epocal un sabor característico, tal cual sucede, por ejemplo, con los comienzos y los finales de las películas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La unidad de análisis de este curso configura un periodo muy nítido, que satisfase todos estos parámetros. Los hitos demarcatorios del periodo que nos interesa se encuentran especialmente bien delineados. Hablamos de ese etapa que se inicia cuando se desmorona ese mundo dominado por las potencias colonialistas de europa, con una Inglaterra que actuaba como la cabeza y surge orden internacional presidido por dos grandes superpotencias, capitalismo contra socialismo, democracia contra dictadura de partido único, que mantienen una paz mentirosa y peligrosa, basada en la disuación nuclear, un mundo de descolonización, en que nace el llamado tercer mundo, escenario de formas de pobreza y abandono desconocidas y también de todos los conflictos bélicos. Ese mundo, que despuntó al término de la Segunda Guerra Mundial, acaso como consecuencia de ese gran acto de inmolación colectiva en que los europeos se autodestruyeron, y que comienza a cerrarse cuando se produce la caída del muro de Berlín y se impone una nueva forma de multiletaralismo presidido por una potencia única.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos comentarios iniciales sobre el primer hito, necesarias para que iniciemos, a continuación, el estudio de la etapa que nos interesa más directamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando amanecía el siglo había un paisaje muy claro en el mundo. Todo era cambio, progreso, modernización. Detrás de esta trayectoria ascendente, había un denominador común claro: siempre nos topábamos, tras los bastidores o en la primera fila, con el europeo, seguido a distancia por su primo hermano, el norteamericano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había nadie que discutiera la primacía de Europa. Los europeos estaban viviendo el mejor periodo de su larga historia de éxitos, entre 1880 y mediados de la década de 1910, reflejada en el vigor sin precedentes que mostraba la economía, en el pulso de la demografía, en su predominio incostestado mantenido en todo el mundo. Era la era dorada del “capitalismo liberal”. La ciencia y la tecnología registraban un desarrollo completamente sin precedentes. Se formulaba la teoría de los cuantos (1900), poco después aparecía la teoría de la relatividad (1905), Mendel fundaba la genética moderna (1906) y Niels Bohr sentaba las bases para el estudio de los átomos (1913), Bertrand Russell asentaba los cimientos para la filosofía analítica, Freud asaltaba el racionalismo descubriendo el psicoanálisis. Los artistas hacían trizas el arte figurativo y el referencialismo, alentando movimientos de vanguardia como el cubismo (1910-20) o más tarde, con el expresionaimos abstracto. Al lado de ellos se producía una cantidad desbordante de desarrollos en el plano de las ideas, con manifestaciones en cada uno de los ámbitos de la creación humana –una etapa tan fertil como aquella en que había germinado el nódulo del pensaiento griego–. Junto a estos progresos en ciencia dura, cuyos efectos tangibles sólo se van a vivir varias décadas después, se desarrollaba el motor de combustión interna, la aeronáutica, se desplegaban por todos los rincones del mundo las vías férreas, telégrafos o líneas de vapores de los ingleses, reduciendo de manera importante las porciones del planeta que antes se mantenían desconectadas. La tecnología no se quedaba en la industria o en las comunicaciones. Comenzaba a cambiar drásticamente la calidad de vida de las personas. La ciencia médica, de principios del siglo XX, la educación, el estado de bienestar, registraban avances avances suficientes como para que cualquier persona más o menos instruida pudiera confiar en que era posible, acaso inminente, el poder librarnos de los más grandes sufrimientos que había conocido el hombre: pobreza, enfermedades, hambre, guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Progresos sin par. Junto con ellos enormes cambios en la manera de vivir. El capitalismo liberal, el modelo del &lt;em&gt;europeo triunfador&lt;/em&gt;, en su fase más explosiva, cambió las ciudades, los hogares, las personas, mentes incluidas. Nunca se había más y mejor: mejor salud, más riqueza, más oportunidades, más cosas que hacer con el tiempo de ocio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poderío europeo, no paraba en la economía y la cultura. Tenía, también, expresiones muy visibles en el terreno militar y de la política exterior. En esta edad dorada del europeo, todo el mundo estaba siendo penetrado por las ideas, los intereses y el modelo de los europeos. En algunos casos esta penetración se vivía solo como influencia. Por ejemplo, en las naciones más atrasadas del norte, en la periferia del europeo: las comunidades agrícolas de los confines del hemisferio norte, que eran gobernadas jerárquicamente, con fórmulas ancestrales, con economías autosuficientes, encerradas al contacto con el resto del mundo, con una estructura social dura como un glacial, todo ello supervigilado por un poder eclesiástico, comenzaban a vivir apurados cambios a medida que penetraba el europeo. En la parte de abajo del planeta, el efecto europeo, operaba de una manera mucho más tosco. El continente africano, el subcontinente indio, algunos rincones de latinoamérica y casi toda asia habían sido recientemente anexadas, sin el menor pudor, por las potencias colonialistas europeas. Allí la modernidad no aterrizó como una seducción. Lo hizo bajo la forma menos noble de la sojuzgación y del abuso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que tener en cuenta que la creación de los &lt;a href="http://cursos.puc.cl/ihv0053-2/almacen/1173893794_imunoz_sec1_pos0.jpg"&gt;imperios coloniales&lt;/a&gt; fue obra de una sola generación de europeos, que hizo lo suyo entre fines del siglo XIX y la Primera Guerra Mundial. Es cierto que antes había imperios. Pero estas realidades políticas no eran comparable a las complejas organizaciones internacionales que se constituyeron cuando Europa se convirtió en el corazón del mundo, como generadora de un comercio internacional sin precedentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre 1800 y 1880 los imperios coloniales de los europeos se anexaron un total de 17 millones de km2. En las cortas tres décadas que corren entre 1880 y 1910, los europeos se apropiaron de más tierras de las que habían reunido en un siglo: sumaron cerca de 20 millones de km2, lo que los hizo dueños de un 85% de la superficie terrestre de todo el planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El puro &lt;a href="http://cursos.puc.cl/ihv0053-2/almacen/1173893900_imunoz_sec1_pos0.jpg"&gt;imperio británico&lt;/a&gt;, dueño de la India, poseía una cuarta parte de la tierra y una cuarta parte de la población de todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecían contadas las zonas del mundo que conservaban su independencia. E incluso esas zonas lograban escaparse de manos de los ambiciosos europeos, veían muy claro que no había porvernir sino imitando el modelo exitoso por antonomasia: el modelo europeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su cénit, el europeo había logrado más influir en los asuntos mundiales como no lo había hecho nunca. Parecía una posición ganada, una posición absoluta, una posición definitiva. ¿Quién podría dudarlo? Los europeos, lo mismo que la mayoría de los no europeos, daban por sentado que este continente tan pequeño seguiría desempeñando en el mundo, la misma gravitancia que había tenido en los cuatro siglos anteriores. Es cierto que se advertía la presencia de ciertas sombras que nublaban todas estas luces, de las cuales, entiendo, ustedes ya han sido advertidos (en una ayudantía). Por ejemplo, las dejadas en el corazón y la mente de los europeos por los neo-hegelianos, herederos de Carlos Marx, que veían en esta momento de esplendor la prueba de que se estaba en el momento de la última confrontación vivida al interior del capitalismo. Junto con ello, el auge de doctrinas, corrientes, movimiento conservadores, con aristas políticas igualmente peligrosas, que intentaban poner coto a la destrucción de los valores y formas de vida perpetrados por el capitalismo, con doctrinas conservadores y anti-democráticas, como las que van a florecer en el entreguerra. Pero estas sombras no producían eclipses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que no había nada más seguro e incuestionable que el predominio del europeo en el mundo: pero todo eso se vino al suelo, por obra y gracia de los propios europeos, que se inmolaron empujando las dos guerras más grandes que conoció la humanidad......, y nos vimos confrontados, a partir de eso, al estreno de otra historia (que vamos a desarrollar en las clases).&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-5457515966209436067?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/5457515966209436067'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/5457515966209436067'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2007/03/la-edad-dorada-del-europeo.html' title='La &apos;edad dorada&apos; del europeo'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-4187960571070909596</id><published>2007-01-30T12:40:00.000-05:00</published><updated>2007-01-30T18:47:12.675-05:00</updated><title type='text'>Los intelectuales y la revolución</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Por César Albornoz e Ignacio Muñoz&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los intelectuales miraron con ojos de enamorado la revolución que estalló en Cuba, en 1959. Se trataba de un movimiento tercermundista de liberación que prometía una transformación mucho más amplia que la soñada por los revolucionarios europeos, incluido Marx. Señal de su fidelidad al movimiento, los intelectuales de la región se alinearon, como verdaderos soldados, bajo el slogan "El arte como arma de la revolución".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El romance terminó a principios de la década del 70, cuando comenzó a quedar de manifiesto lo que podía comportar, para la creación artística, el compromiso con el régimen de Castro. El icono latinoamericano en este proceso de desencantamiento fue el caso Padilla. La policía política del régimen castrista detuvo al poeta y a su mujer. Luego de sufrir los rigores de esa situación, Padilla fue obligado a retractarse públicamente, tal cual lo habían tenido que hacer muchas de las víctimas de las primeras purgas estalinistas. Algunos escritores latinoamericanos adviertieron que esta auto-inmolación era farsa y comenzaron a marcar distancia del régimen: Jorge Edwards, Octavio Paz, Mario Vargas Llosa, entre otros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Años después uno de los miembros de jurado que obligó a Padilla retractarse publicó &lt;a href="http://www.ub.es/aulapoesiabarcelona/auna01/Mdiaz.PDF"&gt;un testimonio notable&lt;/a&gt; que nos muestra cómo se vive la represión cultural dentro de una dictadura de partido único.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-4187960571070909596?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/4187960571070909596'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/4187960571070909596'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2007/01/los-intelectuales-y-la-revolucin.html' title='Los intelectuales y la revolución'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-8252107602427388754</id><published>2007-01-29T09:51:00.000-05:00</published><updated>2007-01-29T09:53:15.499-05:00</updated><title type='text'>La soledad de América Latina</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Discurso de aceptación del Premio Nobel.  1982&lt;br /&gt;Gabriel García Márquez&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonios más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. El Dorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general García Moreno gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en París en un depósito de esculturas usadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace once años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetus que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. En este lapso ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi los 120 mil, que es como si hoy no se supiera dónde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 mil muertes violentas en cuatro años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Chile, país de tradiciones hospitalarias, ha huido un millón de personas: el 10 por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el país más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos. El país que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de América latina, tendría una población más numerosa que Noruega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual éste colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construir su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aún en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa con soldados de fortuna. Aún en el apogeo del Renacimiento, 12 mil lansquenetes a sueldo de los ejércitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos haría sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día como el de hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: "Me niego a admitir el fin del hombre". No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-8252107602427388754?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/8252107602427388754'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/8252107602427388754'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2007/01/la-soledad-de-amrica-latina.html' title='La soledad de América Latina'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-116376898855884337</id><published>2006-11-17T08:05:00.000-05:00</published><updated>2006-11-17T16:05:04.353-05:00</updated><title type='text'>Los jóvenes a la historia</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/885/3778/1600/nowar.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/885/3778/200/nowar.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;A fines de la década de 1960 los bonos de la clásica revolución, a través de una insurrección de masas, habían llegado a estar muy bajos en occidente. Las democracias capitalistas se veían bien consolidadas, sus economías marchaban mejor que nunca, se vivían procesos de modernización social y cultural que resultaban prometedores. ¿Posibilidades para una auténtica revolución? Nulas. &lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, en esa misma década, nos permitió reconocer la presencia de un tipo muy distinto de contestación: la de los jóvenes. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En los tres últimos años de esta década una oleada de rebelión estudiantil recorrió los &lt;em&gt;campus&lt;/em&gt; universitarios en el norte y sur del mundo. La gracia de estas movilizaciones es que comprometieron un número sin precedentes de personas, de todo el mundo (fueron más masivas e internacionalistas de lo que lo habían sido todos lo brotes contestatarios anteriores, casi siempre muy focalizados). Sobre todo, en los casos en que la revuelta estudiantil se vio amplificada por huelgas de trabajadores: como sucedió en Francia o Italia, países que quedaron virtualmente paralizados. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Unos datos sobre la magnitud del asunto. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En las últimas cuatro décadas del siglo XX las exigencias que impone el desarrollo obligaron a los países a ensanchar sus pesados aparatos educaciones, con el objeto de multiplicar varias veces la cantidad de técnicos y profesionales disponibles. Este cambio se reflejó en forma contundente en el ámbito de la educación primaria y secundaria. Pero dónde la cosa tuvo una fuerza de impacto mayor, por su completa novedad, fue en relación a la educación superior. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Antes de la Segunda Guerra Mundial la enseñanza superior era privilegio de elites. El “académico”, el “profesor”, eran figuras excepcionales, reconocibles dentro de cada ciudad como autoridades. Cada uno con un status importante, y un nombre propio muy reconocido. Alemania, Francia y Gran Bretaña, por ejemplo, sumaban 150.000 estudiantes universitarios, que representaban apenas un 1% de la población total. Entre 1960 y 1980 la población universitaria multiplicó por 5 y 9 veces en los principales países europeos. El asunto abarcó todo el planeta. Salvo el caso chino (Mao suprimió la enseñanza superior durante la llamada “revolución cultural”, entre 1966 y 1976), en todos los países se vivió una verdadera revolución en este ámbito. El 1% fue largamente superado en muy pocos años: en varios países los universitarios habían elevado su participación a más de un 3% de la población. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los universitarios dejaron de ser una excentricidad, conformada por algunos cientos de miles. Se convirtieron en un gran ejército post-adolescente, de varios millones. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Todos querían que sus hijos entraran a este mundo. Porque la educación superior se había convertido en la gran ventana para el ascenso social.... los de arriba, los del medio, incluso los de abajo, que pudieron aprovechar la bonanza que se vivía en todas partes para permitir a algunos de los suyos dejar el trabajo y convertise en estudiantes de tiempo completo (o parcial). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Las becas, los sistemas públicos de financiamiento ayudaron mucho. Pero lo principal era el esfuerzo de las familias, en un contexto económico general que permitía que ese esfuerzo pudiera darse... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Para educar a esta masa incontenible se necesitaba muchas más universidades y muchísimos más docentes. Se abrieron decenas de miles de plazas nuevas, en cada país, ampliando la masa crítica de docentes con buenas jornadas hasta cifras increibles (a principios de los 80's había ya algunos países en que el staff de profesores universitarios superaba cómodamente los cien mil). Ya no eran una elite ultrasofisticada, sino más bien un segundo ejército de intelectuales, medianamente preparado, dedicado a la investigación y formar nuevos universitarios.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta pandemia de pregrado genero una idem a nivel de postgrados. Se multiplicaron los doctores especializados en materias cada vez más sofisticadas, algunas completamente bizantinas.... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Muchos de estos jóvenes (aunque no todos, por cierto), fueron auténticos radicales. Querían cambiar el mundo y estaban dispuestos a organizarse para lograrlo. Pero sus revoluciones soñadas eran distintas a las que habían motivado las ilusiones políticas de sus padres y sus abuelos: los estudiantes no mostraron interés en derrocar gobiernos y tomar el poder para instalar socialismos reales, como los que hemos estudiado en este curso. Les interesó, más bien, promover una gran revolución cultural, cuyo blanco eran los valores tradicionales de sus padres y abuelos, mucho más que el capitalismo y la democracia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Algún credo reconocible? Durante la reforma universitaria, iniciada en mayo del 68, los jóvenes propusieron divergentes, sueltos, libres, que quedaron plasmados en las paredes de la ciudad: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”, “El aburrimiento es contrarrevolucionario”, “Soy un marxista de la tendencia de Groucho”, “Bajo los adoquines, la playa” (&lt;a href="http://elsigloxx.blogspot.com/2006/11/grafittis-dibujados-por-los.html"&gt;ver más graffitis en otro post de este blog&lt;/a&gt;).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se trataba de cambiarlo todo, para partir de un nuevo principio. Intención típicamente juvenil, con nulo sentido práctico. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Las actuaciones de los jóvenes radicales a veces arrojaron resultado políticos. La protesta estudiantil antibélica de 1968 logró, por ejemplo, que L.B. Johnson retirara su candidatura presidencial en Estados Unidos. Pero eso no era lo central. Las banderas de esta nueva forma de contestación eran la libertad para tener sexo, para vivir de manera distinta la vida familiar, para tener otro tipo de relaciones interpersonales, para poder conectarse de manera más fraterna con la naturaleza, los animales, para explorar nuevas formas de goce y creatividad estética. Las armas de esta lucha intergeneracional fueron distintas a las usadas por los guerrilleros: música, ropa, gesto, todo lo que permitiera lograr un reconocimiento existencia del joven como realidad social. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Surgen nuevos héroes. Héroes como el poeta maldito, estilo Rimbaud o como ese músico de rock, que se vuelve una divinidad popular muy jóven, y luego se suicida con drogas, antes de llegar a la adultez (Jimmy Hendrix, Janis Joplin). Sino estos espejos, otros similares: jóvenes de ambos sexos que se vuelven célebres por su habilidad para manejar pelotas de distintos tamaños o por correr más rápido, o por moverse mejor.... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Uno de los efectos más imprevisibles de este nuevo tipo de lucha (lucha intergeneracional, mucho más que lucha de clases) fue la revitalización del marxismo en el mundo occidental. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Muchos de los jóvenes que formaban parte de este ejército de pelo largo (de varios millones) fueron radicales, en un sentido amplio. Radicales para vivir, para soñar, para luchar. Una parte significativa de esos radicales redescubrió el legado de la revolución socialista. Esto señaló un cambio notable. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Quién leía a Marx, realmente, en todo el mundo, antes de este boom universitario? Uno que otro miembro de una célula sumergida de guerrilleros (Fidel Castro, por ejemplo, no lo hacía, tampoco mucho de los miembros de la izquierda más dura del tercer mundo), los ideólogos que dictaban cátedra en los socialismos reales. Pero nadie más. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El movimiento estudiantil logró transformar este consumo minoritario de teoría anti-capitalista, casi inexistente, en una verdadera moda en las distintas casas de estudio: los estudiantes rebeldes buscaron en las ideas de los viejos luchadores inspiración para su rechazo del mundo tradicional de sus padres y abuelos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Era un marxismo bien distinto del conocido hasta entonces. Nacido en aulas cómodas, más que en las fábricas, tomó la forma de una ultrasofisticada teoría que logra mirar las realidades fragmentarias e inseguras de la postmodernidad con sensibilidad para capturar los matices y las &lt;em&gt;diferencias&lt;/em&gt;.... en la misma medida que se transformaba en instrumento de análisis muy rico, iba perdiendo parte de su potencial político.... &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-116376898855884337?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/116376898855884337'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/116376898855884337'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2006/11/los-jvenes-la-historia.html' title='Los jóvenes a la historia'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-116363708567277387</id><published>2006-11-15T19:18:00.000-05:00</published><updated>2006-11-15T19:37:12.016-05:00</updated><title type='text'>Grafittis dibujados por los estudiantes en las paredes de París, en mayo de 1968</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/885/3778/1600/radio.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/885/3778/200/radio.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;En mayo de 1968 los estudiantes parisinos se lanzaron a la calle, empujando con su protesta movimientos juveniles que cruzaron trasversalmente todo el mundo. Esta peculiar revuelta intergeneracional se levantó contra el mundo tradicional de una manera políticamente inorgánica, pero muy fresca. Faltan esos marcos prescriptivos que sujetaron los mandatos transgresores de los radicales anteriores: aquí no se ve líneas-fuerza claras, pero si una creatividad infinita, que refrescó la cultura de los 60's y 70's.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;br /&gt;Un paseo por la paredes de París, para tomarle el pulso a esta revuelta con espinillas:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Abajo el realismo socialista. Viva el surrealismo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Acumulen rabia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No queremos un mundo donde la garantía de no morir de hambre se compensa por la garantía de morir de aburrimiento”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Todo el poder a los consejos obreros (un rabioso). Todo el poder a los consejos rabiosos (un obrero)”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Tomemos en serio la revolución, pero no nos tomemos en serio a nosotros mismos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Un policía duerme en cada uno de nosotros, es necesario matarlo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Las jóvenes rojas cada vez más hermosas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Abraza a tu amor sin dejar tu fusil”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Cuanto más hago el amor, más ganas tengo de hacer la revolución. Cuanto más hago la revolución, más ganas tengo de hacer el amor”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nuestra esperanza sólo puede venir de los sin esperanza”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡La pasión de la destrucción! Es una alegría creadora. (Bakunin)”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Dios: sospecho que eres un intelectual de izquierda”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La revuelta y solamente la revuelta es creadora de la luz, y esta luz no puede tomar sino tres caminos: la poesía, la libertad y el amor (Breton)”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Los que tienen miedo estarán con nosotros si nos mantenemos firmes”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Dejemos el miedo al rojo para los animales con cuernos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pensar juntos, no. Empujar juntos, sí”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo jodo a la sociedad, pero ella me lo devuelve bien”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Cambiar la vida. Transformar la sociedad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Heráclito retorna. Abajo Parménides. Socialismo y libertad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La emancipación del hombre será total o no será”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Las paredes tienen orejas. Vuestras orejas tienen paredes”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La barricada cierra la calle pero abre el camino”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Seamos realistas. Pidamos lo imposible”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La poesía está en la calle”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Es necesario explorar sistemáticamente el azar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Prohibido prohibir. La libertad comienza por una prohibición”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Camaradas: proscribamos los aplausos, el espectáculo está en todas partes”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Decreto el estado de felicidad permanente”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El arte ha muerto. Liberemos nuestra vida cotidiana”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Es necesario llevar en sí mismo un caos para poner en el mundo una estrella danzante (Nietzche)”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Viole su alma mater”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No es el hombre, es el mundo el que se ha vuelto anormal (Artaud)”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El patriotismo es un egoísmo en masa”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No me liberen, yo basto para eso”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La vida está más allá”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Todo es dadá”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La imaginación toma el poder”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En los exámenes, responda con preguntas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Para poder discutir la sociedad en que se vive, es necesario antes ser capaz de discutirse a sí mismo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Olvídense de todo lo que han aprendido. Comiencen a soñar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Desabrochen el cerebro tan a menudo como la bragueta”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Lo sagrado: ahí está el enemigo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Exagerar, esa es el arma”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La voluntad general contra la voluntad del general”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-116363708567277387?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/116363708567277387'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/116363708567277387'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2006/11/grafittis-dibujados-por-los.html' title='Grafittis dibujados por los estudiantes en las paredes de París, en mayo de 1968'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-116223348891028659</id><published>2006-10-30T13:36:00.000-05:00</published><updated>2006-11-07T17:28:40.213-05:00</updated><title type='text'>Ernesto Guevara y la Guerra de guerrillas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/885/3778/1600/che%20guevara.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/885/3778/200/che%20guevara.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;La revolución prende en Latinoamerica, Africa y Asia como no lo había hecho en ninguna parte, a contar de 1945. Pero no se trata aquí de un levantamiento de masas, bajo el liderazgo de una ‘vanguardia consciente’, como sucedió en la Rusia de los bolcheviques. Tampoco del resultado un poco forzado al que condujo, dos décadas después, la ocupación soviética de ciertos territorios de europa orienta. En nuestros barrios sureños la acción radical de los grupos contestatarios toma otro aspecto: la revolución se convierte en una 'guerra de guerrillas'.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;Es un fenómeno es claramente tercermundista. En los 70’s se hizo un catastro de las mayores guerrillas operativas a contar de 1945. Se registró un total de 32. Todas ellas, salvo tres, se localizaron en el tercer mundo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;¿Son las guerrillas homologables a las revoluciones conocidas hasta entonces? Para nada. Los soldados de estos ejércitos irregulares no son campesinos hambrientos, ni trabajodores con consciencia de clase. Se trata casi de jóvenes de clase media, muchas veces con estudios universitarios, que se van a la sierra o a los muladares que rodean de miseria las ciudades y realizan allí acciones de tipo militares, con el propósito de dar inicio a una lucha más amplia contra los poderes establecidos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;Su objetivo no es botar regimenes capitalistas para instalar 'socialismos reales' (aunque a veces sí). Se trata, más bien, de luchar contra tiranías, del tipo que sea. Por ejemplo, las tiranías implacables de las potencias colonialistas que se resistieron hasta el final a a renunciar a sus intereses en Africa o Asia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;El teatro de operaciones de este enfrentamiento que siempre tiene algo de titánico (siempre se da en condiciones de desigualdad, entre unas minúsculas fuerzas irregulares contra un poderoso ejército nacional, a veces socorrido por los recursos de las grandes potencias), suele ser el mundo rural. Por razones tácticas. El guerrillero no puede triunfar en cualquier parte. Para que su movilización logre desencadenar una auténtica revolución debe instalarse sobre un terreno abonado, en países, en regiones que estén maduras para la revolución. Pues bien, en el campo (en los países tercermudistas) suelen darse condiciones muy favorables:  allí las injusticias son extremas, hay factores étnicos detrás, hay explotación imperialista, hay aislamiento (es difícil llevar fuerzas regulares represivas a esos lugares apartados). En estos lugares 'calientes', teoriza Regis Debray (la mente que puso conceptos claros al tipo de acción espontánea que se propagó por el tercer mundo), basta colocar un pequeño grupo de de elite, bien armado y disciplinado, para afirmar el momento incial de la revolución, sumando lealtades campesinas, acumulando fuerza para la resistencia, para cuando lleguen los soldados....&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;El campo es la opción preferida por la guerrilla, pero no la única. Las guerrillas que hicieron historia en la etapa que estamos estudiando tuvieron asiento también en las barriadas populares de las grandes ciudades. Algunos autores llaman a estos inventos urbanos ‘guerrillas de gueto’: Sendero Luminoso en Lima, los Panteras Negras en los barrios negros de Estados Unidos, las guerrilas palestinas en los campos de refugiados, el IRA en el Ulster. El alimento de esta guerrilla de gueto, no son campesinos sin tierras, sino los niños que viven en la calle, minorías discriminadas, marginados.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;La gracia de las guerrillas urbanas es que resulta mucho más fácil armarlas, porque no se necesita contar con el apoyo de las masas campesinas, tampoco con la asistencia de estructuras formales muy importantes. Basta con que la célula tenga un mínimo de simpatizantes, un mínimo de financiamiento, para poder emprender acciones muy efectivas, con mucha más publicidad de la que recibe el guerrillero que actúa perdido en medio de alguna cordillera recoleta. Bombas en lugar públicos, asesinatos muy sonados (como, por ejemplo, el del primer ministro Aldo Moro, cometido por las brigadas rojas en 1978).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;Este tipo de guerrilla urbana, toma el aspecto del terrorismo, que nos resulta tan conocido hoy en día, gracias a Bush.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;¿Qué resultados trajo la revolución que se viste guerrilla en el tercer mundo? Materia para discutir en clase. &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;Un adelanto, para que entren bien el tema: las ideas que nos ofrece el modelo más paradigmático de este tipo de lucha contemporánea.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Me refiero a Ernesto Guevara, conocido como el “che”. El ícono del espíritu revolucionario que se dio en el tercer mundo, cuando todas las reservas de auténtico sentimiento de lucha ya se habían apagado en el ámbito normal de los socialismos reales, en la parte norte del planeta (en el primer y el segundo mundo). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lean estas dos piezas breves. Una de 1959, en que nos explica qué es un guerrillero, y otra de 1960 donde analiza la importancia de la acción de los pequeños núcleos iniciales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podrán notar que el piso ideológico del "che" es muy distinto al de los revolucionarios que conocimos en el mundo europeo. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿QUÉ ES UN "GUERRILLERO"?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;Por Ernesto Guevara&lt;br /&gt;(1959)&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Quizá no haya país en el mundo en que la palabra "guerrillero" no sea simbólica de una aspiración libertaria para el pueblo. Solamente en Cuba esta palabra tiene un significado repulsivo. Esta Revolución, libertadora, en todos sus extremos, sale también a dignificar esa palabra. Todos saben que fueron guerrilleros aquellos simpatizantes del régimen de esclavización española que tomaron las armas para defender en forma irregular la corona del rey de España; a partir de ese momento, el nombre queda como símbolo, en Cuba, de todo lo malo, lo retrógrado, lo podrido del país. Sin embargo, el guerrillero es, no eso, sino todo lo contrario; es el combatiente de la libertad por excelencia; es el elegido del pueblo, la vanguardia combatiente del mismo en su lucha por la liberación. Porque la guerra de guerrillas no es como se piensa, una guerra minúscula, una guerra de un grupo minoritario contra un ejército poderoso, no; la guerra de guerrillas es la guerra del pueblo entero contra la opresión dominante. El guerrillero es su vanguardia armada; el ejército lo constituyen todos los habitantes de una región o de un país. Esa es la razón de su fuerza, de su triunfo, a la larga o a la corta, sobre cualquier poder que trate de oprimirlo; es decir, la base y el substratum de la guerrilla está en el pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se puede concebir que pequeños grupos armados, por más movilidad y conocimiento del terreno que tengan, puedan sobrevivir a la persecución organizada de un ejército bien pertrechado sin ese auxiliar poderoso. La prueba está en que todos los bandidos, todas las gavillas de bandoleros, acaban por ser derrotados por el poder central, y recuérdese que muchas veces estos bandoleros representan, para los habitantes de la región, algo más que eso, representan también aunque sea la caricatura de una lucha por la libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ejército guerrillero, ejército popular por excelencia, debe tener en cuanto a su composición individual las mejores virtudes del mejor soldado del mundo. Debe basarse en una disciplina estricta. El hecho de que las formalidades de la vida militar no se adapten a la guerrillera, que no haya taconeo ni saludo rígido, ni explicación sumisa ante el superior, no demuestran de manera alguna que no haya disciplina. La disciplina guerrillera es interior, nace del convencimiento profundo del individuo, de esa necesidad de obedecer al superior, no solamente para mantener la efectividad del organismo armado que está integrado, sino también para defender la propia vida. Cualquier pequeño descuido en un soldado de un ejército regular es controlado por el compañero más cercano. En la guerra de guerrillas, donde cada soldado es unidad y es un grupo, un error es fatal. Nadie puede descuidarse. Nadie puede cometer el más mínimo desliz, pues su vida y la de los compañeros le va en ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta disciplina informal, muchas veces no se ve. Para la gente poco informada, parece mucho más disciplinado el soldado regular con todo su andamiaje de reconocimientos de las jerarquías que el respeto simple y emocionado con que cualquier guerrillero sigue las instrucciones de su jefe. Sin embargo, el ejército de liberación fue un ejército puro donde ni las más comunes tentaciones del hombre tuvieron cabida; y no había aparato represivo, no había servicio de inteligencia que controlara al individuo frente a la tentación. Era su autocontrol el que actuaba. Era su rígida conciencia del deber y de la disciplina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guerrillero es, además de un soldado disciplinado, un soldado muy ágil, física y mentalmente. No puede concebirse una guerra de guerrillas estática. Todo es nocturnidad. Amparados en el conocimiento del terreno, los guerrilleros caminan de noche, se sitúan en la posición, atacan al enemigo y se retiran. No quiere decir esto que la retirada sea muy lejana al teatro de operaciones; simplemente tiene que ser muy rápida del teatro de operaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El enemigo concentrará inmediatamente sobre el punto atacado todas sus unidades represivas. Irá la aviación a bombardear, irán las unidades tácticas a cercarlos, irán los soldados decididos a tornar una posición ilusoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guerrillero necesita sólo presentar un frente al enemigo. Con retirarse algo, esperarlo, dar un nuevo combate, volver a retirarse, ha cumplido su misión específica. Así el ejército puede estar desangrándose durante horas o durante días. El guerrero popular, desde sus lugares de acecho, atacará en momento oportuno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay otros profundos axiomas en la táctica de guerrillas. El conocimiento del terreno debe ser absoluto. El guerrillero no puede desconocer el lugar donde va a atacar, pero además debe conocer todos los trillos de retirada así como todos los caminos de acceso o los que están cerrados. Las casas amigas, y enemigas, los lugares más protegidos, aquellos donde se puede dejar un herido, aquellos otros donde se puede establecer un campamento provisional, en fin, conocer como la palma de la mano el teatro de operaciones. Y eso se hace y se logra porque el pueblo, el gran núcleo del ejército guerrillero, está detrás de cada acción. Los habitantes de un lugar son acémilas, informantes, enfermeros, proveedores de combatientes, en fin, constituyen los accesorios importantísimos de su vanguardia armada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero frente a todas estas cosas; frente a este cúmulo de necesidades tácticas del guerrillero, habría que preguntarse: "¿por qué lucha?", y, entonces surge la gran afirmación: "El guerrillero es un reformador social. El guerrillero empuña las armas como protesta airada del pueblo contra sus opresores, y lucha por cambiar el régimen social que mantiene a todos sus hermanos desarmados en el oprobio y la miseria. Se ejercita contra las condiciones especiales de la institucionalidad de un momento dado y se dedica a romper con todo el vigor que las circunstancias permitan, los moldes de esa institucionalidad".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veamos algo importante: ¿qué es lo que el guerrillero necesita tácticamente? Habíamos dicho, conocimiento del terreno con sus trillos de acceso y escape, velocidad de maniobra, apoyo del pueblo, lugares donde esconderse, naturalmente. Todo eso indica que el guerrillero ejercerá su acción en lugares agrestes y poco poblados. Y, en los lugares agrestes y poco poblados, la lucha del pueblo por sus reivindicaciones se sitúa preferentemente y hasta casi exclusivamente en el plano del cambio de la composición social de la tenencia de la tierra, es decir, el guerrillero es, fundamentalmente y antes que nada, un revolucionario agrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Interpreta los deseos de la gran masa campesina de ser dueña, de la tierra, dueña de los medios de producción, de sus animales, de todo aquello por lo que ha luchado durante años, de lo que constituye su vida y constituirá también su cementerio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, en este momento especial de Cuba, los miembros del nuevo ejército que nace al triunfo desde las montañas de Oriente y del Escambray, de los llanos de Oriente y de los llanos de Camagüey, de toda Cuba, traen, como bandera de combate, la Reforma Agraria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una lucha quizás tan larga como el establecimiento de la propiedad individual. Lucha que los campesinos han llevado con mejor o peor éxito a través de las épocas, pero que siempre ha tenido calor popular. Esta lucha no es patrimonio de la Revolución. La Revolución ha recogido esa bandera entre las masas populares y la ha hecho suya ahora. Pero antes, desde mucho tiempo; desde que se alzaran los vegueros de La Habana; desde que los negros trataran de conseguir su derecho a la tierra en la gran guerra de liberación de los 30 años; desde que los campesinos tomaran revolucionariamente el Realengo 18, la tierra ha sido centro de la batalla por la adquisición de un mejor modo de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta Reforma Agraria que hoy se está haciendo, que empezó tímida en la Sierra Maestra, que se trasladó al Segundo Frente Oriental y al macizo del Escambray, que fue olvidada algún tiempo en las gavetas ministeriales y resurgió pujante con la decisión definitiva de Fidel Castro es, conviene repetirlo una vez más, quien dará la definición histórica del "26 de julio".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este Movimiento no inventó la Reforma Agraria. La llevará a cabo. La llevará a cabo íntegramente hasta que no quede campesino sin tierra, ni tierra sin trabajar. En ese momento, quizás, el mismo Movimiento haya dejado de tener el por qué de existir, pero habrá cumplido su misión histórica. Nuestra tarea es llegar a ese punto, el futuro dirá si hay más trabajo a realizar. Guerra y población campesina&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vivir continuado en estado de guerra crea en la conciencia del pueblo una actitud mental para adaptarse a ese fenómeno nuevo. Es un largo y doloroso proceso de adaptación del individuo para poder resistir la amarga experiencia que amenaza su tranquilidad. La Sierra Maestra y otras nuevas zonas liberadas han debido pasar también por esta amarga experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación campesina en las zonas agrestes de la serranía era sencillamente espantosa. El colono, venido de lejanas regiones con afanes de liberación, había doblado las espaldas sobre las tumbas nuevas que arrancaba su sustento, con mil sacrificios, había hecho nacer las matas de café de las lomas empinadas donde es un sacrificio el tránsito a lo nuevo; todo con su sudor individual respondiendo al afán secular del hombre por ser dueño de su pedazo de tierra; trabajando con amor infinito ese risco hostil al que trataba como una parte de sí mismo. De pronto, cuando las matas de café empezaban a florearse con el grano que era su esperanza, aparecía un nuevo dueño de esas tierras. Era una compañía extranjera; un geófago local o algún aprovechado especulador inventaba la deuda necesaria. Los caciques políticos, los jefes de puesto trabajaban como empleados de la compañía o el geófago apresando o asesinando cualquier campesino demasiado rebelde a las arbitrariedades. Ese panorama de derrota y desolación fue el que encontramos para unirlo a la derrota, producto de nuestra inexperiencia, en la Alegría de Pío (nuestro único revés en esta larga campaña, nuestra cruenta lección de lucha guerrillera). El campesinado vio en aquellos hombres macilentos cuya barba, ahora legendaria, empezaba a aflorar, un compañero de infortunio, un nuevo golpeado por las fuerzas represivas, y nos dio su ayuda espontánea y desinteresada, sin esperar nada de los vencidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron los días y nuestra pequeña tropa de ya aguerridos soldados mantuvo los triunfos de La Plata y Palma Mocha. El régimen reaccionó con toda su brutalidad y el asesinato campesino se hizo en masa. El terror se desató sobre los valles agrestes de la Sierra Maestra y los campesinos retrajeron su ayuda; una barrera de mutua desconfianza asomaba entre ellos y los guerrilleros; aquéllos por el miedo a la represalia, éstos por temor al chivatazo de los timoratos. Nuestra política, no obstante, fue justa y comprensiva y la población guajira inició su viraje de retorno a nuestra causa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La dictadura, en su desesperación y en su crimen, ordenó la reconcentración de las miles de familias guajiras de la Sierra Maestra a las ciudades. Los hombres más fuertes y decididos, casi todos los jóvenes, prefirieron la libertad y la guerra a la esclavitud y la ciudad. Largas caravanas de mujeres, niños y ancianos peregrinaron por los caminos serpenteantes donde habían nacido, bajaron al llano y fueron arrinconados en las afueras de las ciudades. Por segunda vez Cuba vivía la página más criminal de su historia: la reconcentración. Primero lo ordenó Weyler, el sanguinario espadón de la España colonial; ahora lo mandaba Fulgencio Batista, el peor de los traidores y de los asesinos que ha conocido América. El hambre, la miseria, las enfermedades, las epidemias y la muerte, diezmaron a los campesinos reconcentrados por la tiranía; allí murieron niños por falta de atención médica y de alimentación, cuando a unos pasos de ellos estaban los recursos que pudieron salvar sus vidas. La protesta indignada del pueblo cubano, el escándalo internacional y la impotencia de la dictadura en derrotar a los rebeldes, obligaron al tirano a suspender la reconcentración de las familias campesinas de la Sierra Maestra. Y otra vez volvieron a las tierras donde habían nacido, miserables, enfermos y diezmados, los campesinos de la Sierra. Si antes habían sufrido los bombardeos de la dictadura, la quema de su bohío y el asesinato en masa, ahora habían conocido la inhumanidad y barbarie de un régimen que los trató peor que la España colonial a los cubanos de la guerra independentista. Batista había superado a Weyler.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los campesinos volvieron con una decisión inquebrantable de luchar hasta vencer o morir, rebeldes hasta la muerte o la libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra pequeña guerrilla de extracción ciudadana empezó a colorearse de sombreros de yarey; el pueblo perdía el miedo, se decidía a la lucha, tomaba decididamente el camino de su redención. En este cambio coincidía nuestra política hacia el campesinado y nuestros triunfos militares que nos mostraba ya como una fuerza imbatible en la Sierra Maestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puestos en la disyuntiva, todos los campesinos eligieron el camino de la Revolución. El cambio de carácter de que hablábamos antes se mostraba ahora en toda su plenitud: la guerra era un hecho, doloroso sí, pero transitorio; la guerra era un estado definitivo dentro del cual el individuo debía adaptarse para subsistir. Cuando la población campesina lo comprendió, inició las tareas para afrontar las circunstancias adversas que se presentarían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los campesinos volvieron a sus conucos abandonados, suspendieron el sacrificio de sus animales guardándolos para épocas peores y se adaptaron también a los ametrallamientos salvajes, creando cada familia su propio refugio individual. Se habituaron también a las periódicas fugas de las zonas de guerra, con familias, ganado y enseres, dejando al enemigo sólo el bohío para que cebaran su odio convirtiéndolo en cenizas. Se habituaron a la reconstrucción sobre las ruinas humeantes de su antigua vivienda, sin quejas, sólo con odio concentrado y voluntad de vencer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se inició el reparto de reses para luchar contra el cerco alimenticio de la dictadura, cuidaron sus animales con amorosa solicitud y trabajaron en grupos, estableciendo de hecho cooperativas para trasladar el ganado a lugar seguro, donando también sus potreros, y sus animales de carga al esfuerzo común. En un nuevo milagro de la Revolución, el individualista acérrimo que cuidaba celosamente los límites de su propiedad y de su derecho propio, se unía, por imposición de la guerra, al gran esfuerzo común de la lucha. Pero hay un milagro más grande. Es el reencuentro del campesino cubano con su alegría habitual, dentro de las zonas liberadas. Quien ha sido testigo de los apocados cuchicheos con que nuestras fuerzas eran recibidas en cada casa campesina, nota con orgullo el clamor despreocupado, la carcajada alegre del nuevo habitante de la Sierra. Ese es el reflejo de la seguridad en sí mismo que la conciencia de su propia fuerza ha dado a los habitantes de nuestra porción liberada. Esa es nuestra tarea futura: hacer retornar al pueblo de Cuba el concepto de su propia fuerza, de la seguridad absoluta en que sus derechos individuales, respaldados por la Constitución, son su mayor tesoro. Más aún que el vuelo de las campanas, anunciará la liberación el retorno de la antigua carcajada alegre, de despreocupada seguridad que hoy ha perdido el pueblo cubano.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA GUERRA DE GUERRILLAS: ORGANIZACIÓN EN LA CLANDESTINIDAD DE LA PRIMERA GUERRILLA&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Por Ernesto Guevara (1960)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque la guerra de guerrillas cumple una serie de leyes derivadas de las generales de la guerra y, además, las propias de su tipo, es obvio que debe iniciarse con una tarea conspirativa alejada de la acción del pueblo y reducida a un pequeño núcleo de iniciados, si realmente se pretende empezar esta guerra desde algún otro país o desde regiones distintas y lejanas dentro del mismo país. Si el movimiento guerrillero nace por la acción espontánea de un grupo de individuos que reaccionan contra un método de coerción cualquiera, es posible que no se necesite otra condición que la organización posterior de ese núcleo guerrillero para impedir su aniquilamiento, pero en general, una lucha de guerrilla se inicia por una voluntad ya elaborada; algún jefe de prestigio la levanta para la salvación de su pueblo, y este hombre debe trabajar en condiciones difíciles en algún otro país extranjero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi todos los movimientos populares que se han intentado en los últimos tiempos contra los dictadores, han adolecido de la misma falla fundamental de una inadecuada preparación; es que las reglas conspirativas, que exigen un trabajo sumamente secreto y delicado, no se cumplen por lo general en estos casos que hemos citado; lo más frecuente es que el poder gobernante en el país sepa ya de las intenciones del grupo o grupos, por su servicio secreto o por imprudencia manifiesta o en otros casos, por manifestaciones directas como ocurrió en el nuestro, en que la invasión estaba anunciada y sintetizada en la frase: “en el año 56 seremos libres o seremos mártires”, de Fidel Castro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto indica que la primera base sobre la que debe establecerse el movimiento, es sobre un secreto absoluto, sobre la total ausencia de informaciones para el enemigo y la segunda, también muy importante, es la selección del material humano; a veces esta selección se realiza fácilmente, otras es extremadamente difícil hacerlo, puesto que hay que contar con los elementos que haya a mano, exilados por muchos años, o que se presentan al hacerse llamamientos o simplemente porque entienden que es su deber enrolarse en la lucha por liberar a su patria, y no hay las bases necesarias para hacer una investigación completa sobre el individuo. No obstante todo ello, aun cuando se introdujeran elementos del régimen enemigo, es imperdonable que puedan dar posteriormente sus informaciones, puesto que en los momentos previos a la acción deben concentrarse en lugares secretos conocidos por una o dos personas solamente, todos los que van a participar en la misma, estrechamente vigilados por sus jefes y sin el más mínimo contacto con el mundo circundante. Mientras se hacen los preparativos de concentración para salir ya o porque hay que hacer un entrenamiento previo o simplemente huir de la policía, hay que mantener siempre a todos los elementos nuevos y sobre los que no se tiene un cabal conocimiento, alejados de los lugares claves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie, absolutamente nadie, debe saber, en condiciones de clandestinidad, sino lo estrictamente indispensable y nunca se debe hablar delante de nadie. Cuando ya se hayan realizado ciertos tipos de concentración, es imprescindible controlar hasta las cartas que salen y llegan, de modo de tener un conocimiento total de los contactos que el individuo haga; no se debe permitir que nadie viva solo, ni siquiera que salga solo, deben evitarse por todos los medios los contactos personales, de cualquier índole, del futuro miembro del Ejército Libertador. Un factor sobre el que hay que poner énfasis, que suele ser aquí tan negativo, como positivo su papel en la lucha, es la mujer; se conoce la debilidad que tienen los hombres jóvenes, alejados de sus medios habituales de vida, en situaciones incluso psíquicas especiales, por la mujer, y como los dictadores conocen bien esta debilidad, a ese nivel tratan de infiltrar sus espías. A veces son claros y casi descarados los nexos de estas mujeres con sus superiores, otros es sumamente difícil descubrir siquiera el más mínimo contacto, por ello también es necesario impedir las relaciones con mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El revolucionario que está en la situación clandestina preparándose para una guerra, debe ser un perfecto asceta y además sirve esto para probar una de las cualidades que posteriormente será la base de la autoridad, como es la disciplina. Si un individuo reiteradamente burla las órdenes de sus superiores y hace contactos con mujeres, contrae amistades no permitidas, debe separársele inmediatamente, no ya contando los peligros potenciales de contactos, sino simplemente por violación de la disciplina revolucionaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se debe pensar nunca en el auxilio incondicional de un gobierno como base para operar en territorio de ese gobierno, amigo o simplemente negligente; constantemente hay que tratar la situación como si se estuviera en un campo completamente enemigo, salvo las naturales excepciones que puedan haber en este campo pero, más que nada confirmatorias de la regla general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se puede hablar aquí del número de la gente que se va a preparar. Depende eso de tantas y tan variadas condiciones que es prácticamente imposible hacerlo; solamente se puede hablar del número mínimo con que se puede iniciar una guerra de guerrillas. En mi concepto, considerando las naturales deserciones y flaquezas, a pesar del rigurosísimo proceso de selección, debe contarse con una base de 30 a 50 hombres; esta cifra es suficiente para iniciar una lucha armada en cualquier país del mundo americano con las situaciones de buen territorio para operar, hambre de tierra, ataques reiterados a la justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las armas, ya se ha dicho, deben ser del tipo que usa el enemigo. Como medida aproximada, considerando siempre en principio todo gobierno como hostil a una acción guerrera emprendida desde su territorio, los núcleos que se preparan no deben ser superiores a los 50 ó 100 hombres por unidad; es decir, no hay ninguna oposición a que sean 500 hombres que van a iniciar una guerra, por ejemplo, pero no deben estar los 500 concentrados. Primero porque son muchos y llaman la atención y luego, porque en caso de cualquier traición, de cualquier interferencia, de cualquier confidencia, cae todo el grupo; en cambio, es mucho más difícil ocupar simultáneamente varios lugares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa central de reunión puede ser más o menos conocida y allí irán los exilados a dar reuniones de todo tipo, pero, los jefes no deben presentarse sino muy esporádicamente y no debe existir allí ningún documento comprometedor; la mayor cantidad de casas y lo más discretas posible deben tener los jefes. Los depósitos de armas absolutamente secretos con el conocimiento de sólo una o dos personas, y también distribuidos en varias partes, si es posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El armamento siempre debe ser trasladado a las manos de quienes lo van a usar en los minutos en que ya se esté frente a la iniciación de la guerra, también para evitar que cualquier acción punitiva contra los que se están entrenando traiga aparejada no sólo la prisión de éstos, sino la pérdida de todas las armas, que son muy difíciles de conseguir y con un gasto que no están en disponibilidad de hacer las fuerzas populares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro factor al que hay que dar la importancia que se merece es la preparación de las fuerzas para la lucha durísima que ha de seguir, fuerzas que deben tener una disciplina estricta, una alta moral, y una cabal comprensión de la tarea a realizar, sin baladronadas, sin espejismos, sin falsas esperanzas de triunfo fácil; la lucha será áspera y larga, se sufrirán reveses, podrán estar al borde del aniquilamiento y sólo su alta moral, su disciplina, su fe final en el triunfo y las condiciones excepcionales de un líder, podrán salvarlo. Esa es nuestra experiencia cubana, donde, una vez, doce hombres pudieron crear el núcleo del ejército que se formó, porque se cumplían todas estas condiciones y porque quien los dirigía se llamaba Fidel Castro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de los preparativos ideológicos y morales, es necesario un preparativo minucioso de tipo físico; evidentemente, las guerrillas elegirán una zona montañosa o muy agreste para operar; de todas maneras, en cualquier situación que se encuentren, la base del ejército guerrillero es la marcha y no podrá haber lentos ni cansados; la preparación eficiente se entiende pues, como marchas agotadoras de día y de noche, uno y otro día, aumentándolas paulatinamente y llevándolas siempre al borde de la extenuación, creando también emulación para la velocidad; velocidad y resistencia, serán las bases del primer núcleo guerrillero; además se puede dar una serie de conocimientos teóricos como orientación, lecturas de mapas, formas de sabotajes y si es posible, con fusil de guerra, muchos disparos, sobre todo a blancos a distancia y mucha instrucción sobre las formas de utilizar las balas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guerrillero debe ir teniendo por delante, como premisa casi religiosa, el ahorro del parque, el aprovechamiento hasta la última bala; si se cumplen todas las advertencias dadas, es muy fácil que lleguen estas fuerzas guerrilleras a su punto de destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Defensa del poder conquistado&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naturalmente, no hay victoria definitivamente obtenida si no se procede a la ruptura sistemática y total del ejército que sostenía al régimen antiguo. Más aún, se debe ir a la ruptura sistemática de toda la institucionalidad que amparaba al antiguo régimen, sólo que esto es un manual de guerrillas y nos concretaremos entonces a analizar la tarea de la defensa nacional en caso de guerra, en caso de agresión contra el nuevo poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer acontecimiento con que nos encontraremos es que la opinión pública mundial, "la prensa seria", las "veraces" agencias de noticias de los Estados Unidos y de otras patrias del monopolio, comenzarán un ataque contra el país liberado, que será tan agresivo y sistemático como agresivas y sistemáticas sean sus leyes de reivindicación popular. Es por esto que no puede existir ni siquiera el esquema del antiguo ejército y tampoco los hombres que lo integraban. El militarismo, la obediencia mecánica, los conceptos del deber militar a la antigua, de la disciplina y de la moral a la antigua, no pueden ser desarraigados de golpe, menos aún, permanecer en estado de convivencia los triunfadores, aguerridos, nobles, bondadosos, pero casi siempre sin la mínima cultura general y el derrotado, orgulloso de su saber militar, especializado en alguna arma de combate por ejemplo, o con conocimientos de matemáticas, de fortificaciones, de logística, odiando con todas sus fuerzas al guerrillero inculto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naturalmente, se dan los casos individuales de los militares que rompen con todo ese pasado y entran en la nueva organización con un espíritu de absoluta cooperación. Cuando esto sucede, doblemente útiles son los mismos, por el hecho de que aúnan a su amor por la causa del pueblo los conocimientos necesarios para llevar adelante la estructuración del nuevo ejército popular. Y una cosa debe ser consecuencia de la otra, es decir, a la ruptura del ejército antiguo, a su desmembramiento como institución, conseguida por la toma de todas las posiciones por el nuevo ejército, debe suceder inmediatamente una organización del nuevo. Vale decir, su vieja constitución de guerrilla, individualizada, caudillista en cierto sentido, sin ninguna planificación, podrá ser cambiada pero, y eso es muy importante recalcarlo, debe estructurarse a partir de los conceptos operacionales de la guerrilla, dándole al ejército popular su formación orgánica, es decir, haciéndole a la medida del ejército guerrillero la ropa que necesita para estar cómodo. No se debe cometer el error en que caímos nosotros en los primeros meses, de pretender meter en los viejos ropajes de la disciplina militar y de la organización antigua al nuevo ejército popular. Esto puede llevar a desajustes muy grandes que conducen a una falta total de organización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en estos momentos debe iniciarse la preparación para la nueva guerra defensiva que tuviera que desarrollar el ejército del pueblo, acostumbrado a la independencia de mando dentro de un criterio único, con mucha dinámica en el manejo de cada grupo armado. Dos problemas inmediatos tendrá este ejército: uno de ellos será que, en la oleada de la victoria, se incorporarán, muy probablemente, miles de revolucionarios de última hora, buenos o malos, a los cuales hay que hacer pasar por los rigores de la vida guerrillera y por cursos acelerados e intensivos de adoctrinamiento revolucionario. El adoctrinamiento revolucionario que dé la necesaria unidad ideológica al ejército del pueblo, es la base de la seguridad nacional a largo, y aun a corto plazo. El otro problema es la dificultad para adaptarse a las nuevas modalidades organizativas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debe estructurarse inmediatamente un cuerpo que se encargue de sembrar entre todas las unidades del ejército las nuevas verdades de la revolución. Ir explicando a los soldados, campesinos u obreros salidos de las entrañas del pueblo, la justicia y la verdad de cada hecho revolucionario, cuáles son las aspiraciones de la revolución, por qué se lucha, por qué han muerto todos los compañeros que no alcanzaron a ver la victoria. Y, unido a este adoctrinamiento intensivo, deben darse también acelerados cursos de enseñanza primaria que permitan, al principio, superar el analfabetismo, para ir gradualmente superando al Ejército Revolucionario hasta convertirlo en un instrumento de alta base técnica, sólida estructura ideológica y magnífico poder combatiente. El tiempo irá dando estas tres cualidades. Podrá después ir perfeccionándose el aparato militar para que los antiguos combatientes, pasando por cursos especiales, se dediquen a ser militares profesionales y se vayan dando cursos anuales de enseñanza al pueblo, en forma de conscripción obligatoria o voluntaria. Esto depende ya de características nacionales y no se puede sentar pautas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este punto, y de aquí hacía adelante, todo lo que se diga es la opinión de la dirección del Ejército Rebelde con respecto a la política a seguir en el caso cubano, para el hecho concreto de una amenaza de invasión extranjera, colocados en el mundo actual, fines del cincuenta y nueve o principios del sesenta, y con el enemigo a la vista, analizado, avaluado y esperado sin temores, es decir, no teorizamos sobre lo ya hecho para conocimiento de todos, sino que teorizamos sobre lo hecho por otros para aplicarlo nosotros mismos a nuestra defensa nacional. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-116223348891028659?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/116223348891028659'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/116223348891028659'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2006/10/ernesto-guevara-y-la-guerra-de.html' title='Ernesto Guevara y la &lt;i&gt;Guerra de guerrillas&lt;/i&gt;'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-116129479084991078</id><published>2006-10-19T16:36:00.000-05:00</published><updated>2006-10-25T13:21:43.046-05:00</updated><title type='text'>Entrevista a Stalin (1934)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;En 1934 el escritor inglés H. G. Wells tuvo ocasión de mantener un largo diálogo con Stalin, que está reproducido en este 'post'. Wells había sostenido, recientemente, un encuentro similar con el presidente Roosvelt, que lo había motivado a interrogarse acerca de la naturaleza del proyecto socialista soviético. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;¿Qué era lo que habían levantado los bolcheviques? Un modelo político ultracentralizado que ponía en ejercicio una economía dirigida. Pues bien, si el socialismo se había concretizado en ese resultado, cabía plantearse una pregunta obvia: ¿hay diferencias de alguna índole importante entre una economía dirigida de tipo capitalista y una socialista? ¿no son las economías planificadas muy similares en el fondo, sean del tipo que sean? ¿no es posible, por lo mismo, que capitalismo y socialismo puedan encontrarse en algún punto intermedio, en el presente o acaso en el futuro?&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: Le estoy muy agradecido, Sr. Stalin, por darme la oportunidad de conversar con Ud. Hace poco estuve en los Estados Unidos. Tuve una larga entrevista con el presidente Roosevelt, y en ella traté de averiguar por cuáles ideas se deja guiar él. Ahora vengo con Ud. para preguntarle qué hace para cambiar el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: No tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: Viajo por el mundo como hombre sencillo, y como hombre sencillo observo lo que sucede a mi alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: Hombres de la vida pública de su importancia, no son "gente sencilla". Naturalmente, sólo la historia pronuncia el juicio definitivo acerca de la importancia que tal o cual hombre haya tenido efectivamente; pero en todo caso, Ud. no contempla el mundo con los ojos del "hombre sencillo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: No finjo modestia. Lo que quiero decir es que trato de ver el mundo con los ojos del hombre sencillo, y no con los de un político de partido o de un alto funcionario de administración. Mi visita a los Estado Unidos me ha dado más de un estímulo para nuevas reflexiones. El viejo mundo financiero allí se está derrumbando; la vida económica del país va siendo reorganizada según nuevos principios. Lenin dijo: "Debemos aprender a manejar nuestros asuntos, debemos aprender de los capitalistas". Hoy, los capitalistas deben aprender de ustedes, y asimilar el espíritu del socialismo. Me parece que los Estados Unidos se encuentran en un profundo proceso de reorganización, está naciendo una economía planificada, una economía socialista. Ud. y Roosevelt parten de posiciones diferentes. ¿Pero acaso no existen, a pesar de eso, puntos de contacto entre lo que se piensa en Washington y lo que se piensa en Moscú? ¿No existe un cierto parentesco entre las respectivas ideas y necesidades? Las mismas cosas me llamaron la atención en Washington como ahora aquí: se constituyen oficinas, se crea una serie de nuevos órganos reguladores del Estado, se organiza el servicio estatal que hace tiempo hacía falta. Lo que se necesita allí como aquí es la posibilidad de intervenir con medidas directivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: Los Estados Unidos persiguen un fin diferente al nuestro en la URSS. El fin que persiguen los Estados Unidos se ha dado como resultado de los problemas económicos, de la crisis económica. Los americanos quieren encontrar una salida a la crisis, con medidas del capitalismo privado, sin cambiar la base económica. Intentan limitar a un mínimo el daño las pérdidas que resultan del sistema económico actual. Con nosotros, en cambio, la vieja base económica ha sido, como Ud. sabe, destruida, y en su lugar fue creada una base económica nueva, completamente diferente. Aunque los americanos, a los que alude, alcanzaran su meta en parte, es decir, si lograsen limitar las pérdidas a un mínimo, no eliminarían las raíces de la anarquía inherente al sistema capitalista. Protegen el sistema económico que origina, forzosa e inevitablemente, anarquía de la producción. Para ellos no se trata, por lo tanto, de una reorganización de la sociedad, de abolir el viejo sistema social, del cual nacen la anarquía y las crisis, sino, a lo sumo, de restringir determinadas desventajas, de restringir determinados abusos. Subjetivamente, los americanos tal vez tengan la opinión de estar reorganizando la sociedad; pero objetivamente protegen la base actual de la sociedad. Por eso, objetivamente, no habrá ninguna reorganización de la sociedad. Y tampoco una economía planificada. ¿Qué es la economía planificada? ¡Veamos algunas de sus cualidades! La economía planificada tiene como meta abolir la desocupación. Supongamos que manteniendo el sistema capitalista fuese posible limitar la desocupación a un cierto mínimo. Con seguridad ningún capitalista aprobaría la eliminación total de la desocupación, la abolición del ejército de reserva de desocupados que está destinado a ejercer presión sobre el mercado de trabajo, y constituye una garantía de mano de obra barata. Ahí tiene Ud. una de las contradicciones de la "economía planificada" de la sociedad burguesa. ¡Sigamos! Economía planificada significa impulsar la producción en aquellas ramas industriales cuyos bienes son de especial importancia para la masa del pueblo. Pero Ud. sabe que en el capitalismo la ampliación de la producción se lleva a cabo de acuerdo a reglas totalmente diferentes, que el capital afluye a aquellos sectores económicos en los que el pago de utilidades sea mayor. Nunca podrá Ud. inducir a un capitalista a que se inflinja pérdidas a sí mismo, y a que se contente con un pago de utilidades más bajo, para satisfacer las necesidades del pueblo. Sin que desaparezcan los capitalistas, sin que sea abolido el principio de la propiedad privada de los medios de producción, es imposible edificar una economía planificada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: Estoy de acuerdo con Ud. en muchos sentidos. Pero quisiera realzar, que, al decidirse un país entero por el principio de la economía planificada, al comenzar el gobierno lentamente, paso a paso, a imponer ese principio consecuentemente, al final habrá desaparecido la oligarquía financiera, y se habrá alcanzado el socialismo, en el sentido anglosajón de la palabra. El efecto que parte de las ideas "New-Deal" de Roosevelt es extraordinariamente fuerte para mí, esas ideas son socialistas. Me parece que en vez de acentuar el contraste entre ambos mundos, deberíamos aspirar a encontrar un lenguaje común para todas las fuerzas constructivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: Al hablar de la imposibilidad de realizar los principios de la economía planificada, manteniendo al mismo tiempo la base económica del capitalismo, no quiero, en lo más mínimo, rebajar las excepcionales facultades personales de Roosevelt, su iniciativa, su valor y su fuerza de decisión. Indudablemente, Roosevelt es, entre todos los líderes del mundo capitalista de hoy, uno de los personajes más vigorosos y sobresalientes. Por eso quisiera volver a acentuar una vez más, que mi convicción acerca de la imposibilidad de la economía planificada bajo condiciones capitalistas no significa que ponga en duda las facultades personales, el talento y el valor del presidente Roosevelt. Pero si las circunstancias no lo permiten, el líder más dotado de clarividencia no puede alcanzar el objetivo del cual Ud. habla. En un sentido puramente teórico, por supuesto, no queda excluida la posibilidad de acercarse, bajo las condiciones del capitalismo, paulatina y gradualmente a la meta que Ud. llama "socialismo en el sentido anglosajón de la palabra". Pero ¿qué clase de socialismo será ese? A lo sumo refrenaría a los representantes individuales más desvergonzados del capital y aplicaría el principio de la intervención en la economía nacional en un campo algo más amplio. Todo muy bien. Pero tan pronto Roosevelt o cualquier otro líder del mundo burgués de hoy quiera is más allá, y quiera seriamente atacar las bases del capitalismo, irremediablemente sufrirá un fracaso rotundo. Los bancos, la industria, las grandes empresas, las grandes granjas agrícolas no le pertenecen a Roosevelt. Sin excepción son propiedad privada. El ferrocarril, la flota mercante, todo esto está en manos de propietarios privados. Y, finalmente, aún el ejército de obreros calificados, de ingenieros, de técnicos no está bajo el mando de Roosevelt, sino bajo el mando de propietarios privados: toda esta gente, sin excepción, trabaja para propietarios privados. Tampoco nos debemos olvidar de la función del Estado en el mundo burgués. El Estado es una institución que organiza la defensa del país y mantiene el "orden"; es una máquina para la recaudación de impuestos. El Estado capitalista no tiene mucho que ver con la economía en el sentido propio de la palabra; ésta no se encuentra en manos del Estado. Al contrario, el Estado está en manos de la economía capitalista. Justamente por eso, Roosevelt, a pesar de toda su energía, me temo que no logrará el fin señalado por Ud., siempre suponiendo que esté, efectivamente, persiguiendo tal fin. Tal vez sea posible, dentro de algunas generaciones, aproximarse un poco más a esa meta; personalmente, sin embargo, creo que ni siquiera eso es muy probable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: Quizá esté yo más convencido de una interpretación económica de la política que Ud. Los inventos y la ciencia moderna han producido poderosas fuerzas que impulsan hacia una mejor organización, un mejor funcionamiento de la sociedad, es decir, al socialismo. Organización y regulación de la actividad individual se han convertido, por encima de toda teoría social, en necesidades mecánicas. Si empezamos por el control estatal de los bancos, y, en un segundo paso, ampliamos el control hasta incluir la industria pesada, luego la industria entera, el comercio, etc., entonces este control, que lo abarca todo, equivaldrá a la propiedad estatal de todas las ramas de la economía nacional. Este será el proceso de socialización. Socialismo e individualismo no son contrarios como blanco y negro. Hay muchas gradaciones. Existe un individualismo que raya en el bandolerismo, y existen una disciplina y una organización, que son equivalentes al socialismo. La introducción de la economía planificada depende, en gran parte, de los organizadores de la economía, de la inteligencia técnica bien formada, que poco a poco puede ser ganada para los principios de organización socialista. Esto es lo que importa. Pues organización viene antes que socialismo. Es el factor más importantes. Sin organización, la idea del socialismo queda siendo una simple idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: Entre el individuo y el colectivo, entre los intereses del individuo y los de la comunidad, no existen antagonismos incompatibles, o por lo menos no deberían de existir. No deberían de existir, ya que el colectivismo, el socialismo, no niega los intereses individuales, sino que, al contrario, los une con los intereses del colectivo. El socialismo no puede separarse de los intereses individuales. Sólo la sociedad socialista puede satisfacer al máximo estos intereses personales. Más aún: Sólo la sociedad socialista puede intervenir con decisión a favor de los intereses del individuo. En este sentido, no existen antagonismos incompatibles entre "individualismo" y socialismo. Pero ¿podemos negar los antagonismos entre las clases, entre la clase poseedora, la clase de los capitalistas; y la clase trabajadora, el proletariado? De un lado tenemos la clase poseedora, a la cual le pertenecen los bancos, las fábricas, las minas, los medios de transporte, las plantaciones en las colonias. Esa gente no ve más que su propio interés: quiere lucros. No se somete a la voluntad del colectivo; intenta subordinar todo lo colectivo a su voluntad. Por otro lado, tenemos a la clase de los pobres, la clase explotada, a la cual no le pertenecen ni fábricas, ni empresas, ni bancos, que, para poder vivir, está forzada a vender su fuerza de trabajo a los capitalistas, y que carece de la posibilidad de satisfacer sus necesidades más elementales. ¿Cómo armonizar intereses y aspiraciones tan contrarios? A mi parecer Roosevelt no logró encontrar el camino hacia la reconciliación de estos intereses. Eso es también imposible, como lo demuestra la experiencia. Por supuesto Ud. conoce la situación en los Estados Unidos mejor que yo, pues nunca he estado allí y me informo acerca de las condiciones americanas, principalmente por medio de la literatura. Pero tengo alguna experiencia en la lucha por el socialismo, y esta experiencia me dice, que Roosevelt, si realmente tratara de servir a los intereses de la clase obrera a costa de la clase capitalista, será substituido, de parte de esa clase capitalista, por otro presidente. Los capitalistas dirán: los presidentes van y vienen, mas nosotros no nos vamos, si tal o cual presidente no representa nuestros intereses, nos buscaremos otros. ¿Qué puede, a fin de cuentas, oponer el presidente a la voluntad de la clase capitalista?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: Me opongo a esa simplificada subdivisión de la humanidad en pobres y ricos. Desde luego que existe una categoría de gente, que sólo persigue afanosamente el lucro propio. Pero ¿acaso no se le ve a esta gente como a una plaga, en el oeste tanto como aquí? ¿No existe mucha gente en el oeste, para la cual el beneficio no es ninguna meta en sí, que dispone de ciertos medios financieros, que quiere invertir y costear el sustento de estas inversiones, sin que vean en esto su meta principal? Ven en las inversiones una necesidad desagradable. ¿Acaso no existen muchos ingenieros capaces, que cumplen con su deber, organizadores de la economía, que encuentran el acicate para su actividad en otra cosa que no sea el lucro? A mi parecer existe una clase numéricamente fuerte de gente capacitada, que admite que el sistema actual es insatisfactorio, y que jugará un papel importante aún en la sociedad capitalista del futuro. Durante los últimos años he pugnado mucho, he pensado mucho acerca de la necesidad de hacer propaganda por el socialismo y el cosmopolitismo en amplios círculos de los ingenieros, los pilotos, los empleados técnico-militares. Carece de sentido querer acercarse a esos círculos con una propaganda de una simple lucha de clases. Esa gente comprende, en qué estado se encuentra el mundo. Comprende que es un maldito caos, pero el simple antagonismo de la lucha de clases de Ud., lo toma como algo disparatado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: Ud. se contrapone a la subdivisión simplificada de la humanidad en pobres y ricos. Naturalmente, existe una capa media; existe la inteligencia técnica a la que se refirió, y existen personas muy buenas y muy honestas en ella. También existen, en ella, personas deshonestas y malas. Generalmente Ud. encuentra aquí todo tipo de gente. Pero antes que nada la humanidad se divide en pobres y ricos, en poseedores y explotados, y apartar la vista de esta división fundamental, significa apartar la vista del hecho fundamental. Yo no niego la existencia de capas medias, intermedias, que se puedan poner del lado de una, o de otra de las dos clases combatientes, o que se mantengan en una posición neutral en esta lucha. Pero repito, apartar la vista de esta división fundamental de la sociedad, o de la lucha fundamental entre las dos clases principales significa cerrar los ojos ante los hechos. Esta lucha se está librando y se seguirá librando. Cómo termine la lucha, depende del proletariado, de la clase obrera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: Pero ¿no existe mucha gente, que no es pobre, y sin embargo trabaja, trabaja productivamente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: Naturalmente que hay pequeños propietarios de tierra, artesanos, pequeños comerciantes; pero el destino de un país no depende de esa gente, sino de las masas trabajadoras que producen todo aquello que la sociedad necesita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: Pero tendrá que reconocer que existen géneros de capitalistas que difieren mucho entre sí. Hay capitalistas que sólo piensan en el lucro, sólo piensan en hacerse ricos; pero también hay quienes están dispuestos a hacer sacrificios. Tome por ejemplo al viejo Morgan. Sólo pensaba en el lucro; era sencillamente un parásito de la sociedad; sólo acumulaba posesiones. Pero tome a Rockefeller. Era un organizador brillante; ha demostrado de manera ejemplar cómo se debe organizar la explotación del petróleo. O tome a Ford. Desde luego que Ford busca el beneficio propio. ¿Pero no es también un organizador apasionado de la racionalización en la producción, del cual Ud. aprende? Quiero señalar que en los últimos tiempos se ha producido un cambio importante en la actitud de los países de habla inglesa con respecto a la URSS. La causa de esto hay que buscarla en la posición de Japón y en los acontecimientos en Alemania. Pero al lado de eso existen otras razones que no tiene su origen en la política internacional. Existe una causa más profunda, y está, justamente, en que mucha gente se va dando cuenta de que el sistema basado en el lucro privado se está derrumbando. Bajo estas circunstancias me parece que no debemos poner el antagonismo entre ambos mundos en primer plano, sino que nos deberíamos esforzar por unificar todas las corrientes constructivas, todas las fuerzas constructivas, en la medida de lo posible, en una línea. Tengo la impresión, de que mi posición es más izquierdista que la suya, Sr. Stalin, creo que el viejo sistema está más cercano a su fin de lo que Ud. cree.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: Al hablar de capitalistas, que sólo buscan el lucro, sólo buscan la riqueza, no estoy queriendo decir que esa gente no tenga ningún valor y que no sirva para nada más. Muchos de ellos disponen, sin duda, de grandes capacidades organizativas, que no pretendería negar ni soñando. No es poco lo que los hombres de la Unión Soviética aprendemos de los capitalistas. Y Morgan, al cual caracteriza de modo tan desventajoso, fue indudablemente, un organizador bueno ya capaz. Pero si habla de gente resuelta a crear un mundo nuevo, por cierto que no la encontrará en las filas de aquellos que sirven fielmente a la causa del lucro. Nosotros y ellos estamos en dos polos opuestos. Ud. ha mencionado a Ford. Desde luego que es un organizador capaz de la producción. ¿Pero no conoce su actitud para con la clase obrera? ¿No sabe a cuántos obreros lanza a la calle? El capitalista está encadenado al lucro, y ningún poder del mundo lo puede arrancar de allí. El capitalismo no es eliminado por los organizadores de la producción, por la inteligencia técnica, sino por la clase obrera, porque las capas que mencionamos no tienen un papel autónomo. El ingeniero, el organizador de la producción, no trabaja como él quiere, sino como debe, trabaja de una manera que sirve a los intereses de su patrón. Desde luego que hay excepciones; hay hombres en esa capa que han despertado del delirio capitalista. En determinadas condiciones, la inteligencia técnica puede lograr milagros y prestar grandes servicios a la humanidad. Pero también puede causar grandes daños. No es poca la experiencia que tenemos los hombres de la Unión Soviética con la inteligencia técnica. Después de la Revolución de Octubre, una determinada parte de la inteligencia técnica se negó a colaborar en la construcción de la nueva sociedad; se resistía a este trabajo de construcción y lo saboteaba. Hicimos todo lo que pudimos para integrar a la intelectualidad técnica a este trabajo constructivo; lo intentamos de una manera y de otra. Pasó mucho tiempo antes de que nuestros intelectuales preparados se encontraran dispuestos a apoyar el nuevo sistema activamente. Hoy, lo mejor de esta intelectualidad técnica está en la línea más avanzada de aquellos que construyen la sociedad socialista. Partiendo de estas experiencias, estamos muy lejos de subestimar tanto los buenos como los malos lados de esta intelectualidad; sabemos que, de un lado, puede causa daño, del otro, puede lograr "milagros". Naturalmente , las cosas serían diferentes, si fuese posible arrancar a la intelectualidad, de un solo golpe, del mundo capitalista. Pero eso es utópico. ¿Hay entre la intelectualidad técnica, muchos que osarían romper con el mundo burgués e intervenir a favor de la edificación de una nueva sociedad? ¿Cree Ud. que haya mucha gente de ese tipo, digamos, en Inglaterra o en Francia? No, son sólo pocos, los que estarían dispuestos a separarse de sus patronos y empezar con la construcción de un nuevo mundo. Además, ¿podemos ignorar el hecho que, para cambiar el mundo, se tiene que estar en posesión del poder político? Me parece, Sr. Wells, que subestima mucho la cuestión del poder político, que esta pregunta, en su concepción, no está considerada en absoluto. ¿Qué puede hacer esa gente, aún con las mejores intenciones del mundo, si no está en condiciones de plantearse la pregunta del poder, y no está, ella misma, en posesión del poder? En el mejor de los casos, puede apoyar a la clase que tome el poder, pero no puede cambiar el mundo por su propia fuerza. Eso sólo lo puede hacer una clase mayoritaria, que se pone en el lugar de la clase capitalista, y se convierte, en vez de ésta, en dirigente. Esta clase, es la clase obrera. Desde luego que hay que aceptar la ayuda de la intelectualidad técnica; y, en sentido inverso, hay que ayudarle a ella. Pero no se debe creer, que la intelectualidad técnica fuese capaz de jugar un papel histórico autónomo. La transformación del mundo es un proceso grande, complicado y penoso. Esta gran tarea exige una gran clase. Sólo grandes barcos emprenden largos viajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: Sí, pero para emprender un viaje largo, se necesita un capitán y un timonel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: Eso es correcto, pero lo primero que se necesita para un viaje largo, es un barco grande. ¿Qué es un timonel sin barco? Nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: El barco grande es la humanidad, no una clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: Ud., Sr. Wells, por lo visto parte de la suposición, de que todos los hombres son buenos. Yo, mientras tanto, no olvido que también existen muchos hombres malos. No creo en la virtud de la burguesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: Recuerdo la situación de la intelectualidad hace algunas décadas. En aquel entonces, la intelectualidad técnica era numéricamente pequeña, pero había mucho que hacer, y cada ingeniero tenía, técnica e intelectualmente, su oportunidad. Por eso, la intelectualidad técnica era la clase menos revolucionaria. Hoy, mientras tanto, hay intelectuales técnicos de sobra, y su mentalidad ha cambiado muy marcadamente. El hombre con formación profesional, que antes jamás habría prestado atención a discursos revolucionarios, ahora se interesa mucho por ellos. Recientemente estuve en una cena de la Royal Society, nuestra gran sociedad científica inglesa. El discurso del presidente fue una intervención en defensa de la planificación social y del control científico. Hoy, el hombre que está al frente de la Royal Society, sostiene ideas revolucionarias e insiste en una reorganización científica de la sociedad humana. Su propaganda de guerra de clases no ha podido adaptarse al paso de este desarrollo. El pensar humano cambia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: Ya lo sé, sí, y la explicación de esto hay que buscarla en el hecho de encontrarse la sociedad capitalista en una callejón sin salida. Los capitalistas buscan un camino que los conduzca fuera de este callejón sin salida, que sea compatible con el prestigio de esta clase, con los intereses de esta clase, pero no lo encuentran. Podrán salirse un corto trecho fuera de la crisis, gateando con pies y manos en el suelo, pero no pueden encontrar un camino que les posibilite salir con la cabeza erguida, un camino que no atentara fundamentalmente contra los intereses del capitalismo. Esto se comprende, naturalmente, en amplios círculos de la intelectualidad técnica. Una gran parte de esos hombres empieza a comprender la comunidad de intereses con la clase que es capaz de mostrar una escapatoria al callejón sin salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: Si hay alguien que entienda algo de la revolución, del lado práctico de la revolución, es Ud., Sr. Stalin. ¿Acaso se han sublevado alguna vez las masas? ¿No es una verdad innegable, que todas las revoluciones son hechas por una minoría?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: Para hacer una revolución, es menester una minoría revolucionaria dirigente; pero la minoría más capacitada, más abnegada, y más enérgica, quedaría desvalida, si no pudiese basarse en el apoyo, por lo menos pasivo, de millones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: ¿Por lo menos pasivo? ¿Tal vez subconsciente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: En parte también el apoyo semiinstintivo, y semiconsciente, pero sin el apoyo de millones aún la mejor minoría sería impotente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: Al observar la propaganda comunista en el oeste, tengo la impresión, que esa propaganda, en vista de la situación actual, suena muy atrasada, pues es propaganda para la insurrección. Propaganda a favor del derrocamiento del sistema social por la violencia, fue buena y justa, cuando iba dirigida contra una tiranía. Pero en las condiciones actuales, derrumbándose solo el sistema de todos modos, se debería de atribuir importancia al rendimiento, a la eficacia, a la productividad, y no a la sublevación. Yo encuentro, que el tono de sublevación es un tono falso. La propaganda comunista en el oeste es una contrariedad para los hombres de mentalidad constructiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: Naturalmente, el viejo sistema se derrumba y se pudre. Correcto. Pero también es correcto, que se están haciendo nuevos esfuerzos, para, con otros métodos, con todos los medios, proteger este sistema moribundo, y salvarlo. Ud. saca una conclusión errónea de una premisa correcta. Con razón afirma, que el viejo mundo se derrumba. Pero se equivoca, si cree, que se derrumba por sí solo. No, la sustitución de un sistema social por otro es un proceso revolucionario, largo y penoso. No es un proceso espontáneo simplemente, sino una lucha: es un proceso que se lleva a cabo en el choque de las clases. El capitalismo se pudre, pero no se le puede comparar sencillamente con un árbol, que esté tan corrompido, que tiene que caer a tierra por sí solo. No, la revolución, el relevo de un sistema por otro, ha sido siempre una lucha, una lucha penosa y cruel, una lucha de vida o muerte. Y cada vez que los hombres del mundo nuevo llegaron al poder, tuvieron que defenderse de los intentos del mundo viejo de restaurar el viejo orden por la violencia; estos hombres del mundo nuevo siempre han tenido que estar en guardia, siempre dispuestos a rechazar los ataques del mundo viejo al nuevo sistema. Sí, tiene razón al decir que se derrumba el viejo sistema social; pero no se derrumba por sí mismo. Tome por ejemplo el fascismo. El fascismo es una fuerza reaccionaria que, utilizando la violencia, intenta conservar el viejo mundo. ¿Qué quiere hacer con los fascistas? ¿Discutir con ellos? ¿Tratar de convencerlos? Pero así, con ellos, no se logra ni lo más mínimo. Los comunistas no glorifican, de ninguna manera, la aplicación de la violencia. Pero ellos, los comunistas, no tienen la intención de dejarse sorprender, no se pueden fiar de que el viejo mundo se saldrá del escenario voluntariamente, ven, que el viejo sistema se defiende por la violencia y, por eso mismo, los comunistas le dicen a la clase obrera: ¡Contestad a la violencia con la violencia, haced todo lo que esté en vuestras fuerzas para impedir que os aplaste el viejo orden moribundo, no dejéis que os aten las manos, aquellas manos, con las que derribaréis el viejo sistema! Ud. ve, por lo tanto, que los comunistas no consideran la sustitución de un sistema social por otro simplemente como un proceso espontáneo y pacífico, sino como un proceso complicado, largo y violento. Los comunistas no pueden cerrar los ojos ante los hechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: Pero mire lo que está sucediendo en el mundo capitalista. Esto no es, simplemente, un colapso, es un estallido de violencia reaccionaria, que termina en el bandolerismo. Y a mi parecer, los socialistas pueden, cuando se da un conflicto con la violencia reaccionaria e inepta, acudir a la ley, y en vez de considerar a la policía como su enemigo, deberían apoyarla en su lucha contra los reaccionarios. Creo que carece de sentido operar con los métodos del viejo y rígido socialismo de insurrecciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: Los comunistas se basan en ricas experiencias históricas; esas experiencias enseñan, que una clase agotada no abandona el escenario voluntariamente. Piense en la historia de Inglaterra en el siglo XVII. ¿No decían en aquel entonces muchos que el viejo sistema social estaba podrido? Pero, a pesar de ello, ¿no fue necesario un Cromwell para anonadarlo por la fuerza?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: Cromwell operaba sobre la base de la constitución, y en nombre del orden constitucional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: ¡En nombre de la constitución ejerció violencia, hizo ejecutar al rey, disolvió y esparció el parlamento, hizo encarcelar o decapitar gente! O tome un ejemplo de la historia de mi país. ¿No estaba claro hace mucho, que se pudría, se desplomaba el sistema zarista? Pero ¿cuánta sangre tuvo que ser derramada aún, para abatirlo? ¿Y la Revolución de Octubre? ¿No hubo muchos que veían con toda claridad, que solamente nosotros, los bolcheviques, señalábamos una salida? ¿No estaba claro que el capitalismo ruso estaba podrido? Pero Ud. sabe cuán fuerte fue la resistencia, cuánta sangre tuvo que ser derramada para defender la Revolución de Octubre contra todos sus enemigos, en el interior y en el extranjero. O tome a Francia a finales del siglo XVIII. Mucho tiempo antes de 1789 ya estaba claro, cuán podrido estaba el poder del rey, cuán podrido estaba el sistema feudal. Sin embargo, aquello no pudo llevarse a cabo sin un levantamiento popular, un choque de las clases. ¿Por qué? Porque aquellas clases que tienen que abandonar el escenario de la historia, son las últimas en creer que su juego se ha acabado. Es imposible convencerlas de ello. Creen, que las grietas en la putrefacta estructura del viejo orden podrían ser remendadas, que la estructura tambaleante del viejo orden podría ser arreglada y salvada. Por eso mismo, las clases que están hundiéndose, acuden a las armas y se valen de cualquier medio, para mantenerse como clase dominante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: ¿Pero acaso la Gran Revolución francesa no fue encabezada por algunos abogados?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: Estoy lejos de querer menoscabar el papel de la inteligencia en movimientos revolucionarios: Pero ¿fue la Gran Revolución francesa una revolución de abogados, o una revolución del pueblo, que logró la victoria movilizando a amplias masas populares para la lucha contra el feudalismo, y defendiendo los intereses del Tercer Estado? ¿Y actuaron los abogados entre los dirigentes de la Gran Revolución francesa de acuerdo a las leyes del viejo orden? ¿No introdujeron un derecho nuevo, burgués-revolucionario? Ricas experiencias históricas enseñan que hasta hoy ninguna clase se ha retirado para hacerle lugar a otra voluntariamente. Esto, en la historia no tiene precedente. Los comunistas han aprendido esta lección histórica. Los comunistas celebrarían que la burguesía se retirase voluntariamente. Pero tal giro de las cosas es, como sabemos por experiencia, improbable. Por eso, los comunistas están prevenidos para lo peor, y se dirigen a la clase obrera con el llamamiento de estar alerta y preparada para la lucha. ¿De qué vale un dirigente que adormece la vigilancia de su ejército, un dirigente que no comprende que el enemigo no va a capitular, que tiene, que tiene que ser destruido? Quien, como dirigente, actúa de tal manera, engaña, traiciona a la clase obrera. Esta es la razón por la cual opino, que aquello que a Ud. la parece atrasado, para la clase obrera es, en realidad, una norma para la actividad revolucionaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: No niego que sea necesario hacer uso de la violencia, pero sí es mi opinión, que las formas de lucha deberían ser concertadas como mejor se pueda, con las posibilidades que ofrecen las leyes existentes dignas de ser defendidas contra ataques reaccionarios. No hay ninguna necesidad de desorganizar el sistema viejo, ya que éste, tal como están las cosas, se va desorganizando por sí solo. Por eso, la sublevación contra el orden viejo, contra la ley, me parece anticuada y superada por el desarrollo. Estoy, dicho sea de paso, exagerando conscientemente, para que la verdad se haga visible de modo más claro. Puedo formular mi punto de vista de la siguiente manera: primero, estoy a favor del orden; segundo, ataco al sistema existente en tanto que no puede garantizar el orden; tercero, temo que la propaganda a favor de la guerra de clases vaya a alejar del socialismo justamente a aquellas personas cultas, que el socialismo necesita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: Si se quiere lograr un gran objetivo, un objetivo social importante, se precisa una fuerza central, un baluarte, una clase revolucionaria. Como próximo paso, es necesario organizar el apoyo de esta fuerza central por parte de fuerzas auxiliares; en este caso, dicha fuerza auxiliar es el Partido, al cual están afiliadas también las mejores fuerzas de la inteligencia. Ud. acaba de hablar de "personas cultas". Pero ¿en qué personas cultas pensaba? En Inglaterra durante el siglo XVII, en Francia a fines del siglo XVIII, y en Rusia durante la época de la Revolución de Octubre, ¿no estaban muchas personas del lado del viejo orden? El viejo orden tenía a su servicio a muchas personas sumamente cultas, que defendían el viejo orden, que combatían el nuevo orden. La cultura es un arma, cuyo efecto depende de qué mano la haya forjado, qué mano la dirija. Por supuesto, el proletariado necesita personas sumamente cultas. Ciertamente; los ingenuos no pueden ser de ninguna ayuda para el proletariado en su lucha por el socialismo, en la edificación de una nueva sociedad. No subestimo el rol de la inteligencia; al contrario, lo subrayo. Pero la pregunta es la siguiente: ¿de qué inteligencia estamos hablando? Porque hay diferentes tipos de inteligencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: No puede haber revolución sin cambios radicales en la instrucción pública. Basta citar dos ejemplos: el ejemplo de la República alemana, que no tocó el viejo sistema educacional, y que por eso nunca se convirtió en República; y el ejemplo del Labour Party inglés, que no tiene la intención de insistir en una transformación radical de la instrucción pública.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: Muy acertado. Permítame ahora responder a sus tres puntos. Primero: Lo más importante para la revolución es la existencia de un baluarte social. Tal baluarte social es la clase obrera. Segundo: se precisa de una fuerza auxiliar, aquello, que los comunistas llaman Partido. Al Partido está afiliada la inteligencia obrera, y aquellos elementos de la inteligencia técnica que están estrechamente ligados a la clase obrera. La inteligencia se fuerte solamente, si se une con la clase obrera. Si se contrapone a la clase obrera, se convierte en una simple cifra. El nuevo poder político crea las nuevas leyes, el nuevo orden, el cual es un orden revolucionario. Yo no estoy a favor del orden sin más ni más. Yo estoy a favor de un orden que corresponda a los intereses de la clase obrera. Por supuesto, si algunas leyes del viejo orden pueden ser utilizadas en interés de la lucha por un orden nuevo, esto debería de hacerse. No tengo objeciones contra su postulación de que el sistema actual debería ser atacado, en tanto que no puede garantizar el orden necesario para el pueblo. Y, finalmente, está equivocado si cree que los comunistas están enamorados de la violencia. Con todo gusto renunciarían a la aplicación de violencia, si la clase dominante estuviera dispuesta a cederle su lugar a la clase obrera. Pero la experiencia histórica indica lo contrario de tal suposición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: Aunque también es cierto, que la historia de Inglaterra conoce un caso, en que una clase le dejara el poder a otra clase voluntariamente. En el periodo entre 1830 y 1870, la aristocracia, que en las postrimerías del siglo XVIII tuvo aún una influencia considerable, voluntariamente, sin lucha seria, le cedió el poder a la burguesía, lo cual fue una de las causas para el sentimental mantenimiento de la monarquía. En lo sucesivo, esta transferencia del poder condujo a que erigiera su dominio la oligarquía financiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: Pero Ud. se ha pasado imperceptiblemente de cuestiones de la revolución a cuestiones de la reforma. Eso no es lo mismo. ¿No opina que el movimiento cartista tuvo gran significado para las reformas en la Inglaterra del siglo XIX?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: Los cartistas poco hicieron, y desaparecieron sin dejar huellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: No comparto su opinión. Los cartistas, y el movimiento huelguístico organizado por ellos, tuvieron un papel importante; obligaron a las clases dominantes a una serie de concesiones con respecto al derecho de sufragio, con respecto a la abolición de los llamados "distritos electorales corrompidos", con respecto a algunos puntos de la "Carta". El cartismo jugó un rol histórico de no poca importancia y obligó a una parte de las clases dominantes, a menos que hubiese querido tolerar continuas conmociones, a hacer ciertas concesiones, ciertas reformas. En general cabe decir que las clases dominantes de Inglaterra, la aristocracia tanto como la burguesía, se han mostrado desde el punto de vista de sus intereses de clase, del punto de vista del afianzamiento de su poder, ser las más hábiles, las más flexibles en comparación con todas las otras clases dominantes. Tome, digamos, un ejemplo de la historia de nuestros días -la huelga general en Inglaterra, en el año 1926. En caso de semejante acontecimiento, a saber, que el Consejo general de los sindicatos dé la orden de huelga, cualquier otra burguesía hubiese, en primer lugar, hecho detener a los dirigentes sindicales. No así la burguesía británica, que con ello actuó de manera absolutamente inteligente, desde el punto de vista de sus propios intereses. No me imagino que la burguesía de los Estados Unidos, de Alemania o de Francia hubiese aplicado una estrategia tan flexible. Para mantener su dominio, las clases dominantes de Gran Bretaña no han rehusado nunca hacer pequeñas concesiones, o reformas. Pero sería un error tomar estas reformas por revolucionarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: Ud. Tiene una opinión más favorable de las clases dominantes de mi país que yo. Pero ¿existe gran diferencia entre una pequeña revolución y una gran reforma? ¿Acaso una reforma no es una pequeña revolución?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: A consecuencia de la presión desde abajo, de la presión de las masas, la burguesía puede, manteniendo el sistema socio-económico reinante, ocasionalmente conceder determinadas reformas parciales. Al actuar así, calcula que esas concesiones son necesarias para mantener su dominio de clase. Es pues, por este motivo, imposible caracterizar una reforma como revolución. Por ello, no hemos de esperar ningún cambio del sistema social que se realice como imperceptible transición de un sistema a otro, por vía de reformas, a través de concesiones de la clase dominante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: Le agradezco mucho por esta conversación, que para mí ha tenido una gran importancia. Cuando me estuvo explicando diversos puntos, posiblemente haya recordado el pasado, cuando en los círculos ilegales antes de la revolución, solía explicar los fundamentos del socialismo. Hay actualmente sólo dos personas sobre la tierra, cuya opinión, cuya más mínima declaración es escuchada todavía por millones -de Ud. y Roosevelt. Otros, que prediquen cuanto quieran; lo que digan no será impreso ni tenido en cuenta. Aún no puedo apreciar, cuánto ha sido logrado en su país. Pero he visto ya las caras contentar de hombres y mujeres sanos, y sé, que algo muy significativo se está realizando aquí. La diferencia, en comparación con 1920, es asombrosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: Mucho más se hubiera podido conseguir, si los bolcheviques hubiésemos sido más inteligentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: No, si los seres humanos fuésemos más inteligentes. Sería una buena cosa inventar un plan quinquenal para la reconstrucción del cerebro humano, pues obviamente le faltan muchas cosas imprescindibles para un orden social perfecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: ¿Piensa quedarse aquí para el Congreso de la Unión de Escritores Soviéticos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: Desafortunadamente tengo varios compromisos, y me puedo quedar sólo por una semana en la URSS. Vine con el deseo de hablar con Ud. y estoy muy contento con nuestra charla. Pero, con los escritores, con los que pueda encontrarme, pienso hablar de la posibilidad de sus afiliación al PEN-Club. Es ésta una organización internacional de escritores, que fue fundada por Galsworthy; después de morir él, yo me convertí en su presidente. La organización es aún débil, pero tiene grupos de afiliados en muchos países, y, lo cual es aún más importante, la prensa informa muy detalladamente acerca de los discursos de sus miembros. Su principio es la libre manifestación de opiniones -también de opiniones contrarias. Espero poder discutir este punto con Gorki. No sé, si aquí ya se está preparado para tanta libertad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: Los bolcheviques llamamos a eso "autocrítica". Se acostumbra en toda la URSS. Si Ud. deseara alguna cosa, yo le podría ayudar con voluntarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wells: Le estoy muy agradecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stalin: Yo le agradezco por la entrevista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;Bolchevik, número 17, 1934&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-116129479084991078?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/116129479084991078'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/116129479084991078'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2006/10/entrevista-stalin-1934.html' title='Entrevista a Stalin (1934)'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-116111374630211889</id><published>2006-10-17T14:31:00.000-05:00</published><updated>2006-10-18T20:43:44.546-05:00</updated><title type='text'>Joseph Djugashvili: un personajazo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/885/3778/1600/Stalin%20con%20hija.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/885/3778/200/Stalin%20con%20hija.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Conversamos largo y tendido acerca de lo que fue la revolución bolchevique, acerca de la manera en que Lenin entendió el socialismo. Analizamos la coyuntura vivida cuándo quedó claro que el socialismo prendería solamente en la atrasada Rusia. Empezamos a conocer aquello en lo que se fue convirtiendo la revolución, cuando logró ascender a la cúspide de PCUS Joseph Djugashvili. O sea, Stalin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este georgiano había adoptado el nombre de Stalin (“hombre de hierro”), luego unirse a los bolcheviques, en el año de 1904. Pero su apellido era lo único que asustaba. Porque dentro del partido Stalin había hecho carrera como un burócrata, no como ideólogo, ni menos como hombre de acción. Pequeño de estatura, inseguro, suspicaz, de presencia opaca, no parecía tener gran futuro político en la revolución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fallecer Lenin se inició una dura lucha interna al interior de la primera camada de revolucionarios. Todos esperaban que se impusiera Trotsky, cabeza del Ejército Rojo. Un hombre intelectualmente elevado, que era muy respetado entre los bolcheviques.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie daba mucho por su Stalin. Troksky, dicen, lo llamaba “la mediocridad más eminente del partido”. Lenin no tenía una opinión mucho mejor. En su testamento fue claro: Stalin debía ser removido de su cargo, cualquiera podía ser su sucesor, menos él.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pero este burócrata supo moverse muy bien dentro del partido. Hacia fines de la década su figura había logrado adquirir un predominio incontrarrestable dentro del partido. Esto quedó de manifiesto cuando logró someter a proceso a Trotsky, bajo la acusación grave de “revisionismo”. En el congreso del PCUS de 1927 se hizo una gran votación: 854.000 miembros votaron a favor de su culpabilidad, sólo 4000 en contra. Fue mandado a Siberia. Luego exiliado en México. Finalmente Stalin lo mandó a matar, el año de 1940. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Stalin se tomó la revolución e inició una dictadura sin parangón, que se proyectó hasta el año de su muerte en 1953. Bajo su mandato se adulteró completamente el contenido político de este experimento socialista. A partir de entonces la URRS se concentró en dos objetivos muy concretos: modernizar la agricultura a través de la colectivización de la producción e industrializar en tiempo récord la URRS para sacarla del subdesarrollo y amagar las amenazas internas y externas que confrontaba su poder, usando como instrumento el terror.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ya conversamos de todo ésto, también de lo que comportó. Para aquellos de ustedes que quieran conocer las razones que motivaron su política agraria, lean los párrafos que dedica a la "&lt;a href="http://www.angelfire.com/celeb/stalinismo/fundamen.htm#V"&gt;Cuestión campesina&lt;/a&gt;" en &lt;em&gt;Fundamentos del leninismo &lt;/em&gt;(una especie de catecismo que el régimen hacía que todo el mundo debiera aprenderse de memoria). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El programa de industrialización acelerada de Stalin fue exitosísimo. La política campesina, en cambio, fue un desastre, que va a ir minando lentamente la viabilidad del régimen. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ojo con este tema: el Este tema reviste interés especial para las materias que estamos discutiendo. Las naciones tercermundistas (incluido Chile) que fundamentaron sus programas de modernización en el modelo soviético copiaron sin discriminar: tanto los planes quinquenales como la misma lamentable reforma agraria que a los soviéticos les produjo tantos problemas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-116111374630211889?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/116111374630211889'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/116111374630211889'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2006/10/joseph-djugashvili-un-personajazo.html' title='Joseph Djugashvili: un personajazo'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-116068539659792081</id><published>2006-10-12T14:25:00.000-06:00</published><updated>2006-10-14T18:51:15.360-06:00</updated><title type='text'>Marx y el marxismo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/885/3778/1600/luisvitale.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/885/3778/200/luisvitale.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Conversamos, en clases, sobre las ideas de Marx. Las conocimos lo suficiente para tener una noción más o menos clara acerca de lo que ellas comportaban. Pues bien, luego de terminar de hablar de Marx y de sus ideas, hay que comenzar a hablar del &lt;em&gt;marxismo&lt;/em&gt;, que es una cosa bien distinta: aquella suerte de apropiación que hacen de ese &lt;em&gt;corpus&lt;/em&gt; de ideas una serie de movimientos sociales y políticos que se dan en la Europa industrializada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre las décadas de 1850 y 1870 las ideas de Marx fueron madurando, materializándose en una serie de brillantes textos, que van conformando una obra gruesa, que transforma las intuciones expuestas en &lt;em&gt;El Manifiesto Comunista&lt;/em&gt;, en las piezas de una gran teoría de lo social (que describía como ninguna lo que era el mundo capitalista, y que aporta, además, un programa político muy claro para conducir el pensamiento de izquierda hacia la superación de ese capitalismo). A esta torta le faltaba solamente una guinda. Eso sucedió en 1867 cuando Marx publicó el primer volumen de su obra más importante: &lt;em&gt;El Capital&lt;/em&gt; (obra que su muerte va a dejar inconclusa). A partir de entonces este emigrado alemán, avecindado en Inglaterra desde fines de la década de 1840, se convirtió en una celebridad mundial. Sus ideas, además, se fueron transformando con rapidez en el canon de cualquier socialismo posible en toda Europa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los 70’s el marxismo gano una popularidad inusitada al interior del movimiento obrero, popularidad que no había gozado ningún ideario socialista, ni siquiera el anarquismo (tan vivo en la parte latina de Europa: Francia, Italia y España). El prestigio alcanzado por las ideas de Marx quedó de manifiesto cuando se formó la Segunda Internacional de partidos socialistas, el año de 1889. Esta organización, heredera de la Primera Internacional (de 1864), se constituyó en París, en una reunión que convocó 400 delegados de 20 países. Su programa, inicialmente, había sido encargado a Mazzini. Se buscaba potenciar un movimiento socialista que rebasara el horizonte mezquino de los estados nacionales. Un tipo de fraternidad más amplia. Las ideas de Mazzini, que querían poner rostro a esa intención, fueron inmediatamente desplazadas por las del recientemente fallecido Marx. Marx pasó a ser, a partir de ese momento, el único interprete válido de cualquier socialismo posible en Europa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El marxismo caló en todos los partidos socialistas. El primero de ellos fue al PS alemán, de 1875, desde el principio marxista. Poco después se organizaron partidos socialistas en Francia, Austria, Bélgica, Suiza, Dinamarca y Suecia. Todos marxistas. Lo mismo en Rusia, el mismo año de la muerte de Marx (1883). Apareció luego la Federación Social Demócrata inglesa, al lado del partido laborista (un partido obrero no marxista). Incluso en el remoto Chile apareció un partido socialista marxista algunos años después (en 1912).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El marxismo ganó adeptos en las elecciones políticas de principios del siglo XX. La izquierda se transformó en una fuerza electoral monumental. Hacia 1914 era, de hecho, la fuerza electoral más importante de Europa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pleno éxito del marxismo. Pero también, a la vez, una extraña derrota. Porque en la segunda mitad del siglo XX la clase trabajadora Europea, que se miraba ideológicamente en el espejo que le ofrecía el marxismo, perderá todo su potencial revolucionario. Toda una ironía: en el momento mismo en el que marxismo lograba imponerse como ideología dominante del movimiento trabajador (en Europa y en otras partes, como Chile), dejó de pesar como un verdadero instrumento para la superación de capitalismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto pasó así: todos los partidos y movimientos socialistas de Europa, fueron descubriendo que si participaban en el sistema que querían destruir, a través de la la protesta o la huelga, podían sacar una buena tajada de beneficios a las empresas. ¿Para qué gastar sangre en luchar por una guerra de clases si se estaba logrando el bienestar a través del camino de la social democracia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gradualismo o &lt;em&gt;revisionismo&lt;/em&gt; había traído más bienestar del que los pobres habían gozado nunca. Realidad indesmentible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las odiosas diferencias del principio fueron dando origen a modelos de mayor integración social. Las condiciones materiales del trabajador mejoraron, las barriadas obreras comenzaban a recibir los adelantos del siglo... en los países más capitalistas de todos....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y la revolución? A comienzos del siglo XX había dejado de ser un objetivo para los marxistas. Los trabajadores, los líderes socialistas, los ideólogos, habían dejado de ser, casi todos ellos, revolucionarios activos. La social-democracia se volvió la receta dominante en Europa. Dejó de ser ser posible, por lo mismo, el estallido de una verdadera revolución proletaria en Europa, que destruyera el capitalismo y la democracia. En todas partes, incluida Rusia, con su aguerrido socialismo revolucionario, parecía no haber, ya, ninguna esperanza para la revolución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La suerte del socialismo científico de Marx, que les describí, parecía ya echada. Marx se había convertido en un filósofo más, para conocer y comentar en clases. El marxismo, como proyecto histórico, parecía muerto, oleado y sacramentado. Pero entonces se produjo un hecho completamente fortuito, que lo cambió todo, que cambió, de paso, el aspecto que ofrecería el mundo a lo largo del siglo XX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marx había previsto que la revolución se produciría de manera inevitable en las sociedades más industrializadas, como consecuencia de la maduración del proceso de lucha de clases. Luego del período revolucionario, sobrevendría un período en que el proletariado ejercería una severa dictadura, como primer paso para la construcción de la sociedad sin clases, sueño final del marxismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La revolución socialista, sin embargo, no estalló en Inglaterra, ni en Francia, ni en Alemania. Ni en ningún otro país de la Europa desarrollada. Estalló en Rusia, la nación más atrasada de Europa (el lugar menos apto para soñar con el inicio del socialismo....).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí revivio un extraño &lt;em&gt;marxismo&lt;/em&gt;, cuyos matices deben ser motivo de la discusión que vamos a tener en clase. Luego de eso, el marxismo se transformó el en marco de referencia para otras naciones subdesarrolladas, en el tercer mundo descolonizado, del cual hablamos largo (creado para países de industrialización superior, tuvo que aterrizar en las naciones pobres del sur, como el remoto Chile).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esos lugares impensados el marxismo prendió con una fuerza inusitada, hasta hace muy poquito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ver como aterriza el marxismo y se encarna muy bien en el mundo intelectual y social, lean esta perla: la interpretación marxista de la historia de Chile de Luis Vitale. Recorran, por ejemplo, las páginas del &lt;a href="http://mazinger.sisib.uchile.cl/repositorio/lb//v20027291323vitale04.pdf"&gt;tomo I&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-116068539659792081?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/116068539659792081'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/116068539659792081'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2006/10/marx-y-el-marxismo.html' title='Marx y el &lt;i&gt;marxismo&lt;/i&gt;'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-115939553182969439</id><published>2006-09-27T15:59:00.000-06:00</published><updated>2006-09-28T12:18:24.643-06:00</updated><title type='text'>Los 'socialismos reales'</title><content type='html'>&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/885/3778/200/czech-communism.jpg" border="0" /&gt;Vamos a conversar un rato sobre los “socialismos reales”. Los socialismo &lt;em&gt;reales&lt;/em&gt; son reproducciones a pequeña o gran escala de la fórmula de organización política, social y económica que se dieron los soviéticos. &lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Suena extraño eso de ‘reales’. ¿Se quiere significar con esta categoría que hay socialismos &lt;em&gt;irreales&lt;/em&gt;? En cierto modo &lt;em&gt;sí&lt;/em&gt;. Irreales porque se trataba de disquisiciones bellas acerca de la justicia humana, del tipo más variado, que nunca llegaron a contemplar una faceta practica. Por eso Marx minusvaloró el trabajo de todos sus predecesores motejándolo de &lt;em&gt;utópico&lt;/em&gt; para diferenciarlo del “socialismo científico” que él imaginaba como el único eje satisfactorio de proyectos modernos de liberación. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Un socialismo perfecto? En los libros elaborados por los intelectuales de las distintas épocas había muchas recetas mejores, más puras, más justas, más inteligentes, acaso más socialistas, en la esencia. Pero esas recetas se quedaron en el papel, sin lograr materializarse, de manera perdurable, en realidades sociales con peso histórico. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Este socialismo nos interesa porque su presencia y su impacto define los términos de cualquier aspecto del sistema de relaciones internacionales de poder, en el periodo que interesa a este curso (1945 a 1990): la receta soviética caló en Europa (Polonia, Checoeslovaquia, Hungría, Yugoeslavia, Rumania, Bulgaria, Albania, y una parte de Alemania), se propagó a Asia (Corea, China, Vietnam, etc.), puso un pie en América Latina (Cuba) y otro en Africa (Angola, Mozambique). Un tercio de la población del mundo, en suma.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Un &lt;a href="http://images.encarta.msn.com/xrefmedia/aencmed/targets/maps/mhi/00126edc.gif"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;mapa para que lleguen a clase con una impresión visual&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; de la enorme tajada del mundo que llegó a incluir el bloque comunista.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Quiero explicarles cómo era este socialismo, que llegó a ser muy importante para el mapa político mundial. Pero antes de ello, necesitamos hacer sentido del término. ¿Qué es el socialismo, de una manera general? Necesitamos entenderlo bien para comenzar a discutir si el socialismo que se dio en el mundo, hasta la caída del muro, era, efectivamente, socialismo como el que muchos habían soñado; si el fracaso de esta experiencia histórica, por lo mismo, equivale al fracaso del concepto y de la esperanza que éste conlleva.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Para sacrificados bilingües, la buena aproximación conceptual que aparece en este buen diccionario de ideas. Al &lt;a href="http://etext.virginia.edu/cgi-local/DHI/ot2www-dhi?specfile=/texts/english/dhi/dhi.o2w&amp;act=text&amp;amp;offset=17094616&amp;query=socialism&amp;amp;tag=SOCIALISM+FROM+ANTIQUITY+TO+MARX"&gt;primer socialismo&lt;/a&gt;. Y al &lt;a href="http://etext.virginia.edu/cgi-local/DHI/ot2www-dhi?specfile=/texts/english/dhi/dhi.o2w&amp;act=text&amp;amp;offset=11286578&amp;query=socialism&amp;amp;tag=MARXIST+REVISIONISM:+FROM+BERNSTEIN+TO++MODERN+FORMS"&gt;que vino luego&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-115939553182969439?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/115939553182969439'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/115939553182969439'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2006/09/los-socialismos-reales.html' title='Los &apos;socialismos reales&apos;'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-115886910551882127</id><published>2006-09-21T13:41:00.000-06:00</published><updated>2006-09-21T16:10:25.050-06:00</updated><title type='text'>Explosión demográfica en la segunda mitad del siglo XX</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/2054/1727/1600/demografia.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2054/1727/200/demografia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El 12 de octubre de 1999 el Secretario General de las UN, Kofi Annan, anunció que se había producido el nacimiento de una persona muy especial: se trataba del habitante 6.000 millones. Este dato era ilustrativo de un fenómeno imparable, que se había desatado a mediados del siglo XX. &lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En los 200 años que corren entre el 1600 y el 1800 la población aumento en 455 millones de habitantes. Entre el 1800 y el 1900 hubo un aumento ligeramente mayor (lo mismo que había tomado 200 años, ahora se logró en unos 80). Ahora veamos el salto. Con guerras y todo, en la sóla década que corre entre 1950 y 1960 se logró un incremento de 500 millones, o sea lo mismo que antes se había logrado en 200 años o en 100 años. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¡¡ La población del mundo estaba viviendo un fenómeno de explosión demográfica imparable, acaso el &lt;span style="color:#cc0000;"&gt;cambio más relevante que conoció el mundo en el siglo XX&lt;/span&gt;!!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El mundo se llenó de personas, por todas partes. Pero no todo el mundo.... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La población de los países desarrollados vivió un proceso de transición demográfica, que fue estancando el crecimiento. Cada vez menos personas, comenzaron a repartirse riquezas exponencialmente mayores. Mientras en la parte nueva del mundo, el tercer mundo, la humanidad se propagaba como epidemia, provocando desequibrios en las naciones novatas de Asia, Africa, tanto como en las latinoamericanas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El rinconcito de abajo del planeta comenzó a llenarse de pobres, casi todos ellos muy jóvenes. Las proyecciones de estos cambios demongráficas fueron largamente conversadas en clase. Lo importante es que logren dimensionarlas &lt;strong&gt;examinando estos mapas&lt;/strong&gt; que ilustran la importancia de algunos de estos cambios: la caída espectacular de las tasas de &lt;a href="http://users.erols.com/mwhite28/inf-mort.htm"&gt;mortalidad infantil&lt;/a&gt;, el incremento impresionante en la &lt;a href="http://users.erols.com/mwhite28/life-exp.htm"&gt;esperanza de vida&lt;/a&gt;, la &lt;a href="http://users.erols.com/mwhite28/agricult.htm"&gt;urbanización del mundo&lt;/a&gt; (la crisis integral de las sociedades agrícolas), acaso los tres cambios más relevantes. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Conviene gastar una miradita en estos mapas desarrollados en el "Historical Atlas of the Twentieth Century" de Matthew White.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-115886910551882127?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/115886910551882127'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/115886910551882127'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2006/09/explosin-demogrfica-en-la-segunda.html' title='Explosión demográfica en la segunda mitad del siglo XX'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-115886722715260194</id><published>2006-09-21T13:32:00.000-06:00</published><updated>2006-09-21T13:33:47.163-06:00</updated><title type='text'>Gran Bretaña 'libera' sus colonias evitándose las sangrientas guerras que vivieron franceses, holandeses, portugueses y belgas</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="350"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/izTrLLLwy5c"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/izTrLLLwy5c" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-115886722715260194?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/115886722715260194'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/115886722715260194'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2006/09/gran-bretaa-libera-sus-colonias.html' title='Gran Bretaña &apos;libera&apos; sus colonias evitándose las sangrientas guerras que vivieron franceses, holandeses, portugueses y belgas'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-115826466933368137</id><published>2006-09-14T14:03:00.000-06:00</published><updated>2007-04-10T13:54:09.743-06:00</updated><title type='text'>Fin del colonialismo</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/885/3778/1600/imperialismo.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/885/3778/200/imperialismo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#336666;"&gt;Para entrar en el tema desarrollado en este 'post' conviene visitar &lt;a href="http://elsigloxx.blogspot.com/2006/09/descolonizacin.html"&gt;links a algunos mapas&lt;/a&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los imperios coloniales de los europeos adquirieron su fisionomía definitiva (y su máxima expresión como realidades políticas) como fruto del trabajo de una sola generación de políticos europeos, que hizo lo suyo entre fines del siglo XIX y la Primera Guerra Mundial.&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Entre 1800 y 1880 los imperios coloniales de los europeos se anexaron un total de 17 millones de km2. En las cortas tres décadas que corren entre 1880 y 1910, los europeos se apropiaron de más tierras de las que habían reunido en un siglo: sumaron cerca de 20 millones de km2, lo que los hizo dueños de un 85% de la superficie terrestre de todo el planeta. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que antes había imperios dinásticos. Pero éstos tenían otra composición y otro sentido. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Estas realidades políticas del pasado no eran comparables a las complejas organizaciones internacionales que se constituyeron cuando Europa se convirtió en el corazón del mundo, como generadora de un comercio internacional sin precedentes. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Para qué tomarse la molestia de llevar soldados y funcionarios a las zonas apartadas de Asia y Africa? John A. Hobson, experto en el tema del imperialismo, escribió un trabajo muy conocido en que se exponía el motivo que los políticos de la época consideraron fundamental. ¿Qué beneficios se esperaban?. El principal, con una lectura muy contemporánea si uno analiza la guerra que libra Estados Unidos en el medio oriente, es asegurarse el control de materias primas claves para el desarrollo (impedir, a la vez, que otra nación europea controle esas fuentes de riqueza). Se pensaba, a su vez, que el control del circuito de comercio colonial produciría riquezas enormes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Estas premisas demostraron ser un poco erradas. Es cierto que algunos países europeos tuvieron golpes de suerte: p. ej., los que controlaron el petróleo en las indias orientales y en medio oriente, o quienes se ganaron el monopolio la explotacion de los diamantes en el sur de Africa. Pero estos beneficios económicos fueron francamente marginales, si se los compara con los enormes costos representados por la mantención de la pesada administración colonial, de esos grandes ejércitos que debieron despachar los europeos para mantener sujetos a los nacionalistas nativos. P. ej., Portugal, con sus 8 millones de habitantes tuvo que solventar un ejército profesional de 200.000 en sus colonias en Angola, Mozambique y Guinea, entre 1961 y 1964, lo que supuso gastar una cantidad desmesurada, que representaba la mitad de su presupuesto nacional. Todo esto, con resultados estériles: en 1974 Portugal tuvo que dar la independencia de todas maneras a estos rebeldes. Francia, por su parte, tuvo que financiar un ejército de 400.000 hombres en los años críticos de los conflictos en Argelia, compuesto mayormente de profesionales, ya no había muchos voluntarios para una guerra muy poco popular en Francia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una cifras de Louis Rogers para ilustrar el punto: las colonias alemanas en Africa (Camerún, Nueva Guinea, etc), que existieron entre 1884 y 1919, con una superficie varias veces superior a la que ocupaba el Imperio Alemán en Europa, aportaban una cifra inferior al del 1% del comercio. El aporte Congo al comercio total de Bélgica, la “colonia modelo”, el paradigma de lo colonial, alcanzaba sólo al 1%. Algo sorprendente si se considera que el territorio africano controlado por Bélgica era de 2.345.000 km2, lo que equivale a ochenta veces el territorio que tenía ese país en Europa. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Un mal negocio, porque los europeos debían mandar constantemente subsidios a estos elefantes blancos. La riqueza estaba fluyendo hacia las grandes economias de Estados Unidos, la URRS y China. Era el tiempo de los ‘grandes’. Ya no era el tiempo en que pudiera soñarse en ser ricos exprimiendo a las partes más pobres del planeta (p. ej., la joven Africa). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Todos los países europeos, salvo Suiza, eran dueños de alguna tajadita. Parecían contadas las zonas del mundo que conservaban su independencia. E incluso esas zonas lograban escaparse de manos de los ambiciosos europeos, veían muy claro que no había porvernir sino imitando el modelo exitoso por antonomasia: el modelo europeo. Clarito, muchas zonas que figuraban como ‘independientes’, como latinoamérica, Egipto o Mexico, en realidad eran sumamente ‘dependientes’ (de Inglaterra o Estados Unidos). La URRS que aparecía formalmente como independiente, además como enemiga de las colonias, era una autocracia comunista heredera del imperio terrestre más grande del mundo (el de los zares), que gobernaba más de cien naciones distintas, repartidas entre el Báltico y el Pacífico.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pero había dos poderes coloniales que brillaban sin contrapeso. En 1945 los países europeos eran dueños de la totalidad de Africa y de casi toda Asia. Los principales países colonialistas eran Francia y Gran Bretaña, dueños de cerca un 80% de los territorios y poblaciones coloniales (los que, como vimos, representaban una parte muy significativa de la superficie del mundo).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La principal potencia colonialista, sin duda, era Gran Bretaña. El puro imperio británico poseía una cuarta parte de la tierra (casi 32 millones de km2, si sumamos los territorios coloniales y la &lt;em&gt;Commonwealth&lt;/em&gt;) y una cuarta parte de la población de todo el mundo. Este imperio tenía su guinda: era la India. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La India, al término de la Segunda Guerra, tenía una población de 400 millones de habitantes, o sea los mismos habitantes que reunía todo el resto de dominios coloniales, que eran gobernados por una reducida elite de menos de 1000 funcionarios británicos, apoyados por autoridades indígenas muy parcialmente occidentalizadas y por un gran ejército indio, de cerca de 250.000 hombres. Sus dominios eran más amplios. Incluían: Australia, Nueva Zelandia, Canadá y Sud Africa, en la parte blanca de la gran Comunidad británica; Jamaica, Guayana, Honduras, Bahamas y Bermudas, entre otras, en América central; Hong Kong, Birmania y Singapur, en el sudeste asiático; en el cercano oriente, en el Mediterraneo, joyas como Gibraltar, Malta, Chipre, Jordania y Palestina; Gambia, Sierra Leona, Nigeria, Camerún, parte de Sudán, de Somalia, Uganda y Rhodesia. Además de las grandes colonias de India y Pakistán.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El imperio francés no iba muy atrás. Los franceses controlaban 11 millones de km2 y una población de 64 millones de habitantes, hacia 1939. La joya de los franceses era Argelia. Pero también destacaban los protectorados de Tunez y Marruecos, en el norte de Africa, Mauritania, Senegal, Costa de Marfil, Sudán, Guinea o Niger, más al sur en el mismo continente, junto con Siria, Libano, en el cercano oriente, Indochina y Tahiti en el sudeste asiático, junto con una serie posesiones en el caribe, como Martinica o Guayana.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El colonialismo francés era muy distinto del inglés. Los franceses, inspirados en los ideales de la revolución francesa, querían que sus colonias no fueran simples factorías, como las inglesas, sino verdaderos territorios galos. La voluntad de transformar a los nativos en parte de la civilización francesa y progresivamente en ciudadanos, topó siempre con evidentes problemas prácticos (hacia 1936, por ejemplo, los franceses sólo habían logrado que cerca de 8.000 argelinos renunciaran al islam, para hacerse plenos ciudadanos franceses), pero se había traducido en resultados que eran especialmente concretos en Argelia: nación que era tratada como una region de Francia, donde 1 millón de colonos europeos convivían con poco más de 6 millones de musulmanes. En Tunez, cercana a Argelia, vivían 200.000 europeos. En Marruecos, al ladito de Argelia, 300.000.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Este mundo colonial se vino al suelo luego de la Segunda Guerra Mundial.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En los quince años que corren entre 1945 y 1960, el año de la descolonización en el mundo, en que se celebra el fin de esta etapa histórica, las potencias europeas tuvieron que liquidar casi por completo sus imperios coloniales. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;España fue el primer país europeo en perder su imperio, luego de que se lo arrebatara Estados Unidos en 1898. El destino de España fue seguido por otros países, al término de la Primera Guerra Mundial. Los derrotados (Italia y Alemania) se quedaron sin sus imperios. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Otros se fueron quedando en el tintero en la entreguerra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Al concluir la Segunda Guerra, sin embargo, quedaban en pie cinco imperios: tres pequeños, pero muy firmes (Bélgica en el Congo, Holanda en Indonesia, Surinam, Curazao, parte de Nueva Guinea, y Portugal en Angola, Mozambique y Guinea), y los dos más grandes de todos, los dos que realmente importaban, por sus dimensiones, por su historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La suerte de estos imperios quedó debilitada con el conflicto. Los europeos beligerantes decidieron a su voluntad la suerte de los nativos, de acuerdo a como lo dictaban las necesidades de la guerra. Los ingleses, por ejemplos, impusieron a los indios una participación directa en la guerra, con soldados y recursos. Lo mismo los franceses, que dispusieron de los nativos sin tomar en cuenta lo que pensaban los musulmanes. Sus tierras se convirtieron, sin que nadie lo pidiera, en escenarios de las batallas de los europeos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los líderes nacionalistas locales advirtieron el grado en que esta guerra fratricida estaba debilitando a las potencias coloniales, las jerarquías europeas se debilitaron considerablementes. En todas partes fue igual. Después de esta experiencia obligada la autoridad colonial nunca volvió a tener el mismo peso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El golpe definitivo vino poco después.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Bajo el liderazgo de Estados Unidos, con el apoyo también de la URRS (un poco cínico, en ambos casos, porque ambos imperios alegaban que ellos no eran colonialistas) comenzó a imponerse la conciencia de que el colonialismo era cosa del pasado. Ese nuevo espíritu se impuso en la carta de constitución de las Naciones Unidas, que asentó como norma fundamental para la convivencia en el nuevo mundo el principio de la “autodeterminación de los pueblos”, presente en el acta de constitución de este organismo supranacional (reflejado mágnificamente en el texto de la resolución &lt;strong&gt;1514&lt;/strong&gt; de 1960 que lleva el título elocuente de “&lt;a href="http://cursos.puc.cl/ihv0053-2/almacen/1176234595_imunoz_sec1_pos0.pdf"&gt;Declaración sobre la conseción de la independencia a los países y pueblos coloniales&lt;/a&gt;”). Estas buenas intenciones calaron profundamente en las conciencias de la ciudadanía de occidente y en las agenda políticas de los gobiernos reformistas o de izquierda que prevalecieron en el Europa. Calaron, también, en las consciencias de los ingleses. De eso se trataba, precisamente, las Naciones Unidadas querían que el proceso se diera gradualmente, para evitar guerras fratricidas entre europeos y nacionalistas nativos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Primero Inglaterra intentó neutralizar a los nacionalistas ofreciendoles cuotas importantes de poder en la administración de las colonias (‘soltarlos para retenerlos’). El primer paso se dio en 1931,con el estatuto que dio vida a la &lt;em&gt;Commonwealth&lt;/em&gt;. Se creó una comunidad de amigos. Se invitó a todas las naciones parientes o amigas a asociarse libremente, por interés y voluntad propia. Muchas lo hicieron de inmediato. Pero ¿se daría igual trato a las colonias? En principio, si. El problema era práctico más que filosófico. Había razones fundadas para creer que los nativos de asia o africa no estaban ni remotamente en condiciones para poder autogobernarse, y luego para integrarse, como iguales, a esta comunidad de amigos de Inglaterra. Se pensó, por lo mismo, en darles por lo menos autonomía. En 1935 los ingleses habian dado inicio a una política mucho más conciliatoria, al aprobar la Ley de Gobierno de India, que daba al país cierto grado de autonomía. En 1945 la disyuntiva de siempre fue resuelta (¿eran los jefes locales capaces de dar dirección a un estado moderno, colonial o no colonial?). Se optó por aprobar una ley que acordaba la plena transferencia del poder a los indios. Esta declaración fue el estímulo para que prendieran por todas partes sentimientos independentistas. En 1947 India logró su independencia, bajo el liderazgo de figuras de la altura de Nehru y Gandhi. Se desató, a partir de entonces, un proceso que ya no se detendrá más. Detrás de la India vendrán &lt;a href="http://elsigloxx.blogspot.com/2006/09/gran-bretaa-libera-sus-colonias.html"&gt;Pakistán&lt;/a&gt;, Birmania, entre otros. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Todo esto facilitado por un escenario político muy conveniente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En Inglaterra coexistían dos posiciones muy demarcadas. Había un sector importante del partido Conservador, liderado por el propio Churchill, que se negaba terminantemente a resignar un solo centímetro de tierra (posición similar a la de los chilenos que se niegan a dar paso al mar a los bolivianos). Los laboristas, en cambio, eran partidarios de liberar las colonias. Fue una suerte para los ingleses que los laboristas estuvieran en el poder durante los años críticos. Se evitaron un Vietnam o una Argelia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Gran Bretaña evaluó muy bien los pasos que daba. En lugar de gastar hombres y recursos infinitos, como lo hicieron portugueses y franceses en defender unas colonias que a la larga tenía que perder, las soltaron y ganaron los socios comerciales que necesitaban: todas las antiguas colonias asiáticas, menos Birmania, aceptaron integrarse al Commonwealth.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los ingleses pensaban, además, que la pérdida de Asia podía ser compensada con una penetración más inteligente en Africa y el cercano oriente: donde estaba el petróleo. Cosa que siguen haciendo hasta ahora.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No resultó este cálculo, como era predecible, porque muy pronto se desató una segunda oleada descolonizadora tendrá como foco el continente africano. En las décadas del cincuenta y el sesenta obtuvieron su independencia casi todos los actuales países africanos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Allí terminó todo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Todo fue distinto, en el caso francés. Los procesos independentistas se precipitaron de manera violenta y rápida. Francia no estaba preparada para enfrentar lo que vendría. Con menos sabiduría práctica, los británicas su quisieron o no pudieron ofrecer a sus colonias ni ampliación de sus derechos, ni autonomía ni autogobierno. Como resultado de su inflexibilidad, debió enfrentar dos encarnizadas gueras. ¿Evitables? El problema era super complejo, acaso sin solución. Las colonias francesas, en el norte de Africa, eran las únicas comparables a Sudáfrica, por el grado de presencia europea. No se trataba de que hubiera unos pocos miles de burócratas y de soldados dirigiendo a millones de nativos, a través de los canales que les ofrecían las redes locales de poder. En las colonias de Marruecos, Argelia y Tunez, muy cercanas unas de otras, vivía un 1,5 millones de europeos, casi todos franceses, que habían sido tratados, por su peso, por la vocación republicana de los franceses, con legitimos ciudadanos de una misma patria. Ellos se sentían franceses. Pero &lt;em&gt;franceses africanos&lt;/em&gt;. El asunto no se planteaba con gravedad en la caso de Tunez y Marruecos. Los europeos llevaban allí poco. Más que colonias, eran simples protectorados, que no importaba demasiado perder. Pero en Argelia la cosa era muy distinta. Estos ciudadanos no querían volver a Francia. Varios de ellos llevaban 3 o 4 generaciones allí, gozando de una posición y unos privilegios que nadie quería perder. Consideraban como su verdadera patria Argelia, más que Francia. ¿Qué pasaría con todos esos franceses si se restituìa los territorios a los musulmanes? ¿qué sucedería con sus bienes y con sus posiciones? Estos franceses africanos se organizaron, se aliaron con sus autoridades locales y obligaron a la dirigencia europea, mucho más liberal, acaso incluso contraria al colonialismo, a participar en dos guerras horribles. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En mayo de 1945 se produjo una revuelta en Argelia. El asunto no pasó a mayores, pero fue el preludio de lo que iba a venir casi de inmediato, en otra parte del mundo. En 1946 comenzó la guerra de liberación de Indochina contra los franceses, que concluirá en 1954 con la formación de los estados de Laos, Camboya y Vietnam. Fue una verdadera pesadilla. Al término de la Segunda Guerra Mundial, Indochina, que había sido dejada un poco a su suerte, era gobernada por Ho Chi Mihn, un lider comunista que actuaba con independencia respecto de la URRS. Los franceses trataron de llegar a un arreglo con él, similar los ofrecidos por los ingleses a los indios. Pero no fue posible negociar la autonomía. Un comandante francés, que no quería arreglos como este que amenazaran a los franceses avecindados en la zona, provocó un incidente que terminó en una guerra. Esta guerra se prolongó se prolongó por siete años, luego de 1946. Ahí comenzaron las paradojas. Todos los indochinos que estaban disponibles para participar en el conflicto eran independentistas. Los franceses se vieron obligados, en ese escenario, a apoyarse en grupos nacionalistas, independistas, de derecha, que eran contrarios a muchos de los valores culturales de un europeo, pero que no eran comunistas, para combatir a grupos nacionalistas comunistas. El asunto se enredó definitivamente a partir de 1949, cuando triunfa la revolución China, y esa potencia comienza a intervenir directamente en la región. Los pobres franceses se vieron envueltos en toda una desgracia. Su asunto de dignidad nacional se había vuelto parte de otro conflicto, mucho más amplio y mucho más peligroso, el de la Guerra Fría. Cambiaron subitamente las cosas. Estados Unidos, que había repudiado al colonialismo primitivo de los franceses, ahora los empezó a apoyar, con el propósito de detener el avance del comunismo chino en la región. Los franceses siguieron con su lucha esteril, la que concluyó con una sonada derrota, en el año de 1954, cuando Indochina se convirtió en tres estados independientes, Laos, Camboya y Vietnam. Más adelante los norteamericanos van a cometer un error similar al francés, implicándose en un dilatada guerra en Viet Nam.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La cuestión en Argelia fue igualmente dramática. Cuatro meses después de la derrota sufrida en Indochina los rebeldes musulmanes iniciaron una revuelta que fue duramente reprimida. Comenzaba una guerra que se prolongará hasta 1962. El erario francés tuvo que mantener un ejército de 400.000 hombres, ante el estupor y la indignación de sectores importantes de la opinión pública francesa. Esta guerra que empobrecía Francia provocó, a cuatro años de su inicio, una crisis política de consideración en la propia Metrópoli. Se produjo la caída de la Cuarta República, y el general De Gaulle dio comienzo a un régimen autoritario que iba muy a contrapelo de lo que sucedía con una Europa cada vez más liberal y progresista.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-115826466933368137?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/115826466933368137'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/115826466933368137'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2006/09/descolonizacin-materias-conversadas-en.html' title='Fin del colonialismo'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34300048.post-115810118322027456</id><published>2006-09-12T16:14:00.000-06:00</published><updated>2006-09-13T15:50:26.196-06:00</updated><title type='text'>Descolonización</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/885/3778/1600/ghandi.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/885/3778/200/ghandi.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El año que concluyó la Segunda Guerra Mundial las potencias europeas eran dueñas de casi la totalidad de Africa y Asia. Los principales países colonialistas eran Francia y Gran Bretaña, que concentraban más del 80% de la población y las tierras de las colonias, pero todos los demás, en su medida, habían tenido una participación en este reparto a gran escala de territorios y poblaciones. &lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Esta historia de dominio planetario concluyó luego de este conflicto. Estados Unidos y la URRS, verdaderos ganadores de la guerra, se impusieron e instalaron el discurso de la autodeterminación de los pueblos. Comenzó a gestarse, a partir de entonces, un proceso muy apurado que condujo al colapso de todos los imperios coloniales. En sólo 2 décadas se disolvieron estos ahorros territoriales que los europeos habían acumulado a lo largo de siglos, y comezaron a brotar, como epidemia, una serie de paises nuevecitos y completamente implausibles, que han vivido, desde entonces, sumidos en constantes crisis... nació el llamado &lt;em&gt;tercer mundo, &lt;/em&gt;sobre el cual vamos a conversar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Vamos a dedicar un par de clases a analizar este proceso y a discutir sus implicancias. Adelanten (o retrocedan) revisando estos mapas. Comiencen por un documento que muestra el paísaje político de &lt;a href="http://www.euratlas.net/AHP/grand/gr1900.htm#%20here"&gt;Europa en 1900&lt;/a&gt;. Descubrirán allí como estaba cortado el continente, en amplios reinos (más que en países). Sigan con un segundo mapa que muestra el cuadro que presentaba el &lt;a href="http://users.erols.com/mwhite28/1907powr.htm"&gt;colonialismo, en 1914&lt;/a&gt;. Continuen con este tercer mapa que muestra el estado del arte en el &lt;a href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/a9/Colonization_1945.png"&gt;año de 1945&lt;/a&gt;, cuando comenzó la desintegración.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34300048-115810118322027456?l=elsigloxx.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/115810118322027456'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34300048/posts/default/115810118322027456'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elsigloxx.blogspot.com/2006/09/descolonizacin.html' title='Descolonización'/><author><name>Ignacio Muñoz Delaunoy</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11865457615223007134</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry></feed>
